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Añoranzas del estéreo

Luis Ricardo Guerrero Romero

Cuentan algunos recuperadores del pasado, que la forma de escuchar música en el lapso del año 2000 era por medio de un estéreo, asumen que la tecnología comenzaba a tener otros formatos, pero era aquella caja cúbica la madre de todo sonido, ya para fiestas, reuniones, o cualquier momento para distraer el oído en casa. Fue insospechado el salto, pues entrado el año 2070 en el cual yo cumplo la mayoría de edad, no había por ningún lugar rastro de eso que mis abuelos llamaron estéreo.

Indagué en la web 7.0 y nada me arrojó, incluso realicé impresiones con mi dispositivo mental que me obsequiaron ayer y sólo apareció una caja hueca llena de alambres con teclas que giraban manualmente. ¡Inaudito!, nadie podría estar escuchando alguna música con tanta incomodidad. Eso que antes llamaban estéreo, seguro era un aparato para la gente de clase sub-depreciación. Aunque según mis ancestros, los estéreos fueron parte de la cabina de un automóvil, ¡la misma música para todos mientras viajas!, eso sí fue una sorpresa, porque hoy es imposible hacer eso, todos tenemos nuestro i music Smart integrado al oído izquierdo, lo cual nos permite escuchar la música o noticia que deseamos al pensarlo sin tener que compartir con los demás, eso de compartir fue cosa del pasado, lo de hoy es empoderarse, el otro es un accesorio.

Me gusta la música y por eso me propuse averiguar un poco de su historia más relevante que obvio fue a partir de esos aparatos llamados estéreo. Muchas otras personas me han corregido y me indican que siglos antes ya había rastros de la música, pero no es cierto, eso sólo fue una idea de lo realmente musical. Espero algún día entender por qué se inventaría una cosa así llamada estéreo, y por qué le habrían puesto ese nombre tan anticuado.

Las anteriores líneas, breves como el pensamiento de muchos de los que ahora nos ganan en cuestiones de tecnología, una juventud efímera, nos narra evidentemente de algo que no suena tan ilógico para un futuro que no alcanzaremos a vivir, pero que sí logramos pensar. En ese 2070 que el protagonista nos cuenta, seguro habrá mucho mejor tecnología y otras cosas que los ortodoxos y medievalistas habrían bautizado como brujería. Sin embargo, no, que no nos parezca ajeno imaginar mil y un inventos, que la imaginación es la madre de la fe, y la fe entonces es quien ha parido lo que hoy disfrutamos. Como lo es la música, ya poco reproducida en un estéreo.

Me sorprende pensar cómo ciertas palabras ya se enfilan a la bodega de los arcaísmos, una de tantas, que no parece tan antigua pero que sin duda ya no se precisa si de aparatos electrónicos se trata es el estéreo. No hace mucho que todo hogar debía tener uno para disfrutar melodías, pero hoy, ya pasó a otro plano, ese sustantivo no existe por ejemplo en mi casa. Pasó a otro plano, y de otro plano era la voz estéreo: στερεος (stereos> estereos> estéreo), sólido; como en matemáticas la estereometría; y en acústica, la estereofonía. Las anteriores palabras compuestas conservan el lexema στερεος, que tiene además el sentido de algo firme, que permanece, como los estereotipos. En la música se refiere a la reproducción tridimensional del sonido. Hasta hoy, es esta audición la que impera en salas de cine, o cualquier otro medio de audición con una definición más clara, lo que se conoce con el anglicismo de HD. El estéreo, se ha de unir al catre, al brasero, al disco de 31/2, al CD, Walkman, y al amor.