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Vázquez Mota: no buscaré la candidatura del PAN en 2018

Mota

"A Ricardo Anaya lo veo con decisión de hacer del partido una oposición responsable, pero si queremos recuperar la credibilidad y la confianza tenemos que ser congruentes entre el decir y el hacer". Foto: Víctor Camacho

Por Georgina Saldierna

Josefina Vázquez Mota afirma que no buscará la candidatura presidencial del PAN en los comicios de 2018. Ello después de una profunda reflexión, en la cual valoró que puede contribuir más al país desde otra trinchera. Hoy por hoy quiero concentrarme en lo que es urgente e importante: ir al encuentro de la gente, añadió al destacar que quiere seguir trabajando con la comunidad mexicana en Estados Unidos.

En entrevista con La Jornada, en la cual rechazó que las aspiraciones presidenciales de Margarita Zavala hayan influido en su determinación, la ex candidata a Los Pinos, confirma que en su campaña electoral sufrió el abandono del ex presidente Felipe Calderón y la incongruencia y traición del también ex mandatario Vicente Fox, quien primero le dio su respaldo y, días después, declaró su apoyo a la candidatura del priísta Enrique Peña Nieto.

Actual coordinadora de Vinculación con la Sociedad del PAN, Josefina Vázquez Mota fue titular en las secretarías de Educación Pública y de Desarrollo Social en los gobiernos federales del blanquiazul. También, coordinadora de los diputados federales y la primera mujer en convertirse en candidata de este partido a la Presidencia de la República en 2012, contienda en la que quedó en tercer lugar, con una votación de casi 13 millones de votos. A continuación, la entrevista.

–A propósito de la publicación del libro Una lección para todas, ¿qué lecciones le dejó la campaña de 2012?

–Hay varias que quiero compartir. Viví una contienda interna fuerte, de debate, de contrastes, que terminó a muy pocas semanas de que comenzara la campaña presidencial. Diría que esta es una primera lección: lograr calendarios de competencias internas que den un margen para que los grupos que actuaron como adversarios puedan reconciliarse. Hay un dicho que he aprendido en la política que no es verdad. Las palabras no se las lleva el aire, las palabras se quedan y muchas de éstas lastiman o, incluso, son usadas más tarde por otros partidos políticos. Así que hay que reprogramar las primarias para que no sean tan cercanas a la fecha del proceso electoral externo. Otra lección es no dar por hecho que todos los grupos se van a sumar a la candidatura y resolver de mejor manera las diferencias internas. Hemos vivido muchas experiencias en el PAN, donde teniendo buenos candidatos, terminan perdiendo. Y una de las razones de mayor peso es la división; cuando los grupos apuestan al fracaso de otro porque ese es su éxito, aunque el resultado sea terrible para el partido y muchas veces para la población.

–¿La apoyó el ex presidente Felipe Calderón? Se habló mucho de que no lo hizo.

–Nunca esperé que se rompieran las reglas de la democracia y de la legalidad, pero así como en este libro reconozco su arrojo y audacia en su campaña y en otros momentos, también debo decir que en mi campaña hubo momentos de soledad y donde sentí abandono.

–Entonces ¿qué esperaba del entonces presidente?

–Ya había una dificultad grande en la relación entre el dirigente del partido, Gustavo Madero, y el presidente Felipe Calderón, que era pública. En la relación entre ellos, ya no había los valores fundamentales de la confianza, el diálogo, la cercanía. Estaba rota o era muy distante la comunicación y eso repercutía en la casa de campaña. La comunicación era muy difícil a ratos. Reconozco mis errores, no los minimizo ni los hago a un lado, pero hubiera sido mucho menos complejo si esta comunicación y esta confianza hubiese existido entre los actores y no permanentemente una dificultad de diálogo, sino es que a ratos también de desconfianza.

–¿Qué le pasó a Fox?

–No sé. Habrá que preguntarle a él. En Monterrey me fue a dar su respaldo, pero la noche del segundo debate me envió un mail diciéndome que no me iba a apoyar. El tendrá las razones por las cuales lo hizo. Pero me pareció que también fue una señal de abandono. Fue un acto muy doloroso. Después de haber sido parte de su gabinete podía haber dicho de frente que no. Como candidata siempre se agradece la honestidad y la verdad.

–En todo caso no debió haber ido a Monterrey –se le comenta.

–Lo que me parece es que ningún otro candidato del partido debe enfrentar, y menos en una contienda presidencial, este tipo de traiciones y abandonos. Cada quien es libre de apoyar a quien decida, lo que me parece es que no debe darse una palabra y, lejos de honrarla, al día siguiente estar del otro lado.

–¿Cómo es actualmente su relación con Felipe Calderón?

–No ha habido oportunidad de tener una plática amplia. Pero después de la elección hubo un proceso de reconstrucción personal, de volver a abrazar mis causas y decidí hacer de lado cualquier sentimiento de odio o rencor. Aunque sí sé quién me acompañó, quién me abandonó y quién pudo haber hecho más y no lo hizo.

–Viene la elección de 2018. ¿Va a buscar la candidatura presidencial del PAN?

–Me hicieron esa pregunta en un programa de radio. En ese momento respondí que después de las elecciones de 2016 me daría un tiempo para reflexionar sobre el tema. En estos días, a raíz de esa entrevista, he dialogado con mi familia, con mi equipo, y he hecho una reflexión personal profunda. Habrá vida política para mí en el 18, pero he decidido que no va a ser buscando la candidatura a la Presidencia, que será desde otras trincheras, posiciones que tampoco tengo resueltas. Hoy por hoy no quiero que me distraigan de mi tarea de ir al encuentro con la ciudadanía.

–¿Por qué toma esta decisión?, ¿piensa que puede ser más útil en otras posiciones que en la candidatura? ¿Influyeron en su determinación las aspiraciones de Margarita Zavala?

–No lo hago por ella. En este momento de gran complejidad, hartazgo e indignación, donde los ciudadanos esperan respuestas más claras, puedo contribuir de mejor manera sin la búsqueda de la candidatura y teniendo un margen de posibilidades y amplitud. Respeto a quienes están tomando la decisión legítima de buscar la Presidencia de la República. Yo ya pase por ahí.

–¿Qué le parecen las aspiraciones de la esposa del ex presidente Calderón?

–Es legítima su aspiración, como la de cualquier otro panista. Es una mujer con trayectoria propia y, pues, habrá que trabajar muy fuerte.

–Hay panistas que consideran que está chantajeando al partido con la amenaza de lanzarse como independiente si no obtiene la postulación del PAN.

–Los panistas tendrán que dar su propia opinión y valorar. Lo que sí veo venir es una elección en condiciones inéditas, por los candidatos independientes y el papel de las redes sociales.

–¿Cómo ve al PAN?

–Con el gran desafío de reconstruir la unidad interna en un propósito común que se llama México.

–Pero no ha resuelto serios problemas, como el de la corrupción.

–Tenemos que concentrarnos en resolverlos. Hemos pagado un altísimo costo por olvidar que los dueños del partido son los ciudadanos y no los caciques.

–¿Cómo ve al actual dirigente, Ricardo Anaya, quien tiene un discurso de oposición, pero en los hechos ha actuado al lado del PRI? Ahí está el caso de la postergación del apagón analógico.

–Lo veo con la decisión de hacer del PAN una oposición responsable, pero si queremos recuperar la credibilidad y la confianza, tenemos que ser congruentes entre el decir y el hacer.

Jaime Nava N.
Jaime Nava N.
Estudiante de maestría en Derechos Humanos por la UASLP. Activista en Amnistía Internacional.