Pandemia y turbulencia económica
12 marzo, 2020
Se desploman las bolsas; nuevo paro en Wall Street
12 marzo, 2020

Ante señalamientos de acoso sexual, maestro optó por suicidarse

María Elena Yrízar Arias

La violencia de género se presenta a través de diversos fenómenos complejos que se describen en el  acoso sexual  y masculinidad. La Organización Internacional del Trabajo de 2013 señala: 1. La violencia contra las mujeres en general; se refiere a la misoginia –que es la actitud y comportamiento de odio, repulsión y aversión por parte de un individuo hacia las mujeres– esta actitud es propia del patriarcado, entendido como un sistema en el que los varones dominan a las mujeres.

La violencia contra la mujer se presenta como “cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”, artículo 1o. de la Convención de Belém do Pará. 2. La violencia contra las mujeres, específicamente en el área de la sexualidad. Hostigamiento sexual y acoso sexual.

El rol sexual de la mujer como un objeto constituye la condición para el desarrollo de una masculinidad patriarcal, en la cual la población presenta un binomio cultural. Un grupo que normaliza el trato dado y recibido hacia la mujer “porque así son los hombres” o “a ellas les gusta que las persigan”, pero también, otro grupo, no permisivo, que no tolera la impunidad de quienes afectan a las mujeres. 3. El cambio de la situación de las mujeres respecto a su incorporación en el mundo del trabajo remunerado fuera del hogar o en el espacio público remunerado, lo cual cuestiona las bases del patriarcado al modificar los roles sexuales. Los roles en el patriarcado han destinado a los hombres su desarrollo en el ámbito público y las mujeres en el privado. Cualquier modificación a esos roles atenta contra ese modelo hegemónico de masculinidad. 4. El despliegue del poder de dominación y la erotización del poder.

El derecho a una vida libre de violencia incluye el ser libre de toda forma de discriminación, y el derecho de las personas, en específico de la mujer, a ser valoradas y educadas libres de patrones de comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad o subordinación conforme a la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Convención de Belém do Pará, de 1995.

La violencia se constituye en una forma de discriminación al entender como causal al sexo y la necesidad de modificar patrones socio culturales como los que excluyen a las personas y, en particular, a la mujer con motivos de género y sexo, de acuerdo con la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de 1979.

Según la Comisión Nacional de los Derechos Humano, hostigamiento o acoso sexual que constituyen la representación de la violencia por medio de conductas específicas y que son sancionadas; mientras que, en el hostigamiento sexual, el hostigador está en una posición superior o subordinación respecto de la víctima.

Hice referencia al anterior tema porque tiene que ver con las denuncias de acoso sexual que el martes algunas alumnas del Cobach 25, de la colonia Satélite, de la ciudad de San Luis Potosí, hicieron públicas frente a las instalaciones de su institución educativa.

Según se lee en la nota de redacción del periodico El Heraldo, de ayer, el nombre del maestro apareció varias veces en el mural que estudiantes de la institución educativa realizaron en las puertas de la escuela, en donde narraban las insinuaciones que les habían hecho.

Poco después de la protesta de las alumnas la dirección del Cobach informó que el maestro Aurelio N. había sido separado de su cargo, mientras se realizaban las investigaciones al respecto.

Sin embargo, durante la tarde, en la calle Fertilizante de la colonia Guanos, se reportó el suicidio de una persona de aproximadamente 40 años de edad, quien respondió al nombre de Aurelio N y se habría colgado en el interior del domicilio. La persona fue identificada como el maestro acusado de acosar a las alumnas del Cobach 25.

El profesor habría posteado en Facebook, minutos antes de que se suicidara: “Que les vaya bien en todo sentido y que no encuentren más personas como yo, o tal vez lo hagan, pero a mí me lastimaron, me hicieron llorar y me hicieron sentir la persona más mier… de todo el mundo, si era su objetivo, felicidades, lo lograron, por eso la gente hace lo que hace, hasta pronto”.

Según la nota de Felipe Cárdenas, periodista de El Sol de San Luis, al parecer fueron más de 100 alumnos los que participaron en el mural, donde habían colocado cartulinas alusivas a denuncias de acoso sexual, escribiendo los nombre de maestros que hostigan a las alumnas de dicho plantel, donde el maestro más señalado fue Aurelio N., quien ya enfrentaba tres procesos formales por acoso contra alumnas.

Estos dos hechos que están vinculados, deben dejarnos algo de enseñanza. Primeramente, hay que reconocer que las jóvenes ya no están dispuestas a callar ante los acosos de que son víctimas por sus maestros, ya que se encuentran en desventaja, por la superioridad del maestro –ellas son valientes por el hecho de denunciar estas prácticas que han sido tan comunes–. El otro lamentable aspecto viene siendo el suicidio del profesor.

Ahora bien, si se analiza fríamente el contenido del mensaje posteado en Facebook por el referido maestro Aurelio, dice que “no encuentren más personas como yo” y confiesa que a él lo lastimaron… etcétera, pretendió justificarse en dos sentidos, en lo que hizo y en su decisión.

Aquí encontramos una de las causas del proceder de algunos maestros, que no es justificable, pero que puede servir para que la misma Secretaría de Educación Pública valore sicológicamente a sus docentes y cuando se reciba alguna denuncia de acoso y hostigamiento sexual, se haga caso inmediato, de lo contrario se propicia este tipo de actitudes en detrimento de las jóvenes estudiantes, que muchas veces son amenazadas de que las van a reprobar si abren la boca.

El hecho de que el maestro con tres señalamientos haya optado por el suicidio, es responsabilidad de él mismo. No es responsabilidad de nadie más.

La lucha por que se terminen todas las formas de discriminación aún es larga. Pero denunciar el hostigamiento es un derecho y obligación de las mujeres. ¡Que se rompa la costumbre de tolerar acoso y quedarse calladas!

mariaelenayrizararias@gmail.com