David Brook y Jim Carson
Decenas de miles participaron en el festejo callejero por la toma de posesión de un socialista democrático como alcalde de la capital del capitalismo y el triunfo popular de una contracorriente progresista que rompió el monopolio de la cúpula política de ambos partidos nacionales y que representa un repudio a la derecha en control de Washington en ésta, la ciudad más grande de Estados Unidos.
Zohran Kwame Mamdani fue oficialmente juramentado en los primeros minutos de este primer día de 2026 en un ceremonia pequeña, pero al mediodía se realizó la ceremonia popular en la alcaldía, con miles participando en la fiesta callejera a lo largo de varias cuadras de Broadway al lado de esa sede del poder municipal. En esta babel con más de 700 idiomas (la más diversa lingüísticamente en el mundo) de repente y por ahora en esta esquina del mundo se entendió el lenguaje universal de la esperanza.
Fue por una coalición multirracial, multiétnica, ecuménica, diversas agrupaciones sociales y sobre todo la voz rebelde de jóvenes que llevó a Mamdani de ser un político local desconocido hace un año a volverse una figura reconocida a nivel internacional. Él repetía durante la campaña que “no es la historia de un hombre, es la historia de un movimiento”.
Hoy, después de juramentar en las escalinatas de la alcaldía, Mamdani declaró que “hoy inicia una nueva era” y agradeció a las decenas de miles de voluntarios, al movimiento laboral, a los artistas, a los políticos y los demás que lograron este triunfo, y reconoció en particular a su mentor, el senador socialista democrático, Bernie Sanders. Agradeció “a los decenas de miles que se juntaron aquí en la parte baja de Manhattan, armados contra el frío de enero por la flama resurgente de la esperanza”.
En un discurso repleto de referencias muy neoyorquinas celebrando la gastronomía, los olores, los idiomas y las aventuras de un habitante de esta metrópolis, insistió en que el objetivo inmediato es construir un gobierno para las grandes mayorías. “¿A quién le pertenece Nueva York?”, preguntó, afirmando que durante demasiado tiempo pertenecía a los “ricos y bien conectados”, pero que a partir de ahora es para los “ocho y medio millones” que la habitan, y que su objetivo inmediato es que “esta ciudad pertenezca cada vez más a todos los neoyorquinos”. Enfatizó que “no abandonaré mis principios”, recordando que “hice campaña como socialista democrático y gobernaré como socialista democrático”.
“Quieren saber si la izquierda puede gobernar… sí podemos tener esperanza otra vez…. Sentaremos un ejemplo para el mundo”, concluyó.
El encargado de administrar el juramento simbólico (el acto oficial fue realizado en los primeros minutos de la madrugada) fue su mentor político, el senador Sanders, originario de Brooklyn (y tiene el acento para comprobarlo), y quien fue recibido con gritos de “Bernie” y es tal vez el político electo más popular del país.
Sanders declaró “gracias Nueva York por inspirar a nuestra nación… Enfrentaron a la cúpula demócrata, a la cúpula republicana, al presidente de Estados Unidos y a varios multimillonarios, y triunfaron en el revés electoral más grande de la historia política moderna. Cuando la gente trabajadora se une y no se deja dividir, no hay nada que no podamos lograr”. Subrayó la promesa electoral de elevar los impuestos a los ricos, y el público coreó esa consigna.
Esta ceremonia/festejo arrancó con la diputada demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, una de las figuras políticas progresistas más influyente a nivel nacional, declarando: “Nueva York, hemos optado por la valentía sobre el temor. Hemos optado por la prosperidad para los muchos sobre los despojos por los pocos”, y concluyó -en español- “felicidades”.
Imam Khalid Latif, acompañado con una rabina y varios pastores cristianos, ofrecieron un mensaje de unidad en apoyo del primer alcalde musulmán de la ciudad, y el primer inmigrante en un siglo, celebrando la diversidad de la ciudad y en nombre de los trabajadores, declarando que “la ciudad nos pertenece a todos y nuestra liberación está envuelta en todos nosotros”.
Entre el público estaban los últimos dos alcaldes, pero fue notable la ausencia del ex alcalde y distinguido representante del uno por ciento más rico del país, el multimillonario Michael Bloomberg, como también la presencia renuente del líder de la bancada demócrata del Senado, Chuck Schumer, quien rehusó endosar a Mamdani durante su campaña, al igual de que otros demócratas de la cúpula.
El reconocido poeta afroestadunidense Cornelius Eady leyó su poema para esta ceremonia. Entre los versos de Comprobación: “Nueva York, cuidad de invento… Ciudad de insistencia, ciudad de resistencia… Nueva York, donde tu ser suertudo espera tu llegada/Donde siempre hay tierra para tu raíz… Este es nuestro momento… Este momento es nuestra comprobación” La música, desde rap, del sur asiático, al Caribe, África, a Bob Dylan, ABBA, a Stevie Wonder, los Beatles y Talking Heads y más ayudó a los asistentes a moverse contra el frío. En vivo, la joven música Lucy Dacus (de la banda boygenius) interpretó la legendaria canción de la lucha obrera Pan y Rosas, himno que salió de una huelga textilera histórica de mujeres a principios del siglo 20. “Al marchar, marchar, luchamos por pan, pero por rosas también…. Pan y rosas”. Pero ahora empieza lo más difícil: gobernar una ciudad de 8.5 millones, presidir sobre un gobierno con 300 mil empleados, y cumplir con las promesas electorales de crear una ciudad más asequible para todos sus habitantes a través de congelar las rentas de edificios donde existen controles municipales sobre incrementos de rentas, autobuses municipales gratuitos, mercados subsidiados, programas de cuidado de niños y elevar los impuestos a los ricos. Y Mamdani ya enfrenta oposición de varios sectores dentro y fuera de la ciudad, incluyendo la derecha gobernante en Washington.
Mamdani, el alcalde más joven en un siglo, fue claro que, para lograr esto y más, se requiere que el movimiento que lo llevó a la alcaldía “no acabó con nuestra elección… Apenas empieza nuestro trabajo”.





