Jorge Torres
El arzobispo de San Luis Potosí, Jesús Carlos Cabrero Romero, declaró que una “mujer no puede suplir a un padre y un padre no puede suplir a una madre”, esto, en el marco del Día del Padre. Además, consideró que si se van a aprobar los matrimonios homosexuales, y eventualmente la adopción, los diputados deben fijarse muy bien en las consecuencias que esto traerá en la sociedad mexicana. que aunque se ha venido transformando, aún es cerrada en estos temas, por lo cual advirtió sobre el bullying que pueden sufrir al ser educados por una pareja gay.
“Yo lo que veo es que a futuro, si esto lo van a aprobar las cámaras, yo opino que se fijen muy bien porque esto va a tener muchas consecuencias, y no hablo en contra de quien quiera cambiar su sexo, ya sea hombre o mujer, mis respetos, el asunto es asumir la responsabilidad de ser padre y madre; a los niños siempre les quedará algo de aquella educación y formación que le va a faltar, pero va a haber mucha confusión como, ya comienza a darse con algunas experiencias en otras naciones”, sostuvo el arzobispo.
De la misma manera, mencionó que un hombre no puede suplir el valor y la presencia de la mujer, aunque se cambie de sexo su entidad es masculina, ni la mujer suplir la presencia del hombre, y aseguró que este principio, mucho más que un precepto de la Iglesia, es natural y tiene como inicio mucho tiempo antes de que existiera la sociedad misma.
Cuestionado sobre las consecuencias que traería a los niños ser educados por una pareja del mismo sexo, aclaró que en primer lugar sería para las mismas parejas, las cuales no dejarán de sentir la discriminación porque, por ejemplo, como en el uso del baño, eso va a crear situaciones muy complejas para la vida y convivencia: “es que nuestras leyes sí deben favorecer a todos, pero también se debe mirar las mayorías, si aun siendo hijo de padre y madre existe el bullying ahora de esta manera, para mí, sí estoy contemplando que un futuro los niños tendrán que aguantar la presión de los otros niños que tengan padre y madre”.
Agregó que puede decirse que esto va a cambiar, pero para que a esa sociedad intolerante la convenzan de que esto es un camino tiene primero que aprender a convivir en paz, sin embargo esto no es así, al menos no ahora: “yo la verdad lo que más quisiera es que fuera un México donde aprendiéramos todos a vivir y convivir con oportunidades todos, pero ese México creo que en vida ya no lo voy a ver. Hay luchar para que haya ese México que queremos, con lugar y oportunidades para todos”, apuntó.
Por último, Cabrero Romero, sobre si desde la Iglesia se debería de educar con el ejemplo sobre los matrimonios gays, sólo emitió una risa diciendo: “yo pienso que la iglesia es clara en sus principios”.





