Luis Ricardo Guerrero Romero
Lamí otra vez mi dedo para saborear la dirección del viento –inigualable anemómetro que mi abuelo me había mostrado–, saber qué plan podría llevar a cabo durante la semana bajo las condiciones del tiempo siempre tan necesario en la ejecución de los actos. Tomé un papel para elaborar unas notas sobre el lunes (hemera selenes, lunae dies, día de la luna), mientras la mente viajaba imaginando qué hacer el día martes (hemera Areos, martis dies, día de la guerra). Las notas en los papelitos de color siempre me han parecido divertidas adheridas en el espejo auxiliadoras en mi padecer frente al eczema incurable. Nadie tiene tantas notas sobre su espejo, sólo yo, que aprendí a ocultarme de mí. En la nota del miércoles (hemera Hermou, mercurri dies, día del comercio), dibujé el arcano mayor nueve, pues el ejercicio ermitaño describía toda mi existencia. Las notas culpables fueron del jueves (Jovis dies, día de Dios) y viernes (Veneris dies, día del amor afrodisiaco), pues ambos conceptos: Dios y amor, jamás concurrieron en mí.
La anterior historia aún se puede leer en las paredes del nosocomio principal en una comunidad de Guinea ecuatorial, ya que las notas nacieron cuando el hombre inicia a pensarse. El verbo notar puede funcionar de sinónimo en el lugar de mirar u observar, las notas pueden manifestarse en todos nuestros sentidos, pues además son una señal, una marca, hija de la idea. Características o rasgos en la escritura, artículos en la prensa, recados en los vehículos del ser querido, eso y más puede significar la nota. La palabra nota viene del latín nota, ae, de ella derivaron palabras como: notabilis (señalado, notable), notarius (estenógrafo, amanuense), notaria (lugar del notario), notitia (noticia) informe que da a conocer algo. Estas palabras tienen una esencia latina de raíz: notio, (nocio) facultad de conocer, o bien el conocimiento sobre una idea o evento. Por ejemplo, en la conocida locución latina Nota bene: fíjate bien, nos damos cuenta del sentido de nota como poner atención en algo específico, aunque el uso de la mencionada locución es más común en los trabajos escritos. De lo anterior ya nos daba cuenta la lengua helénica en: γνωθι (nothi)conóceteUna nota puede ser reducida a un simple recado, o bien a una experiencia de mostrarse ante el mundo, de allí la socorrida expresión: darse a notar, es decir, dar el ser a conocer. Entre la juventud temprana el día de mayor convivencia es el sábado (del hebreo shabbath, descansar), ese día se dan a notar entre sus iguales, mientras que el domingo (día del amo) juegan a ser familiares de la pareja en turno.
Si alguien deja una nota en algún lugar, la intención de éste es que conozcamos la idea o información, o bien que recodemos algo, tal vez que nos quieren –notas en coches–, que paguemos –notas de embargue–, que enfermamos –notas médicas–. Las notas son muy comunes en las esquelas para avisar sobre un evento o también las notas de comercios, pero sin duda las notas escolares eran las enemigas de la felicidad, cuando estas avisaban que otra vez habíamos reprobado.





