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Astillero: Nuño arrastra a Peña

Astillero, Pacto por México
  • No oír ni ver: sí reprimir
  • Negociaciones… en Catedral
  • Violación en un ETN

El secretario de educación pública ha recibido una lección social que lo muestra políticamente reprobado. Con todo el respaldo político, económico, mediático, militar y policiaco para exterminar al movimiento que se opone a la reforma privatizadora de lo educativo, Aurelio Nuño Mayer ha conseguido exactamente lo contrario: revitalizar las expresiones gremiales “disidentes” pero, sobre todo, lograr que la oposición a la tal “reforma” pase de lo gremial a lo social, involucrando activamente a padres de familia y ciudadanos en general en varias entidades específicas.

Es evidente que Nuño sigue instrucciones superiores o, en busca de más precisión en este enunciado, es evidente que ejecuta decisiones en cuya construcción él mismo participa aunque luego las anuncie su disperso jefe como determinaciones propias. Nuño ha sido uno de los principales cerebros supletorios que operan en Los Pinos y su talante, como jefe de la oficina de la Presidencia de la República y ahora al frente de la SEP, ha mostrado una predisposición obsesiva por el choque en busca de “correcciones”, una vocación llena de soberbia por enderezar al país entero a base de acciones de fuerza. La visión del secretario actualmente metido en traje de faena, macana en mano, es profundamente autoritaria, pues cree que la nación está repleta de inercias y distorsiones que sólo con una conducción implacablemente firme podrán irse disolviendo.

Pero el genio e ingenio que el exgobernador del Estado de México reconoce y premia en Nuño no ha tenido correspondencia con la realidad. No ha podido aplastar al movimiento de resistencia a la reforma educativa privatizadora y, por el contrario, ha visto brotar muestras populares de solidaridad en varias entidades, en un florecimiento opositor que Los Pinos y la SEP no alcanzaron a prever. Más allá de la valoración que se tenga de este movimiento magisterial y sus dirigentes, en las carreteras y en las plazas públicas está vivo y fortaleciéndose un movimiento político y social que el poder pretende desoír e ignorar al extremo, pasando de la ignorancia operativa a la necia negación de la realidad: los profesores están activos, acompañados de segmentos sociales que les son favorables y ese problema práctico y concreto requiere diálogo y negociación. Punto.

A contrasentido de lo que recomendaría una lectura política que fuera sana y lógica, Nuño, es decir, su jefe Peña, o Peña influido por Nuño, ha optado por la vía paramilitar. La Policía Federal y la Gendarmería se han convertido en sus avanzadas diplomáticas y, junto con agentes estatales y municipales pretenden resolver los problemas con el tolete entendido desde el poder como palanca para mover al mundo. La manipulación de las normas jurídicas está a la vista en los procesos instaurados contra dos de los principales dirigentes de la sección 22 magisterial, los profesores Núñez y Villalobos. Es inocultable la acción judicial por consigna contra las cabezas formales de una organización que se funda en la horizontalidad.

Y, sin embargo, se le mueven las fotos al dúo de la eñe. En Asunción Nochixtlán, desde este lunes,  pobladores determinaron impedir el paso de una docena de autobuses con agentes federales a bordo que pretendían reforzar la acampada policiaca en la ciudad de Oaxaca. La inamovible determinación de bloquear la carretera para impedir que se sumen más uniformes a la estrategia contra los profesores en la capital oaxaqueña doblegó incluso a un “ultimátum” federal, aunque este martes diversas voces planteaban desde la Ciudad de México la necesidad de aplicar violencia “moderada” de Estado contra ciudadanos levantiscos.

Y, en esas estampas insólitas del rediseño acelerado de una institucionalidad civil desfondada, a la hora de cerrar esta columna apenas había iniciado la mesa de diálogo entre autoridades y representantes de padres de familia y de profesores activamente opuestos a la reforma privatizadora de la educación. Pero ese esperanzador hecho de sentarse a dialogar no tuvo a un funcionario federal al centro, conduciendo un proceso de entendimientos, sino al obispo de Tabasco, monseñor Gerardo de Jesús Rojas, quien fungió como mediador y prestó la sede eclesiástica para pláticas en las que participaron representantes de padres de familia y de profesores en protesta, así como el secretario estatal de educación y el propio secretario de gobierno, Raúl Ojeda. Lo que los altos mandos nacionales se niegan a hacer, es decir, sentarse a dialogar aunque no se llegue a acuerdos concretos, se produjo en Tabasco con un religioso al centro y funcionarios del gobierno de Arturo Núñez. El insólito lance se produjo luego que habitantes de Tamulté de las Sabanas cerraron desde el viernes pasado el tránsito en la carretera Villahermosa-Frontera.

En esta columna se dijo días atrás que Nuño podría ser un secretario fusible, destinado a soportar las variaciones de voltaje político hasta fundirse, llegado el caso, para impedir que la instalación eléctrica en general sufriera mayor daño. Hoy, obsecadamente tóxico, anunciando provocadoras auditorías a las nóminas de los cuatro estados donde la resistencia es fuerte, insolente en sus declaraciones y abiertamente deseoso de ser tomado en cuenta como contrincante electoral para 2018, Nuño le está haciendo daño a Peña, lo está arrastrando en una aventura que según el libreto oficial en curso sólo podría tener como desenlace la represión sangrienta.

Rosa Margarita Ortiz Macías viajaba de la Ciudad de México a San Luis Potosí el pasado martes 8, a bordo de un autobús ETN, cuando a una hora de viaje una pareja armada subió al vehículo para asaltar a los pasajeros y, en el caso de ella, golpearla y violarla. Es, sin duda, un caso como muchos que en condiciones similares suceden a diario en este país de delincuencia desbordada. Pero ella, con valor civil, decidió denunciar penalmente, en el Estado de México y en SLP, y a través de un video en el que exige a Peña Nieto y a la procuradora Arely Gómez que frenen y castiguen estos hechos. “¡¿Qué pasa en México, por el amor de Dios?!, ¡Ya basta!”, ha dicho Magui Ortiz. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.