Ciudad de México. Felipe Arizmendi, obispo de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas consideró que el conflicto entre Gobierno y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) requiere de una solución inmediata para evitar que el tejido social se siga dañando, en especial en entidades como Oaxaca y Chiapas.
A través del Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (Siame) precisó que en esas entidades “parece que los docentes le han apostado todo a la resistencia, mientras que las autoridades al cansancio de éstos; de manera que, lejos de vislumbrarse una salida mediante el diálogo, en el que ambas partes flexibilicen su postura para lograr acuerdos sobre la llamada Reforma Educativa, el problema pareciera dirigirse hacia un final dramático” señaló sobre la importancia de entablar ya un diálogo serio.
Sobre la importancia de esto último, Arizmendi señaló que el mayor riesgo de que, en un momento dado, al conflicto magisterial se le quiera dar salida mediante el uso de la fuerza pública, es que haya más pérdidas de vidas, lo cual “sería muy lamentable”, como ocurrió en el caso de Nochixtlán.
“La fuerza pública en realidad debe servir para contener, para impedir por ejemplo que los manifestantes tomenaeropuertos, para prevenir daños a la sociedad. Por otra parte, si la CNTE sigue afectando al pueblo sencillo y pobre, del cual proceden, se ganarían aún más el rechazo de la gente y su lucha quedaría deslegitimada”.
Indicó que para entablar un diálogo fructífero es necesario a la brevedad que autoridades como gobierno expresen su voluntad de negociación en torno a la Reforma Educativa, pues el hecho de que ambas partes pretendan que todo se les conceda, sólo podría conducir a un mal desenlace.
“Yo considero que la CNTE sabe que debe aceptar que no todo se le puede cumplir; mantiene sus peticiones con la esperanza de alcanzar lo que más puedan. El gobierno por su parte, debe tomar una actitud humilde y aceptar que algunos puntos de la reforma pueden ser mejorados, pues toda ley es perfectible.
Hay aspectos, secundarios y administrativos, que sin duda se pueden cambiar, como garantizar a los maestros, mediante disposiciones más claras y puntuales, que no perderán su trabajo ni sus derechos laborales mientras cumplan con sus deberes docentes; es decir, que se necesitan garantías debidamente escritas.
Agregó que el mayor problema que se vive en Chiapas con los bloqueos de maestros, es que está impidiendo el ingreso de abasto a grandes tiendas comerciales, lo que ha provocado una gran inconformidad de la gente.
“Sin embargo, hace ya más de quince días que los maestros decidieron levantar los bloqueos de varias carreteras, porque comprendieron que estaban dañando mucho al pueblo pobre; esto sucedió, además, se dieron cuenta de la gente de escasos recursos se estaba organizando para el desbloqueo por medios violentos. Y es que la inconformidad ya no era sólo de pequeños empresarios y transportistas, sino de dueños de puestos en los mercados y de otras personas que se veían seriamente afectadas”.
Por todo lo anterior, agregó que es necesario recurrir ya al diálogo, pues a nadie conviene que el conflicto se prolongue más. “Los diálogos son largos, pesados, repetitivos y a veces llegan a parecer inútiles; pero escucharse unos a otros es el único camino para encontrar la verdad. Los diálogos dan frutos si hay mentes y corazones abiertos a apreciar el punto de vista de los otros, y si están dispuestos a ceder en aquello que lleve al bien común”.





