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Mayúsculos, los problemas de contaminación y agua: Restrepo

Mayúsculos, los problemas de contaminación y agua: Restrepo

Angélica Enciso L.

Tras 25 años de que apareció el primer número de La Jornada Ecológica, hay problemas ambientales que no se han resuelto. El agua y la contaminación son los más preocupantes, pero hay decenas de conflictos que aún continúan y han sido tocados en el suplemento, el único en lengua española y en el que han escrito los más grandes expertos en cada materia, señala Iván Restrepo, su director.

Asevera que La Jornada es el único periódico que mantiene el tema de manera permanente, en la mayoría de los otros medios aparecen notas de coyuntura, cuando hay una tragedia, y sólo hay algunas revistas sobre el asunto con circulación muy restringida.

Recuerda que en 1991 le propuso a Carlos Payán, entonces director del diario, la publicación del suplemento. Primero apareció en la edición impresa y desde 2008 en formato digital.

Ya suman 207 ejemplares

Restrepo apunta que hace 25 años él era el único que escribía de ecología, aunque desde antes, en el Excélsior de Julio Scherer, se dedicó al tema: yo le daba los grandes reportajes de ecología, y él le daba las ocho columnas.

Explica que en los 207 números del suplemento se les ha dado voz a los investigadores y al trabajo que hacen.

En él han colaborado especialistas de centros de investigación de La Paz, Colima, Veracruz, Campeche, entre otros. Se trata de sitios donde se investigan muchos de los problemas, no tienen mucho dinero y nadie los pela. Pero también ha participado el reconocido biólogo Arturo Gómez Pompa; el mayor experto en contaminación del aire, Humberto Bravo; quien fuera especialista en agua, Jorge Legorreta, y el escritor Carlos Fuentes.

Con su experiencia acumulada de décadas de trabajo en el sector, Restrepo indica en entrevista que unode los más grandes errores cometidos en este sexenio es haber entregado la agenda ambiental y las posiciones políticas burocráticas que tienen que ver con el medio ambiente al Partido Verde, el cual ha demostrado su incapacidad para resolver los problemas ambientales, a diferencia de otras administraciones.

–En este periodo, ¿cuáles son los casos que más le han indignado?

–Yo vivo en una indignación permanente, pero hay que denunciar. Mis artículos son siempre de denuncia. Si no lo hacemos ¿quién? Si tenemos el medio hay que hacerlo. Para eso son los periódicos. Hay que insistir. Aunque claro que es desalentador. Está Cancún, el caso de Tajamar, en el que hasta los legionarios de Cristo están metidos. Querían hacer la Catedral del mar. Otro caso es la vaquita marina y la totoaba. Recuerdo que hace unos 25 años, Carlos Salinas, como presidente, decretó la protección de ambas especies. Ahí seguimos y la última noticia es que ahora se va a proteger con un fondo con Estados Unidos. Son paliativos nada más. Otro problema muy grave es que no hay continuidad en las políticas ambientales. No la hubo con Vicente Fox, Felipe Calderón y menos con el actual gobierno.

–En este periodo ¿cómo ha evolucionado el medio ambiente?

–El país tiene más áreas naturales protegidas, pero no hemos podido todavía controlar la contaminación del agua en ningún lugar. Cada día hay más divorcio entre la sociedad, naturaleza y funcionarios. Aunque en el discurso político hay promesas. Los funcionarios son nombrados más por amiguismo que por sus capacidades. Creo que con las burocracias anteriores hubo más sensibilidad hacia los problemas. Sacabas un artículo enLa Jornada y te hablaba el secretario o el procurador. Ahora no. Es impresionante. Ni nos oyen ni nos ven. No hay notas aclarando un delito ambiental, aunque sea muy grave. Creo que ha habido un enorme retroceso.

–¿Cuáles son los temas ambientales más preocupantes?

–El agua. En las ciudades, en el campo, en el sector industrial. Es el mayor problema, no sólo de México, sino en el mundo, igual que las migraciones. El agua es el elemento básico para el desarrollo. Lo hemos publicado varias veces en el suplemento, porque no se resuelve el problema. Sacamos un número especial de la cuenca Lerma-Chapala. Pero vemos que sigue contaminada. Tenemos que volver a insistir en el problema y cuestionar las políticas gubernamentales. Esta cuenca es de las que más dinero ha tenido para limpiarse, pero sigue contaminada por cuestiones políticas y económicas, influencias de poderosos.

“Otro problema es la contaminación en general. No sólo atmosférica, sino por agroquímicos, residuos peligrosos industriales, desechos de las ciudades. Son problemas que siguen presentes. El país tiene como 300 cuencas hidrográficas, de las cuales unas 280 están afectadas. No se cumple la ley de aguas que obliga a la industria a tratar sus desechos antes de mandarlos a los ríos. Es letra muerta. Comenzando por la ciudad de México, aquí no se tratan las aguas negras.

En los suplementos, siempre vinculamos los recursos naturales con la población. Son básicos para las comunidades agrarias y para la producción. Además éstas son las dueñas de la mayoría de los bosques, de la biodiversidad. Por eso insistimos tanto en su conservación y en que haya un mejor nivel de vida para ellas; tienen miles de años de convivir y cuidar el medio ambiente. Sin las comunidades, es imposible tener bosques saludables, biodiversidad y conservación de flora y fauna.

–Sobre contaminación del aire, las denuncias también ya son viejas.

–El primer libro que se sacó sobre contaminación atmosférica en la Ciudad de México fue del Centro de Ecodesarrollo, con Jorge Legorreta, en los 80. Ha habido avances, se quitó el plomo de la gasolina, pero aún hay bióxido de azufre. Si la gasolina de California permite un punto de azufre, aquí hay 10. Pemex no ha cumplido con la promesa de mejorarlas, aunque le dieron dinero para ello.

“Falta lo fundamental: un transporte público eficiente. El que tenemos es pésimo, aunque es peor en el estado de México y la zona conurbada, pero entra a la ciudad. Basta ver los paraderos, como el de Indios Verdes o Pantitlán. Y todavía no contamos con el plan rector para el crecimiento sustentable de la megalópolis.

El problema, la movilidad

“Mientras no se desincentive el uso del automóvil, con un transporte público eficiente, estamos fregados. Hay que ver las notas de economía. Vendieron en los primeros siete meses del año más carros que nunca. Esto significa importar más gasolina –ya compramos 75 por ciento, a alto costo– y con un peso devaluado, las finanzas públicas pierden, porque está subsidiada. Todo por proteger la industria automotriz.”

–¿Ayudarán las medidas anunciadas por el gobierno federal?

–Dijeron que serían 168 medidas, no sacaron ni 30. El problema sigue siendo la movilidad. Si hay más carros, hay más contaminación. Aunque sean muy modernos, se queman hidrocarburos. Hay que esperar a que pasen las lluvias. Es evidente que volveremos a tener estrés ambiental por mala calidad del aire. Cada años se suman 500 mil autos al parque vehicular y no hay movilidad. Sin transporte público eficiente, cómodo y moderno, no se desalentará el uso del automóvil. Es la única ciudad del mundo que no tiene ramales hacía la zona conurbada. Aquí sólo hay un tren.

15 de abril de 1991

El primer número impreso de La Jornada Ecológica salió a las calles el 15 de abril de 1991. El encabezado en primera plana decía: ¿Jinetes del apocalipsis sobre el Valle de México?Los subtemas eran la contaminación del aire, el agua y la basura. A partir de 2008, el suplemento se empezó publicar sólo en formato digital. Esto ha sido bueno, porque llegamos a más público. Hay números que han tenido hasta 50 mil visitas, señala su director, Iván Restrepo.

Apoyado por la editora Laura Angulo, y por la encargada de la revisión tipográfica, Estela Guevara, Restrepo arma cada uno de los números dedicado a un tema que se aborda desde distintos ángulos. Entre los que se han abordado están la contaminación del aire en el Valle de México, el agua, plaguicidas, lagunas costeras, el tratado de libre comercio y el ambiente, la nueva minería en México y la vaquita marina.

Todos los números han tocado problemáticas aún vigentes. Un ejemplo es que en 1997 se dedicó una edición a la contaminación atmosférica y la salud, y en 2000 uno con el encabezado: Dónde aterrizar un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México. Restrepo comenta que próximamente los números anteriores a 2008 se van a digitalizar en la UNAM.

De la Redacción