• Entregó medalla a Trump
  • Fiebre de “listas” anti4T
  • Reforma electoral y “aliados”

Julio Hernández López

María Corina Machado remachó ayer en Washington el desprestigio del Premio Nobel de la Paz, que recibió el pasado 10 de diciembre, al acudir de manera sumisa a Washington a entregar la medalla correspondiente a tal distinción al ególatra fascistoide que había hecho berrinche porque no se la asignaron a él.

A pesar de tan degradante cesión (con subyugada dedicatoria especial), la presunta dirigente del principal movimiento de oposición fue recibida en la Casa Blanca sin protocolo alguno que indicara respeto político (de hecho, la vocería de Trump insistió en que a juicio de este la venezolana carece de “respeto” en su país para encargarse del máximo mando). Debió entrar por una puerta lateral, sin nadie que la esperara, cumpliendo requisitos ante el vigilante en turno, no para una recepción formal sino un almuerzo informal en una pequeña sala, sin prensa (y vaya que a Trump le gusta presumir ante los medios a ciertos visitantes).

El evidente menosprecio del presidente de Estados Unidos a la ambiciosa e inescrupulosa activista venezolana tiene como contexto la aparente satisfacción de Trump con la operación institucional que la presidenta encargada del país sudamericano, Delcy Rodríguez, está realizando conforme a las instrucciones de la Casa Blanca.

Ayer, sin embargo, quien fue vicepresidenta durante el madurismo pronunció un discurso en el que dijo que no solo ella estaba amenazada sino Venezuela entera, pero sin mencionar a Trump como causante de tales intimidaciones. Respecto al secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, planteó que constituye “una mancha”, la cual “vamos a resolver diplomáticamente”. También hubo un exhorto al Congreso para que se modifiquen las leyes venezolanas a fin de que pueda haber seguridad para inversiones petroleras extranjeras. Y adelantó que, en caso de que le “tocase” ir a Washington, lo haría “de pie, nunca arrastrándome”.

En México, mientras tanto, se mantiene la fiebre opositora de vaticinios, presuntas “filtraciones” informativas y apoyo a acciones de Estados Unidos contra políticos del proceso llamado Cuarta Transformación. Desde diversos flancos mediáticos, tanto tradicionales como internéticos, se insiste (el libreto lleva largos meses en juego) en la existencia de listas de personajes del poder guinda y sus aliados que supuestamente deben ser detenidos para que Palacio Nacional “demuestre” a la Casa Blanca su grado de compromiso con la lucha contra el narcotráfico. Ciertos comentaristas y conductores de espacios informativos compiten en busca de atinarle al número de detenidos, el nivel político y la fecha en que se producirían tales aprehensiones.

Por otra parte, la intención de la presidenta Sheinbaum de generar una reforma electoral está topando con la oposición… de sus supuestos aliados. Los partidos Verde Ecologista de México, y el del Trabajo, han expresado desacuerdos con puntos notables del esbozo hasta ahora conocido e incluso mencionado por la Presidenta en la Mañanera: formas distintas de elegir cargos legislativos por la vía plurinominal, reducción del financiamiento a los partidos políticos y sanciones a actividades irregulares.

El PVEM y el PT han hecho recordar que sin los votos de cualquiera de estos partidos no hay mayoría calificada para reformas constitucionales, las cuales son imprescindibles para una modificación electoral trascendente. Leído el mensaje de otra manera, significa que estos partidos se resisten a reformas que impliquen la cancelación de los vicios y distorsiones largamente acumuladas en el sistema político y electoral vigente. La presidenta Sheinbaum queda en manos de los intereses de estos partidos y de corrientes de la propia Morena, con Ricardo Monreal desde ya justificando que el Verde y el PT no están chantajeando sino defendiendo “sus principios”. ¡Hasta el próximo lunes!

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