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Ana Guevara y el colgar de medallas

  • Sin autocrítica ni memoria
  • Rosario: “faldas bien puestas”
  • Sheinbaum y la diamantina rosa

Julio Hernández López

Tres mujeres estuvieron ayer en la polémica en redes de internet: Ana Gabriela Guevara, respecto a los éxitos de deportistas mexicanos en los recién finalizados juegos panamericanos en Lima; Rosario Robles Berlanga al acudir a su segunda cita judicial relacionada con actos de corrupción como La estafa maestra, y Claudia Sheinbaum al plantear que su gobierno no caerá en provocaciones, luego que al secretario de seguridad pública lo colorearon mínimamente de rosa, con diamantina, algunas mujeres en protesta por violaciones sexuales cometidas por policías chilangos.

Guevara, directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), participó ayer en la mañanera conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador y le entregó una medalla y una mascota de la pasada contienda deportiva continental realizada en Lima, Perú. A pesar de que había pronosticado la obtención de la mitad de las medallas de oro que los deportistas mexicanos consiguieron, y que los apoyos presupuestales y físicos a esos competidores fueron marcadamente menores a los de otros años, la exvelocista Guevara (quien aspira a ser candidata a gobernadora de Sonora) apareció en escena en Palacio Nacional con el aire satisfecho de quien trae buenas cuentas por su esfuerzo personal e institucional, cuando es sabido que los deportistas triunfadores tuvieron que lidiar con las insuficiencias, la incomprensión y el abandono gubernamentales y que las victorias habidas provinieron de los esfuerzos de los propios participantes, sus familiares y entrenadores.

Si hubiese visto en retrospectiva el desarrollo del esfuerzo deportivo culminado en Lima, la funcionaria Guevara habría evitado tantas críticas si se hubiese portado con pulcritud política, evitando colgarse medallas que no le corresponden e incluso asumiendo una postura de autocrítica. Pero optó por el recurso fácil del elogio al jefe y la autocomplacencia desmemoriada.

Pero, si Guevara hubiese abordado el tema desde una visión de futuro, el manejo habría sido más aceptable e incluso plausible. En medio de una política a rajatabla de restricciones presupuestales, la administración obradorista tuvo la buena idea de destinar el producto de la subasta de una mansión del empresario Zhenli Ye Gon, preso en Estados Unidos por varios delitos, al otorgamiento de becas a deportistas triunfadores en Perú y a sus entrenadores. Un paso de esa magnitud recompone la relación de la llamada 4T con el deporte de alto rendimiento y podría llevar a buenos réditos en las próximas Olimpiadas.

Robles Berlanga tuvo su segunda aparición estelar en el Reclusorio Sur de la Ciudad de México entre una aglomeración de cámaras y micrófonos que tomaron registro de su sonora declaración casi de guerra: Estoy aquí, precisó, “como siempre se los he dicho: con las faldas bien puestas, tomando al toro por los cuernos y dando la cara”. Breve declaración antes de avanzar rumbo a las oficinas judiciales donde se le tomarían más declaraciones, entre la versión de que en esta nueva asistencia ante un juez habría de decidirse si la sujetan a proceso.

La jefa del gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, buscó conjurar ayer mediante una rueda de prensa el ataque con diamantina (polvo brillante, de uso decorativo) y pintura en aerosol que mujeres en protesta lanzaron contra el muy ineficiente secretario de seguridad pública, Jesús Orta, a quien exigían acciones contundentes contra policías que violaron a una joven y, en general, contra el desbordado cuadro de agresiones sexuales a mujeres en la Ciudad de México.

La rápida y firme reacción de las autoridades, para condenar el que hubieran pretendido teñir de rosa al jefe policiaco que no entrega buenas cuentas, contrasta con la pachorra y marrullerías practicadas en oficinas gubernamentales para desatender la protesta ciudadana y, en especial, de mujeres que están hartas de discursos, promesas y conferencias de prensa mientras las agresiones de género se multiplican.

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha anunciado una forma de intervención en el manejo de la empresa aeronáutica Interjet, que en días recientes ha mostrado una significativa incapacidad para prestar un servicio adecuado a sus clientes, ya fuera con retrasos o cancelaciones de vuelos que llegaron a afectar en unas horas a miles de clientes o, en otra vertiente, en la tardanza de hasta un par de horas en la entrega de equipaje en terminales aéreas como la capitalina.

El procesamiento de intereses empresariales ha sido constantemente favorable a estos en anteriores administraciones gubernamentales. Baste recordar el caso de Mexicana de Aviación, que hasta el momento no ha tenido ni pizca de justicia para los trabajadores y sí una sostenida impunidad para los dueños originales de la empresa, en particular para Gastón Azcárraga Andrade, quien llevó a la quiebra a Mexicana en un esquema fraudulento favorable para ese personaje que hasta ahora no ha sido aprehendido a pesar de los “esfuerzos” de gobiernos panistas y priistas en ese sentido.

Pero no se muestra insolvente ni paralizado, a pesar de la crisis en lo aeronáutico, el grupo empresarial de la familia Alemán (con capitales acumulados a partir de la llegada a la presidencia de la República de Miguel Alemán Valdez, cuyo hijo fue gobernador de Veracruz y accionista de Televisa, y cuyo nieto, Miguel Alemán Magnani, se encarga actualmente de los negocios). Acaba de comprar la mitad de las acciones de la radiodifusora XEW, que llevaban largo rato en oferta porque, entre otros detalles, el manejo informativo de la empresa corresponde al grupo español Prisa, mientras la otra parte (la que ahora ha comprado el grupo de los Alemán) queda con el control administrativo. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.