Fiscalía de Jalisco localiza 14 cadáveres en dos ranchos
17 junio, 2020
AMLO: “ni un paso atrás”
18 junio, 2020

Así como buscan pacientes con Covid-19, así busquen buenos candidatos para las próximas elecciones

María Elena Yrízar

El INE, que es la autoridad federal encargada de organizar las próximas elecciones a celebrarse el 6 de junio del 2021, dio a conocer que ya ha tomado sus previsiones para iniciar el proceso electoral 2020-2021 en septiembre próximo. Lo anterior, se supo por el comunicado de prensa de fecha 17 de abril pasado, donde difunde que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral acordó avanzar en la integración de los consejos locales y distritales durante los procesos electorales federal y locales 2020-2021, para que –independientemente de la contingencia sanitaria del Covid-19 y sus consecuencias– se inicien dichos procesos en la primera semana de septiembre próximo, como lo marca la ley.

Lo interesante de estas elecciones es que habrá comicios de órdenes locales y federales por primera vez en la historia en 32 entidades federativas, ya que en 15 estados habrá elecciones para gobernador del estado. En el caso de San Luis Potosí, tenemos las elecciones de diputados federales de siete distritos, diputados locales, 27 candidatos, y para las 58 presidencias municipales del estado, con sus regidores y síndicos.

Si bien todavía no es el tiempo legal para participar en la próxima contienda, eso no ha detenido a aquellos políticos que creen que en política “al que madruga, Dios lo ayuda”. Desgraciadamente no es bueno comer ansias. Todo debe hacerse a su debido tiempo. Porque aunque no lo crean, el consejo de Fidel Velázquez, quien fuera líder vitalicio de la CTM, del PRI, decía: “el que se mueve, no sale en la foto”, en algunos casos todavía se aplica, aunque los tiempos y partidos han cambiado. La prudencia, la paciencia y la presencia en política, tampoco fallan, pero debe ser tranquilamente.

Llámese del partido que sea, muchos se han destapado e inclusive han hecho presencia política, so pretexto de ayudar al pueblo en la pandemia del Covid-19, ya que su generosidad se ha vuelto noticia en los medios de comunicación, así llevan despensas a los pueblos donde más les va a redituar políticamente hablando. Me refiero al diputado federal José Ricardo Gallardo Cardona, quien hasta en Matehuala ayudó a su amigo Alejandro Segovia, presidente municipal, con 500 despensas, sólo para dar un ejemplo. Él dice que quiere ser gobernador del estado. Otro aspirante a gobernador es Alejandro Lozano González, conocido como El Boris, miembro del PAN, quien regresó de trabajar en la embajada de México en la Santa Sede en Roma, Italia. Bueno, los panistas tendrán la última palabra, porque hay otros como Octavio Pedroza que desde el 8 de diciembre del año pasado ya andaba en campaña por la Huasteca y luego en el Altiplano. Otros aspirantes son el diputado federal Xavier Azuara y el senador Marco Gama, quienes también ya se adelantaron y demostraron sus intenciones de llegar a ser candidatos, y desde luego a Sonia Mendoza, quien quiere volver a ser candidata por el PAN a la gubernatura. Sonia quiere sacarse la espina que tiene atravesada, quiere gobernar San Luis, bajo el argumento de que ya es tiempo de que gobierne una mujer. Ella está en su derecho de aspirar. Eso es muy legítimo.

La lucha política que probablemente se desate en nuestro estado sería inédita, porque serán elecciones de todos los niveles, gobernador, diputados federales, locales y ayuntamiento, por lo tanto, habrá más participación y mayor efervescencia política. Como es lógico de suponer, es que habrá conflicto de intereses y desencuentros dentro de los mismos políticos, porque son muchos los aspirantes y pocos los puestos a repartir. En los municipios generalmente existe más pasión por la política, por lo mismo, deberán los partidos políticos de buscarse buenos candidatos que les garanticen ganar las elecciones y dejar a todos tranquilos, porque, de lo contrario, podría haber ingobernabilidad. Igualmente para los demás candidatos, que sean garantía de fortalecimiento de sus propios partidos y de la ciudadanía en general.

Xavier Nava también tiene sus legítimas aspiraciones políticas para ser candidato a gobernador, su problema es que los panistas están enojados con él, ya que se sienten utilizados por haberlo apoyado a llegar a la presidencia de la capital. Posiblemente su problema de fondo es que se ha manifestado en contra del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador en forma pública y busca que el partido político de Morena le dé entrada, pero allí se toparía con las aspiraciones de Leonel Serrato y el mismo delegado federal Gabino Morales, entre otros más, que aún tienen un perfil bajo, sabedores de que si sacan la cabeza les pueden meter coscorrones. Esos hacen la política del cocodrilo, nadan sin hacer olas, están nomás flotando y viendo venir las cosas. Sólo esperan pacientemente.

Entonces, resulta que estas elecciones serán la prueba de oro, más que la madre de las mismas. ¿Por qué? Porque aquí habrá la gran oportunidad de ver quién es quién y quién las puede. Juan Manuel Carreras, como gobernador del estado, tiene una gran responsabilidad, en varias aristas. Primero: deberá buscar un sucesor que gane las elecciones y que le garantice que le cubra sus espaldas cuando deje de gobernar. Segundo: otro aspecto para Carreras es sopesar si su partido político, el PRI, pudiera tener las posibilidades de ganar primero la gubernatura y luego, recuperar los municipios que ha perdido, que por cierto son los más importantes: Matehuala (PVEM), Soledad de Graciano Sánchez (PRD), Ciudad Valles (independiente), Tamazunchale con la coalición PAN-PRD-MC, entre otros.

Nadie descarta el hecho de que pudiera haber un candidato ciudadano a la gubernatura. O bien, un candidato externo de cualquier partido. ¿Por qué me parece esa posibilidad? La respuesta es que no hay suficiente credibilidad en los partidos políticos y en algunos políticos mucho menos. En cambio, una figura fresca, nueva y honorable (que sí las hay) puede ser una buena opción.

Otro asunto que aflora en tiempos electorales y previo a ellos, es la guerra sucia, que tiene que ver con la animadversión hacia determinados políticos, a algunos cacicazgos locales fortalecidos e intereses creados entre la clase política, acostumbrados a planificar estrategias tendientes a debilitar a sus adversarios con posibilidades de destacar como buenos candidatos, practicándoles golpeteo mediático para volverlos débiles. Una muestra de esto lo vimos el pasado viernes 5 de marzo, con los ataques violentos al Congreso estatal, para evidenciar al gobierno y debilitarlo.

Aquí, en este afán, habrá una gran lucha de poder, por el poder mismo. Aquí estará en competencia el modo de hacer política, que también tiene que ver con intereses socio-económicos.

Con el mismo afán que buscan enfermos del Covid-19, con ese mismo busquen buenos candidatos. Esa sería una buena estrategia para garantizar la paz social y no se altere el orden ni se debilite a nadie.

mariaelenayrizararias@gmail.com