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Llover sobre mojado… / Víctor Flores Olea

Un puñado de objetos recuperados colocados en una silla frente a lo que quedó de un hogar destruido por el temblor de 8.2 en Asunción Ixtaltepec, Oaxaca. Foto AP

Víctor Flores Olea

Estos últimos días los fenómenos naturales opacaron el actuar humano…, aunque no perdamos de vista que en la raíz de las catástrofes, también de la naturaleza, está como su causa clave, en muy buena medida, el hacer humano, su ambición y codicia desmedidas, hecho bien probado por inteligencias especializadas que sitúan, sin duda, la conducta de los hombres y mujeres como causas más poderosa del calentamiento global, que sería la razón última de estos desajustes de la naturaleza que han resultado tan agresivos y destructivos en comunidades enteras, al punto de tenernos a todos al borde de un abismo pensando que no habría motivo alguno para autodesignarnos como excepción a la regla entre tanta desgracia…

Pero sí hay excepciones en la comprensión de los fenómenos y sus causas, como la de Donald Trump, que niega la evidencia y la experiencia de quienes sí saben, y niega la responsabilidad humana que existe detrás de estos fenómenos, hasta el punto de que con un peligroso cinismo abandona «el Acuerdo de París», que han suscrito 195 países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que contribuyen a aumentar la temperatura global, lo que significaría que pronto el mundo sería más caliente, que los niveles del mar se incrementarían de manera notable y que las tormentas e inundaciones serían más poderosas, al igual que las sequías, produciendo el conjunto una escasez alimentaria que afectaría a buen número de países, originando además condiciones atmosféricas extremas en toda la superficie del globo. Pero tal ha sido la decisión del presidente de Estados Unidos, que libera en muchos aspectos el lado más contaminante de multitud de industrias, contribuyendo como pocos al nefasto calentamiento global, que también revierte sus efectos desastrosos en los propios Estados Unidos.

Pero no se crea que solamente en el vecino del norte se piensan tonterías de ese calibre. También en nuestro querido México se cometen errores de apreciación, o estupideces, para decirlo más claramente, que harían temblar al más pintado: nuestro ínclito gobierno, por vía del Secretario de Relaciones Exteriores, decidió declarar persona non grata al embajador de Corea del Norte en México, evidentemente por el reciente lanzamiento de los cohetes internacionales a diestra y siniestra en los mares del sudeste asiático, y también de Japón. Por supuesto que se puede estar enérgicamente en contra de este comportamiento, pero ¿declarar persona «non grata» al embajador de este país? Medida absolutamente inverosímil y fuera de lugar, ya que el conflicto ni remotamente es de ese país con el nuestro. ¿Las verdaderas razones? Por supuesto que ya se habla de una petición, o de una «orden» o «sugerencia» venida de la Casa Blanca (¿»orden» o «petición» de quién?, ¿de Donald Trump a través de su yerno, tan amigo de México y de Luis Videgaray? ¿Otro país ha tomado una medida semejante en el caso, o de plano fue un «adelanto» con pretensiones de ablandar al presidente de Estados Unidos en la negociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte? Cualquiera que haya sido la razón resulta indigna y grotesca la medida, y hace clara violencia a una tradición internacional francamente limpia, y podríamos decir bastante impecable. Ya se ve como, en efecto, llueve sobre mojado en prácticamente todos los terrenos. Pero esto sí que se llama además, sin buenas razones, echarle leña al fuego…

Y para seguir mostrando la estupidez en que puede caer la voluntad de los hombres, en estos casos con poder, mencionemos también la cancelación del DACA por Donald Trump, que favorecía a los emigrados que fueron a vivir a Estados Unidos llevados por sus padres a una corta edad. Naturalmente la mayoría son mexicanos, pero también nos encontramos con otro caso de agresión anti-humana, despiadada y sin sentido. Bien han dicho algunos que Donald Trumpo es un fascista que vive en democracia, aunque tengamos que interrogarnos sobre la pertinencia de esta última calificación.

Recordemos que el DACA (o Acción Diferida para los llegados en la Infancia), favorece a más de 900 mil jóvenes ahora estadounidenses, los llamados Dreamers, que llegaron sin papeles a Estados Unidos pero que allí han realizado sus estudios y desarrollado profesionalmente y, que seguramente en su inmensa mayoría están plenamente integrados a la sociedad estadounidense. La medida de Donald Trump confirma su carácter fascista y lanza a las mayorías del mundo en su contra. Habría que estudiar si este caso pudiera añadirse a otros de su gobierno que justificaran que el Presidente de Estados Unidos fuera sometido a un juicio político como el impeachment, no obstante su carácter excepcional.

Y casi para rematar esta cascada de situaciones que se ensañan en contra de nuestras sociedades, debemos mencionar, muy brevemente, la cadena de huracanes tremendos que se han seguido uno a otro sobre todo en la región del Caribe, y que han tocado tierra sin clemencia alguna. Desde luego los diluvios que se ensañaron sobre todo en Houston y, ahora mismo, el huracán Irma que toca ya la isla de Cuba y se dirige a la península de Florida, con pésimos augurios por parte de las centrales que no sólo monitorean sino que estudian estos fenómenos. Según tales centros el huracán Irma se debilitó levemente en su paso por la costa norte de Cuba, mientras que en Florida se ordenó la evacuación de millones de residentes, luego de que el fenómeno provocó la muerte de 21 personas en el Caribe oriental, dejando detrás un catastrófico rastro de destrucción.

El huracán ha oscilado entre categoría 4 y categoría 5, siendo esta última el nivel más alto en la clasificación para las tormentas. En el Caribe, el huracán Irma va seguido de otros dos de parecida fuerza devastadora.

Y ahora sí, esperamos que sea lo último en esta infausta semana, el mayor sismo en 100 años de historia mexicana, que causó destrucción sobre todo en varias ciudades del Istmo de Tehuantepec, como Juchitán, pero que se sintió fuertemente en la mayor parte del territorio nacional, causando en la región que mencionamos del Istmo devastación material y al menos 65 muertes, según la última información difundida.