Juan Manuel Vázquez

Ciudad de México. El 10 de septiembre de 2007, fue secuestrada y asesinada Silvia Vargas, hija del ex titular de Conade, Nelson Vargas. Diez años después, ocho personas involucradas fueron detenidas, pero sin que ninguna haya recibido sentencia.

Vargas relató cómo desde el primer día recibió atención de Felipe Calderón Hinojosa, en aquel entonces presidente de la República, lo mismo que de otros funcionarios de primer nivel a lo largo de esta década transcurrida; el más reciente fue el mandatario Enrique Peña Nieto, al que solicitó su intervención ante la posible liberación de uno de los implicados en el caso.

“Me da vergüenza tener la oportunidad de llegar a los medios de comunicación y servidores públicos”, dijo Nelson Vargas en conferencia de prensa, al mismo tiempo que lamentó que a pesar de ese privilegio no se tienen avances sobre el crimen cometido contra su hija. “Soy un hombre con acceso a gente poderosa, pero la mayoría de la gente no tiene ese poder ni quién les haga caso”.

Vargas dijo que durante casi un año estuvo desaparecida su hija y por instrucciones de la autoridad de aquel entonces no hizo público su caso, porque le advirtieron que eso ponía en peligro la integridad de Silvia. “Fue la peor estupidez de mi vida”, exclamó; “me da pena ver que es más fuerte el poder mediático que el jurídico, porque si no salgo ante los medios, seguiría buscándola. Gracias a eso que hice, como por arte de magia apareció el cuerpo de mi niña”.

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