Jaime Nava
El 29 de mayo del 2014, el entonces procurador de justicia de San Luis Potosí, Miguel Ángel García, no tuvo más opción frente a los cuestionamientos de prensa que el de reconocer que Eduardo Córdova Bautista se había fugado. Casi un mes después, el 25 de junio de 2014, el juez libró una orden de aprehensión que se ha vuelto imposible de cumplir, ya que se desconoce la ubicación del Córdova, quien fue expulsado de la Iglesia católica en mayo de 2014.
Martín Faz Mora, representante de un grupo de víctimas de abuso sexual cometido por Córdova Bautista, sostuvo que al Papa Francisco, durante su visita a México, le diría “que no le están haciendo caso”, pues consideró que los mecanismos que ha empezado a instituir para combatir la pederastia al interior de la Iglesia “ni son los suficientes, ni son los adecuados”. Además, dijo que el pontífice “sabe que el tema de la pederastia le ha restado mucha credibilidad moral a la institución”.
“Las víctimas no quieren consuelo”, comentó Faz Mora, y agregó que “lo que se quiere es justicia”, porque las víctimas ya han obtenido consuelo “a un costo muy alto tanto familiarmente como económicamente” a través del trabajo en terapia.
Luego de que a principios de enero pasado el arzobispo, Carlos Cabrero Romero, mencionara que podría llevarse a cabo una reunión entre víctimas de sacerdotes y el Papa, Faz Mora presentó una carta para pedirle que intercediera para concretar dicha reunión: “las víctimas no habrían considerado quizás incluso la reunión con el Papa si no hubiera habido este posicionamiento público del arzobispo”, comentó; sin embargo, la reunión no se llevará a cabo.
Faz Mora consideró que las declaraciones del arzobispo fueron un intento por seguir un esquema de reparación del daño a la institución, ya que “la Iglesia potosina ha quedado marcada por el tema de Eduardo Córdova”, porque no se trató de un cura cualquiera, sino del representante legal de la Arquidiócesis durante más de 20 años. No obstante, dijo el también consejero electoral, “les salió el tiro por la culata”, ya que la Arquidiócesis potosina no tiene capacidad para incidir en la agenda del Papa, por lo tanto afirmó que se trata de una especie de revictimización, “porque es generar algún tipo de esperanzas a las personas que han sido sujetas de abuso por parte de sacerdotes”, ya que, dijo, algunas de ellas siguen siendo “profundamente católicas”.
La imagen por encima de las víctimas
Para Faz, el manejo de los casos de pederastia al interior de la Iglesia sigue siendo el mismo: “se les pide a las víctimas que no lo denuncien públicamente o se les dan largas, falsas promesas y, al final, nunca terminan las iglesias por entregar a las autoridades civiles la información que tienen o los expedientes internos que tienen” para que haya justicia, porque además de ser faltas a la disciplina interna de la Iglesia se trata de delitos.
Sostuvo que la Iglesia católica potosina no está exenta del modus operandi de encubrimiento que se ha documentado a nivel internacional y con el cual se busca evitar daños a la imagen de la institución. Recordó cómo a Córdova Bautista cuando las víctimas de la iglesia Nuestra Señora de la Anunciación presentaron denuncias en su contra “lo mandaron a ser capellán de unas monjas (…) donde seguía teniendo contacto con menores de edad”.
Asimismo, recordó cómo el vocero de la Arquidiócesis, Juan Jesús Priego Rivera, defendió a Eduardo Córdova Bautista, “hasta calumnió a quienes presentaban las denuncias (…) se les conminaba a dar la cara y a llevarlo a tribunales, incluso había como un envalentonamiento de parte del vocero”.
Luego de la defensa pública que se hizo del sacerdote vino el mea culpa y se pidieron disculpas, “se creó una comisión para la justicia y la atención de las víctimas”; no obstante, la comisión no funcionó, indicó Faz Mora. “A mí las víctimas del Paseo me pidieron que os buscara y que platicara con ellos para saber qué es lo que podía apoyar esa comisión o en qué sentido”. Relató que a pesar de que se puso en contacto con un sacerdote integrante de la comisión han transcurrido dos años sin que le haya devuelto la llamada.
Aunque para Faz la actuación del ministerio público fue correcta y expedita en el sentido de que se les brindó la debida protección a las víctimas, “sería injusto señalar que el ministerio público nos haya bloqueado (…) o no que no hubiera hecho los peritajes”; empero destacó que en el caso Córdova no pueden dejarse de lado las relaciones que sostenía con la élite potosina, “ahí hay toda una situación de impunidad muy fuerte que para el caso de la figura particular del padre Córdova, juega con el hecho de que formaba parte de la élite social y política (…) que es la élite que controla el poder en San Luis Potosí”.
Finalmente, Martín Faz agregó que el círculo de protección continúa vigente para Córdova en San Luis Potosí, pues aseguró que el procurador, Federico Garza Herrera, lo ha dejado plantado en dos ocasiones en las cuales habían acordado, “incluso con previa cita”, reunirse para revisar el expediente de las víctimas que siguen en busca de justicia.





