Orlando Pérez, especial para La Jornada
Quito. Al día siguiente de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, pidió la liberación del ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, aplicará una tasa de seguridad de 30 por ciento a las importaciones provenientes de Colombia, a partir del 1 de febrero, como respuesta a lo que calificó como una supuesta falta de cooperación de ese país en el combate al narcotráfico y a la minería ilegal en la frontera común.
Desde Davos, donde participa en el Foro Económico Mundial, a través de la red social X, Noboa dijo que su país ha hecho “esfuerzos reales de cooperación” con Colombia, incluso asumiendo un déficit comercial superior a los mil millones anuales. “Mientras hemos insistido en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera sin cooperación alguna”, acotó.
Para Paola Cabezas, asambleísta de Revolución Ciudadana, fundada por el ex mandatario Rafael Correa, esto tiene un tinte político porque “no es una respuesta técnica: es retaliación política al pedido del presidente Gustavo Petro sobre Jorge Glas”, de liberarlo porque el ex vicepresidente ecuatoriano tiene también la nacionalidad colombiana.
“Si alguien ha mostrado interés real en pacificar la frontera común, ha sido Petro, quien desde hace años solicita la apertura del puente sobre el Río Mataje, obra impulsada durante el gobierno de Rafael Correa, precisamente para garantizar presencia institucional de ambos Estados”, explicó Cabezas.
En su cuenta de la red social X, mostrando una imagen de Glas, con un rostro bastante demacrado, el pasado martes, Petro dijo: “este es Jorge Glas, vicepresidente de la República del Ecuador, ciudadano colombiano; igual que exigí la libertad de los presos políticos en Venezuela y Nicaragua, pienso que Jorge Glas debe liberado. Su propio estado físico demuestra que sufre de tortura sicológica”.
El ministro colombiano de Energía, Edwin Palma, reaccionó al calificar la medida como “una agresión económica que rompe el principio de integración regional”. Y explicó que en materia energética Colombia ha actuado con hechos, cooperación y solidaridad. Mientras un comunicado del Ministerio de Defensa destacó la cooperación que ha permitido “resultados concretos contra el narcotráfico transnacional”.
Puso como ejemplo una acción conjunta entre la armada colombiana y el ejército ecuatoriano en la cual “se logró la incautación de 2.24 toneladas de mariguana en la zona fronteriza, afectando de manera directa las economías criminales que operan en la región amazónica”. Y denunció que “no ha sido ajeno a los ataques mal intencionados de los grupos narcotraficantes en el sur-occidente del país”.
Colombia provee entre 8 y 10 por ciento de la energía que se consume Ecuador. La balanza comercial entre los dos países ha sido históricamente favorable a Colombia. Ecuador registra un déficit comercial anual de entre 800 millones y mil 500 millones de dólares frente a su vecino.





