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Preocupa a Salinas que grandes medios sean instrumentos de «presión»

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El ex presidente Carlos Salinas de Gortari aseguró: "Estamos mejor que otros países de América Latina, pero esas naciones tuvieron antes años de crecimiento muy buenos, que nosotros no tuvimos". Foto José Antonio López

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El ex presidente Carlos Salinas de Gortari aseguró: «Estamos mejor que otros países de América Latina, pero esas naciones tuvieron antes años de crecimiento muy buenos, que nosotros no tuvimos». Foto José Antonio López

Por Roberto González Amador

México, DF. La población mexicana no experimentará un cambio hacia un estado de ánimo más positivo si no hay suficiente oportunidades de empleo, recursos en la bolsa para atender las necesidades de la familia o la expansión de la empresa, sostuvo este jueves el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, quien gobernó al país entre 1988 y 1994.

México está mejor que otros países –como insisten reiteradamente el gobierno y algunos dirigentes empresariales–, expuso Salinas de Gortari, al participar en un foro organizado por la revista inglesa The Economist.

«Estamos mejor que otros países de América Latina, pero algunas de esas naciones tuvieron antes años de crecimiento muy buenos, que nosotros no tuvimos. Tuvimos una década perdida de 1995 a 2005 y eso significa que el piso del que venimos es muy bajo. Así que las tasas de crecimiento que ahora tiene México –en torno a 2.4 por ciento anual– son mejores que las de otros países, pero los otros tuvieron tasas mejores y nosotros no», apuntó.

The Economist organizó este jueves la 25 edición de su evento Cumbre México y, en tal ocasión, invitó como el último de los oradores de la jornada al ex presidente Salinas, en cuyo mandato, se inició y concluyó la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ese acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá, según los organizadores, es una reforma de la relevancia de las impulsadas por la administración del presidente Enrique Peña Nieto en los campos energético, financiero, de telecomunicaciones, competencia y educativo, entre otros.

En su intervención, que tuvo el formato de una entrevista, realizada por Michael Reid, columnista para Latinoamérica de la revista, el ex presidente Salinas planteó que una de las reformas «trascendentes» que pueden darse en México y América Latina es impedir que los dueños de medios de comunicación electrónicos participen en licitaciones de obras públicas, para evitar se conviertan en «medios de presión».

Los medios de comunicación pueden jugar un papel importante, y sin duda lo juegan, al exhibir las violaciones al estado de derecho en distintos puntos: en el político, en el social y sin duda en el económico, dijo el ex mandatario cuando el entrevistador lo interrogó sobre el efecto negativo en el crecimiento de la falta de cumplimiento de las leyes.

«Creo –apuntó en seguida– que una de las reformas trascendentes que podrían darse en América Latina es que los dueños de medios electrónicos de comunicación no pudieran participar en licitaciones de obra pública porque se convertirían en medios de presión».

–Me parece que tiene un nombre en la cabeza–expresó su entrevistador.

El ex presidente Salinas, entre risas, contestó: «No es The Economist».

También fue interrogado respecto de lo controvertida que se volvió su figura al término de su presidencia, el 1 de diciembre de 1994, tres semanas antes de que en el país estallara la crisis más profunda desde la época de la revolución de 1910, como la calificó el propio ex Presidente.

«Al presidente Kennedy lo invitaron a pronunciar el discurso de fin de cursos a Yale. Él era de Harvard. Y en ese discurso dijo que el gran enemigo de la verdad no es la mentira; el peor enemigo de la verdad es el mito, el estereotipo persuasivo, persistente, pero alejado de la realidad. Y lo que he padecido, lo que hemos padecido quienes trabajamos en esa administración es la formación de estereotipos. Cometimos errores y están reconocidos. Rendimos cuentas sobre los procesos de privatización. Pero la crisis de 1995 provocó un desánimo tan grande que una de las salidas comprensibles fue culpar al pasado. Eso lo hace cualquiera. El estereotipo se generó. Pero como concluía Kennedy, esa era la posición cómoda del opinar, frente a la posición incómoda de pensar. ¿En qué lado se ubica?», preguntó Salinas a su entrevistador, quien no respondió.

–¿Qué error lamenta?

–Varios. Pero hay que ver para adelante.