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«Nueva resistencia» del conservadurismo ante diversidad sexual: experto

Protesta del movimiento lésbico-gay frente a la Catedral Metropolitana para exigir respeto al Estado laico, a las libertades sociales, a los derechos humanos, a la pluralidad, y a la Constitucion mexicana, el pasado 11 de septiembre de 2016. Foto: Luis Humberto González

Blanca Juárez

Ciudad de México. Las Iglesias y los grupos conservadores se encuentran en “una nueva resistencia” ante la diversidad sexual. En esa pugna, como en otras que han emprendido, el miedo y la manipulación de información son sus principales mecanismos, señala el doctor en Antropología por la Universidad de Arizona, Guillermo Núñez Noriega.

Integrantes del Frente Nacional por la Familia (FNF) y sus seguidores sostienen que la iniciativa presidencial para reconocer el matrimonio gay también fomenta la pederastia, permite la enseñanza de la masturbación en las escuelas y que “los niños de México” sean adoptados por homosexuales, entre otros puntos.

Esas afirmaciones han sido difundidas en su página de Internet, redes sociales, espectaculares en avenidas principales, pláticas por las que cobran asistencia, propaganda repartida en marchas, a las cuales, además, se convocó también por mensajes de texto desde números desconocidos.

“En algunos casos mienten y en otros tergiversan para crear miedo y encontrar apoyo”, coincide la constitucionalista Geraldina González de la Vega. Los alcances jurídicos de la propuesta no son los que afirma ese grupo, “es absurdo que se legalicen delitos como la pederastia”.

El FNF advierte en su página electrónica que la propuesta de reforma para permitir el matrimonio igualitario afecta a los niños y promueve una “ideología de género”.

El género “no es una ideología”, es un concepto de las ciencias sociales, explica Núñez Noriega, investigador titular del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo en Hermosillo, Sonora. Pero “sí existen ideologías, sobre todo religiosas, de lo que es ser hombre y ser mujer”.

Aunque el FNF se deslinda de imágenes en redes sociales, algunos de quienes apoyan ese movimiento las difunden. En una de ellas aparece el rostro de una niña junto a la leyenda “Puedo tener sexo con un mayor, pero la ley me prohíbe manejar”, en seguida se aclara que eso sucedería si se aprueba la reforma.

La Secretaría de Educación Pública enseñará a los niños, desde preescolar, “actividades sexuales, y como padre de familia no te podrás oponer”, advierte el frente. En localidades como Puebla se repartieron panfletos firmados por el grupo, en él indicaban que la “ideología de género” impulsa la masturbación.

Diputados locales y federales de Nuevo León, así como padres familia, amenazaron con arrancar las páginas de los libros de texto gratuito que incluyeran educación sexual, y la Iglesia católica llamó a los tutores a revisar el contenido de ese material.

“Difunden ideas equivocadas, sin fundamento ético ni científico, menos de derechos humanos”, añade el autor del libro ¿Qué es la diversidad sexual?, entre otros.

Las instituciones religiosas, “históricamente, han administrado el miedo de la gente a lo nuevo, a su propio cuerpo, sus emociones y su sexualidad”. El temor y la culpa “alimenta” a esas agrupaciones. Proclaman “que cosas terribles sucederán, como el fin de la sociedad, la familia y la humanidad”.

El frente tomó como apoyo a su idea de familia la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), en la que rechazó el caso de una pareja en Francia a la que no se le permitió el matrimonio igualitario. “EL TEDH no se pronunció sobre la familia y no tiene jurisdicción en México”, anotó Geraldina González.

“Las mentiras del frente” funcionan con una población desinformada, subraya. “Es gravísimo que se le permita difundir datos falsos con el ánimo de levantar odio y fobia, los cuales ya no estaban tan exacerbados en la sociedad”.

Para Guillermo Núñez la “embestida” de esos grupos religiosos o de derecha responde a que en el país se ha avanzado en derechos para la comunidad lésbica, gay, transgénero, transexual e intersexual (LGBTTI).

De acuerdo con sus investigaciones, “si algo ha cambiado en México en las últimas tres generaciones es la cultura sexual”. Los jóvenes ven el placer como fin válido de la sexualidad, y no la vinculan ni a la reproducción ni al amor necesariamente. Son quienes más aceptan la diversidad sexual y de las diferentes formas de amar. “Con ellos ya perdieron la batalla”.