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Obispos de México y EU examinan plan para migrantes

Carolina Gómez.

Como parte de las actividades de la reunión Tex-Mex, entre obispos, sacerdotes y laicos estadunidenses y mexicanos, que se realiza en San Juan Del Valle, diócesis de Brownsville, Texas, se han compartido diversas «inquietudes del momento actual, tan difícil y apremiante que están viviendo nuestros hermanos migrantes, en ambos países», señaló Alfonso Miranda Guardiola, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Señaló que hoy martes 14 de febrero se analizará cómo operan las casas de migrantes y los centros de detenciones, se trabajará en la coordinación de los esfuerzos pastorales entre las diócesis, parroquias, centros de atención a migrantes y albergues».

En esta reunión se examinan los casos de diversos estados fronterizos de ambos países, debido a la «difícil y alarmante situación por la que atraviesan nuestros hermanos migrantes, inmigrantes y refugiados, y las posibles y necesarias acciones que como Iglesia católica y sociedad en ambas naciones hermanas, podemos ofrecer».

La reunión binacional que se efectúa en San Juan Del Valle, diócesis de Brownsville se extiende del 13 al 15 de febrero.

«Iniciamos con mucha esperanza nuestra reunión Tex-Mex, en la Parroquia de nuestra Señora de San Juan del Valle, Brownsville, con la asistencia de 10 obispos de EU, 9 por México, y el nuncio apostólico de Estados Unidos, Christophe Pierre, además de sacerdotes, religiosas y laicos que trabajan en la atención a migrantes, en ambos lados de la frontera.

Raymundo Peña, obispo emérito de Brownsville, y decano de los obispos fronterizos, habló sobre la historia de las reuniones Tex-Mex, que empezaron a realizarse en el año de 1986, tratando ya los temas de los indocumentados, las drogas y las bandas delincuenciales. Dichas reuniones binacionales, atravesaron iniciativas del Papa Juan Pablo II, que abrían nuevos horizontes y esfuerzos por una nueva evangelización en 1992-93.

En torno al Sínodo de las Américas, analizaban las realidades vividas en la frontera, y atendían las palabras del Papa Juan Pablo II, que hablaba de considerar una sola América, y no una del norte y otra del sur. Con el lema: “Comunión y solidaridad” sintetizaba el sentido y el trabajo de la Asamblea General de obispos de toda América, reunida ese 16 de diciembre del 1997.

Después del Sínodo, se formó la Conferencia Eclesial de la Frontera, que permitía discernir las mejores maneras de transmitir el Evangelio en América. Se requería empezar con la unidad de las Iglesias en Texas y en la frontera norte de México. La atención a los migrantes en primer lugar: albergues, relaciones entre gobierno y sociedad civil, y relación entre las diócesis fronterizas. Lo que se buscaba era incrementar la coordinación ya existente, para lograr una todavía mayor colaboración. Fruto de ello, fue la realización del primer documento binacional llamado: Juntos En El Camino De La Esperanza Ya No Somos Extranjeros, del año 2002, narró el jerarca.

En dicho escrito se afirmó que «nuestros pueblos están llamados a actuar como verdaderos vecinos y trabajar unidos por construir un más justo y generoso sistema de migración».

Las reuniones han continuado desarrollando proyectos múltiples de pastoral, y de mutuo entendimiento entre las diócesis e Iglesias de ambos lados de la frontera.

Después de la exposición de Monseñor Peña, se recordó que entre Brownsville y Matamoros, no había frontera, las familias ampliadas cruzaban para uno y otro lado del río, compartiendo la vida, el estudio y el trabajo.