Argentina: miles de maestros exigen en las calles alza salarial
22 marzo, 2017
Instagram supera un millón de anunciantes
22 marzo, 2017

Recuperar liderazgo y prestigio de la FFL, la prioridad

Mala infraestructura, escasez de equipo, atraso tecnológico y rezago en laboratorios, entre otros problemas que ubica Jorge Linares Salgado en la FFL. Foto Luis Humberto González

Emir Olivares Alonso

La Facultad de Filosofía y Letras (FFL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha dejado de ser referente nacional e internacional del trabajo e investigación en humanidades. Por ello, una de las prioridades de la nueva administración de esa entidad académica será recuperar ese protagonismo.

Plantea lo anterior en entrevista con La Jornada el recién nombrado director de esa facultad para el periodo 2017-2021, Jorge Linares Salgado, quien sustituyó en el cargo a Gloria Villegas. Agrega que su proyecto de trabajo se centrará en impulsar la labor docente, apoyar a los estudiantes y renovar la infraestructura.

Sobre el auditorio Che Guevara (oficialmente llamado Justo Sierra) señala: es un problema de toda la UNAM y no pueden dejarnos solos en la recuperación del espacio. Acepta su cercana relación con Juliana González, ex directora de la FFL, pero ello no será determinante, dice, para que durante su gestión se favorezca a un grupo específico. Al contrario, se compromete a establecer una administración de coalición, en la que se escuchará a todos los sectores; se retomarán las propuestas de sus colegas que compitieron por el cargo, se invitará a colaborar a simpatizantes de los otros candidatos y se generarán consensos.

Lo único que debe motivar nos es el fin último de impulsar el desarrollo académico de nuestra facultad, para recuperar el lugar de prestigio y liderazgo en toda la región iberoamericana.

–¿Cuáles son los retos para la FFL?

–Es necesario que ocupe de nuevo el lugar que le corresponde: un sitio de relevancia y prestigio, un referente en México e Iberoamérica como la principal facultad de humanidades.

–¿La FFL dejó de ser un referente internacional?

–Se ha perdido relevancia, pero no quiere decir que no haya trabajo; hay gente que trabaja, y mucho, pero ha faltado proyección de esa labor de investigación y docencia. La facultad también ha sido centro de opinión crítica, de actividad política y de vida cultural. Debemos impulsar todo al mismo tiempo y proyectarlo de mejor manera para conquistar de nuevo esa posición que estaba muy clara en el pasado. Además, retomar el proyecto de traer a las más destacadas personalidades a nuestros seminarios, aulas y auditorios; eso se ha perdido.

–¿Por qué se perdió ese protagonismo?

–Hay varios factores. Uno es que existe una crisis de las humanidades en el mundo; su vínculo con la sociedad no es muy claro. A veces los académicos de estas disciplinas se especializan demasiado y en algunos casos se desvinculan de problemas sociales inmediatos muy urgentes: éticos, políticos, ambientales.

Otro es que la planta académica ha envejecido y la renovación no se ha dado a la par. En nuestras universidades este recambio no es fácil, por las condiciones de jubilación, pero es algo que deberá suceder en los próximos años. Hay sangre nueva con mucha energía, pero deben estar vinculados a sus colegas con experiencia. Una razón más es que las dinámicas y requisitos para mantener los apoyos del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) han privilegiado la investigación individualizada; los académicos están muy preocupados por sus evaluaciones y anteponen el trabajo especializado e individual al colectivo y colegiado.

Linares Salgado fue designado director de la FFL por la Junta de Gobierno de la UNAM el pasado día 6. Es doctor en filosofía por la casa de estudios y profesor de tiempo completo. Es miembro del SNI, de la Academia Mexicana de Ciencias y de la International Association of Bioethics. Antes de este nombramiento ocupaba la dirección del Programa Universitario de Bioética. Ha recibido diversos reconocimientos por su labor académica y de investigación.

Asimismo, ubica problemas en lo administrativo: malas condiciones de infraestructura, escasez de equipamiento, atraso tecnológico, rezago en laboratorios, software y de la biblioteca. En lo académico detecta falta de vinculación con los institutos de investigación en humanidades, poca comunicación entre profesores y falta de trabajo colegiado que favorezca la proyección de la FFL.

–¿Hubo abandono de la FFL en los últimos años?

–Más que abandono, lo vería en términos de mucha fragmentación. Cada quien se ha refugiado en su trabajo, en sus clases, y los problemas se fueron acumulando. La salida es generar nuevamente un compromiso colectivo por nuestra facultad.

–¿Cómo alcanzar consensos en una comunidad tan plural?

–La idea es poner a consulta el plan de trabajo, que tiene 14 programas estratégicos. Estaremos en un proceso de diálogo y deliberación colectiva durante los próximos meses. Espero que a más tardar en diciembre tengamos publicado el plan de desarrollo, en el que la gente sabrá cuáles son los programas más importantes, qué viene para los próximos años y a qué nos comprometemos todos. Queremos generar una especie de pacto, crear un consenso sobre la base de una propuesta que se discutirá con profesores, estudiantes y trabajadores.

Otra de sus prioridades será crear las mejores condiciones para que los alumnos puedan realizar sus actividades; por ello, afirma, se pondrá especial énfasis en aumentar el número de becas, pues sólo 25 por ciento del estudiantado de la FFL cuenta con esos apoyos, lejos de facultades como la de Ingeniería, donde 50 por ciento de su matrícula estudiantil está becada. Al mismo tiempo, se revisarán las formas de titulación y los planes de estudios.

–¿Cómo será la relación con los trabajadores?

–La FFL tiene una delegación sindical dividida en distintas corrientes. Hay que generar acuerdos basados en el contrato colectivo de trabajo y tendremos un diálogo muy directo.

–Muchas alumnas de la facultad han denunciado que existe hostigamiento sexual constante. ¿Cómo resolverlo?

–Hay que aplicar bien el Protocolo de Atención a la Violencia de Género. Pondremos atención especial en el seguimiento y resolución de las denuncias. En el consejo técnico hay una comisión de equidad de género que se va a ampliar con gente experta. Pero no sólo hay que trabajar en lo jurídico, sino en campañas de difusión e ir cambiando la actitudes de la comunidad. El problema no es privativo de la FFL o de la UNAM: es una inercia social en un país donde existe machismo atávico. Esas prácticas deben ir cambiando con denuncias, pero a la vez se trata de una transformacón social y cultural.

–¿Cómo resolver el problema de la prolongada ocupación del auditorio Che Guevara?

–No es un asunto que competa sólo a nuestra facultad; es un problema de toda la universidad. Hay que trabajar coordinadamente con la rectoría y buscar alternativas que nos lleven a la descocupación, desde luego por medios dialogados y pacíficos.