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Se triplica la llegada de migrantes al refugio La 72, en Tabasco

Migrantes centroamericanos toman un descanso a la orilla de las vías del tren en la ruta migratoria de la zona sur, en los límites entre Chiapas y Guatemala. Foto: cortesía de Rubén Figueroa

René Alberto López

La 72 se convirtió en un oasis para los centroamericanos que dan sus primeros pasos en México hacia Estados Unidos. A casi 10 años de su fundación, el refugio está muy activo debido a que el movimiento de migrantes en el sur de México se ha triplicado desde enero de este año, esperanzado por el cambio de gobierno en el vecino país del norte.

De acuerdo con el Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM), este “incremento exponencial” del flujo de indocumentados se atribuye también “al desempleo, al cambio climático y a la crisis sanitaria por el coronavirus”; no obstante, las causas principales son la pobreza y la violencia que viven en su tierra.

La 72 se localiza en el municipio tabasqueño de Tenosique, en la frontera con Guatemala; está ubicado en la llamada ruta migratoria de la frontera sur de México; tiene capacidad para unas 150 personas, quienes además de techo, reciben alimentos y orientación de los activistas.

El nombre del albergue alude a la matanza en San Fernando, Tamaulipas, perpetrada a finales de agosto de 2010, cuando “el mundo entero se estremeció al ver los cuerpos masacrados de 72 migrantes de Centro y Sudamérica”, reza el texto sobre la historia de esa estancia.

“Municipio de la frontera sur, puerta que da acceso a las personas migrantes y donde inician su tránsito hacia el norte, campo minado donde son víctimas de secuestro, asaltos, extorsión, discriminación y de un sinfín de delitos y violaciones a sus derechos humanos”, agrega.

El refugio comenzó a brindar servicio el 25 de abril de 2011, después de que sus fundadores dejaron la sede parroquial Cristo Crucificado, donde también daban hospedaje y alimento a indocumentados. La 72 es dirigida por franciscanos de la provincia San Felipe de Jesús y un cuerpo de voluntarios.

Los administradores del albergue tienen como tarea fundamental acoger, consolar y acompañar a las personas que buscan cobijo y a migrantes “castigados por los sistemas extractivos vigentes”.

La semana pasada, la 72 recibió a Elizabeth Lara Rodríguez, directora general de la quinta visitaduría de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, para una mesa de trabajo en la cual se dio seguimiento a una medida cautelar que el MMM solicitó al Instituto Nacional de Migración, a la Guardia Nacional, a la fiscalía de Tabasco, así como a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco y al ayuntamiento de Tenosique.

La petición a las autoridades fue garantizar los derechos humanos de los centroamericanos que recorren la ruta migratoria del sur y de los defensores de sus derechos humanos que colaboran en el MMM.

Además de La 72, la funcionaria federal recorrió en tres días los refugios localizados en Chiapas, entre ellos el de Frontera Corozal, El Caminante, de Palenque, lo mismo que el de Betania-Santa Marta de Salto de Agua, y el de Coatzacoalcos, Veracruz.

Desde enero, La 72 se convirtió en el nuevo hogar para Amanda y cuatro de sus hijos, pues llegó a la estancia huyendo de El Salvador por la violencia, la pobreza, la pandemia y de un esposo violento, según narra el MMM.

“En La 72, así, con género femenino, queremos ser una casa acogedora, donde las personas migrantes no sólo encuentren pan y cama, sino también el abrazo solidario, la bendición materna, el lugar donde las mujeres embarazadas den a luz y donde los sueños de una vida mejor se empiecen a hacer realidad”, es parte de la filosofía de este oasis para personas que huyen de su país en busca de una mejor vida.