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  • Forcejeo legislativo
  • CRE: cuatro ya definidos
  • Fox y el general Martínez Perea

Julio Hernández López

Se reactivó ayer la confrontación de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), motor y fuerza operativa principales de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), con el frente legislativo de Morena y, por extensión, con las decisiones políticas del presidente López Obrador.

Aún cuando el frente legislativo logró aprobar un dictamen en comisiones de trabajo en los términos deseados por Palacio Nacional y el brazo ejecutor, Esteban Moctezuma Barragán, y con ello ha restituido las posibilidades de llevarlo a una plenaria de diputados, el saldo de ese primer avance en el tablero legislativo-CNTE ha sido la reinstalación de tiendas de campaña alrededor de San Lázaro, la obstrucción de entradas y salidas a ese Palacio Legislativo y un nuevo episodio de estira y afloja entre las partes políticamente contendientes.

En el fondo, es la disputa entre compromisos de campaña hechos ante las necesidades electorales del momento y la realidad detectada por quien llega al poder y se da cuenta que no puede cumplir los compromisos o no desea cumplirlos porque considera que la ruta a seguir debe ser otra. Un ejemplo contundente de esas variaciones es de observarse en el tema de las fuerzas armadas y su uso contra el crimen organizado: el candidato López Obrador, en sus diversas campañas, tuvo discursos, diagnósticos y propuestas muy distintas de lo que terminó haciendo, ahora dando un delicado trato de privilegio a esas fuerzas armadas, con el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional como jefe de facto del conjunto militar que incluye a la Marina, y con el planteamiento en curso de la Guardia Nacional, vía de militarización por más que las declaraciones oficiales traten de diluir el color verde olivo con nuevos uniformes que son etiqueta distinta en producto virtualmente similar.

Expertos en estirar al máximo la liga de la confrontación política sin permitir su ruptura, los mandos de la CNTE consideran necesario presionar con fuerza para evitar que las maniobras de Esteban Moctezuma Barragán y de Mario Delgado terminen diluyendo las promesas obradoristas de campaña. Moctezuma, ha de recordarse, fue oficial mayor y subsecretario de educación con Ernesto Zedillo como titular de la Secretaría de Educación Pública, y secretario de esta misma oficina, de Gobernación y de  Desarrollo Social cuando Zedillo llegó a Los Pinos. Delgado ha sido, a su vez, el hombre de los dineros con Marcelo Ebrard y, actualmente, forma parte del equipo que sirviendo a López Obrador trata de construir la plataforma del ahora secretario de Relaciones Exteriores para una candidatura presidencial en 2024.

Respecto a la designación legislativa de cuatro nuevos integrantes de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), Morena se aplicará en el Senado a buscar que los cuatro aspirantes mejor calificados en el primer intento de aprobación sean ahora votados favorablemente por la bancada morenista, sin ausencia alguna y con el apoyo negociado de unos cuantos votos que completen la mayoría calificada.

Ahora que tan activo anda el expresidente Vicente Fox, bien valdría que ofreciera disculpas al general Ricardo Martínez Perea, quien cumplió de manera íntegra la sentencia de quince años de cárcel a causa de una denuncia anónima, y sin mayor sustancia, que se enderezó contra el citado militar en un contexto de necesidad política de chivos expiatorios para consumo internacional, luego de la fuga de Joaquín Guzmán, el Chapo, del penal de Puente Grande, Jalisco, cuando el panista entonces con botas iniciaba su desastroso sexenio.

El general Martínez Perea y dos coacusados sufrieron golpes, torturas y encierro en cárceles junto a criminales que habían sido detenidos por los mismos militares. Ahora, un tribunal castrense está por resolver si determina la inocencia del mencionado general, luego de quince años de cárcel como sentencia cumplida. ¿Qué dirá Fox, tan boquiflojo en otros temas?

El presidente López Obrador llegó el martes a Mexicali y el interés de los reporteros se centraba en la posibilidad de que el titular del poder ejecutivo federal estuviera en la entidad para tratar de arreglar los problemas internos de Morena rumbo a las elecciones de este año. El tabasqueño se negó a contestar las insistentes preguntas.

Ayer, el presidente de México desayunó con la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polensky, el delegado del comité nacional morenista, Leonel Godoy (polémico e impugnado exgobernador perredista de Michoacán) y el candidato designado para buscar el gobierno estatal, Jaime Bonilla, el primer “superdelegado” federal en pasar de ese trampolín a una postulación electoral.

La reunión partidista (aunque Polevnsky dijo que se había hablado en ella de temas de gobierno, como la reactivación de la economía y el campo) da testimonio de las descomposturas provisionales en la maquinaria electoral que hasta hace días parecía encaminada a arrasar con la hegemonía panista de treinta años. Es probable que los problemas internos de Morena no generen riesgo verdadero rumbo a las elecciones de gobernador, presidentes municipales y diputados locales, pues el ánimo nacional es sumamente favorable al partido del actual presidente de la República, pero la efervescencia y los conflictos al interior de Morena mermen números que podrían ser apabullantes y, en el fondo, ajan el ejercicio político de la dirigente formal, Polevnsky.

Y, mientras es puesto en venta el faraónico avión utilizado por Enrique Peña Nieto a su paso por Los Pinos, además de la flotilla ordinaria de aviones y helicópteros para servicio gubernamental, ¡hasta mañana, con el gobierno mexicano en acuerdo permanente con el estadunidense para enfrentar las caravanas de centroamericanos que buscan llegar a la frontera con el país gobernado por Donald Trump!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.