Jorge Torres

“No es una medida ridícula”, sentenció el vocero del arzobispado de San Luis Potosí, Juan Jesús Priego Rivera, respecto a la prohibición que emitió el papa Francisco sobre esparcir las cenizas de los seres queridos que fallezcan o quedarse con ellas en casa, pues indicó que el cuerpo humano “no es un desecho industrial”, además de que no es sano ni terapéutico para las familias tener las cenizas de sus muertos en casa.

“Se trata de evitar que el cuerpo humano deje de ser lo que es: un cuerpo humano, pero si ustedes ven quien tacha de ridícula esta medida, conoce poco la historia universal”, consideró el sacerdote, quien busco aclarar este tema con ejemplos de algunas situaciones que se deban en civilizaciones antiguas, en donde se tenía un gran respeto por la preservación del cuerpo humano, de hecho una de las obras de misericordia del catolicísimo es, precisamente, dar un entierro digno a los cuerpos, por lo que, insistió, éste no se puede como un desecho que se puede tirar o que pueda ser tratado como “cenizas de un cigarrillo”.

Por ello, señaló que esta indicación del Papa va en ese tenor: “Jesús lo dijo en el Evangelio: si la semilla de trigo no cae en tierra y muere, queda infecunda, pero si muere y cae en tierra da mucho fruto. El cuerpo humano es como esa semilla que deposita en la tierra para que de ahí brote resucitada”, enfatizó.

Asimismo, mencionó que la cremación lo que hace es acelerar el proceso, pero puntualizó que el Papa no está en contra de esto, si así lo determina la familia o por cuestiones de sanidad, pero sí en contra de que se esparzan las cenizas o que se tenga en casa.

Como Iglesia potosina, externó que ven esta situación como un esfuerzo del Papa por revalorizar la dignidad humana de la persona que ya falleció, y esto es para que no se tiren las cenizas como si nada o tenerlas en casa; en este último punto, advirtió que tenerlas en casa es como un “shock” para los deudos, al crear un círculo que no se cierra, algo que no es sano, y por tanto es preferible depositarlas en un lugar sagrado, como una iglesia o un cementerio.

De la misma manera, dejó en claro que, aunque el papa Francisco ha señalado que no está de acuerdo con la incineración de los cuerpos de los difuntos, tampoco está prohibido que se realice, pues también se entiende la parte en donde ya no hay espacios en los cementerios para enterrarlos, pero es importante tratar de poner esas cenizas en un lugar sagrado y darles un trato digno: “no creo que esto genere un problema o conflicto para nadie”, concluyó.

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