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Piden investigar si tres veracruzanos viajaban en tráiler de Texas

Los padres de dos de los jóvenes piden a las autoridades que no los ignoren y les informen el paradero de sus hijos. Foto Sergio Hernández Vega

Eirinet Gómez, corresponsal

Naolinco, Ver. Los hermanos Yair y Giovanni Valencia Olivares, de 19 y 16 años, y su primo Misael Olivares Jiménez, de 16 años se cansaron de elaborar zapatos en el taller de la familia, en San Marcos Atexquilapan, municipio de Naolinco, y comenzaron a hablar de irse a Estados Unidos.

Después de tres meses de hacer labor de convencimiento, sus familias les otorgaron el permiso, los ayudaron a reunir 200 mil pesos por cada uno, y les pagaron el viaje con miras a Estados Unidos.

Los jóvenes habían planeado reunirse con unos parientes en San Antonio, Texas, conseguir algún trabajo en el sector de la construcción, y reunir dinero para ayudar a la familia, que tenía complicaciones económicas a partir de la pandemia.

Pero las alertas en la familia de los jóvenes se encendieron desde el lunes, cuando dejaron de recibir mensajes de los jóvenes. Y se conoció del hallazgo de un tráiler en San Antonio Texas, con migrantes muertos y lesionados.

Este viernes se cumplen cinco días de que los jóvenes están en calidad de desaparecidos. Sus teléfonos celulares no reciben llamadas, y no les llegan los mensajes.

Desde su casa, en San Marcos, Yolanda Olivares y Antonio Valencia, padres de Yair y Giovanni Valencia, recuerdan que la última vez que hablaron con ellos fue el lunes, como a las 11:00 horas.

“Estaban felices, ya habían brincado el río, y sólo les faltaban dos horas de camino para llegar al sitio en donde iban a ser recogidos por unos familiares”, contó Antonio Valencia.

Los primos querían llegar a Estados Unidos para reunir un dinero y poner un negocio. Incluso, Yair y Giovani ya habían peloteado algunas ideas: querían vender ropa, acondicionar un taller de zapatos digno para su padre, o poner una tienda de zapatos de fábrica, para ya no tener que fabricarlos.

“Ellos estaban cansados de la talabartería, hacían zapato artesanal, un oficio donde se trabaja mucho y se gana poco. Hay que pasar horas cosiendo la piel, pegando suelas, por 600 pesos a la semana”, contó su padre.

San Marcos Atexquilapan, Naolinco, es un pueblo de mil 600 habitantes, donde el 80 por ciento vive de la elaboración y venta de calzado de piel. Muchos son obreros en fábricas de Naolinco y otras familias tienen pequeños talleres que producen su propio calzado, y lo venden en tianguis de la región.

Con la pandemia por Covid-19, las familias de estos jóvenes se vieron en dificultades económicas. Las restricciones sanitarias impidieron la realización de tianguis en los municipios de la región, y las ventas disminuyeron.

“Nosotros queríamos que ellos siguieran estudiando, pero llegó la pandemia, y el trabajo bajó bastante: no había tianguis, y los patrones que tenían, cerraron sus talleres. Casi no había trabajo, apenas y salía para la comida, así que debieron dejar el estudio”, contó Yolanda Olivares.

En la sala de la casa con paredes rústicas, hay testimonio de que los primos Yair, Giovani y Misael además de heredar el oficio de zapatero de sus padres, compartían la afición por el fútbol. Su destreza en el deporte pronto los convirtió en piezas claves del Deportivo San Marcos.

En un mueble de la sala, destaca el trofeo que se ganó Yair como campeón goleador. También, hay fotografías de Giovanni, quien era defensa lateral, y de su primo Misael que suele jugar de defensa central.

La mancuerna que hacían los primos al momento de jugar convirtió al Deportivo San Marcos en uno de los equipos más sólidos de la región, que incluso llegó a ganar el título de “Campeón de Campeones” entre los pueblos de la zona.

Tras perder la comunicación con sus hijos, y conocer el hallazgo del tráiler con migrantes en Texas, las familias han tocado las puertas de la oficina de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Xalapa para tratar de obtener información de los jóvenes. Pero hasta el jueves, ninguna autoridad había podido confirmar o descartar la presencia de los jóvenes en ese tráiler.

“Estoy muy desesperada e indignada a la vez porque ya fuimos a pedir ayuda, y no recibimos ninguna respuesta”, relata Yolanda Olivares, quien pide a las autoridades que les ayuden a conseguir una visa para ir a San Antonio a buscar a sus hijos en los hospitales.

A las afueras de las casas de Yair, Giovanni y Misael en su natal San Marcos Atexquilapan hay un techado de lona. Y los habitantes de la localidad no dejan de ir a las familias de los muchachos, para acompañarlos en la espera.