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Astillero: Doble eñe, preparada 

Astillero, Pacto por México
  • Tensión en Oaxaca
  • Encapsulamiento en CdMx
  • “¡Este patrón/ sí se ve!”

El error estratégico del peñismo respecto a la oposición a la sedicente reforma educativa ha consistido en apostar cerradamente al uso de la fuerza pública sin siquiera mostrar alguna disposición, aunque fuera como mero recurso escénico, a dialogar y agotar los caminos políticos. En esa definición autoritaria, el grupo en el poder tampoco alcanzó a entender y valorar la conversión cuantitativa y cualitativa de ese litigio gremial en un movimiento amplio que ayer mismo, ante el amago y la acción de la policía federal militarizada, recibió el significativo respaldo de padres de familia, ciudadanos, organizaciones sociales, presidentes municipales y un segmento de la opinión pública nacional que está atenta a lo que sucede en varias entidades, pero particularmente en Oaxaca.

El parte de guerra política comenzó ayer temprano. En Tequisistlán, Oaxaca, policías federales ya habían roto barricadas por allí de las cuatro de la mañana y habían podido avanzar rumbo a otras plazas del istmo de Tehuantepec donde la protesta se había materializado en bloqueos carreteros. Vuelos especiales con refuerzos policiacos fueron registrados a diversas horas en esa geografía oaxaqueña, en una acumulación de fuerzas que por aparatosidad pretendía disuadir a los opositores de persistir en las obstrucciones a los caminos federales. A la hora de cerrar esta columna no había saldo rojo pero sí un denso ambiente de amagos, con ambas fuerzas contrincantes preparadas para una batalla que se consideraba muy viable.

Pasadas las cinco de la mañana, la policía de Miguel Ángel Mancera detuvo una caravana de autobuses que habían salido de Tuxtla Gutiérrez para instalarse en la capital del país y participar en la gran marcha programada para hoy. Sin sustento jurídico válido, los agentes de Seguridad Pública retuvieron durante horas a la treintena de vehículos, hasta que acordaron “acompañarlos” en su trayecto rumbo al lugar donde acamparían. Las técnicas de encapsulamiento de grupos opositores, practicadas con asiduidad por el gobierno de la ciudad que largo tiempo presumió ser sede de libertades bien defendidas, tomaron dimensión vehicular para perfilar estados de excepción a contentillo de las autoridades.

Los reportes provenientes de diversas partes del país (Guerrero y Michoacán, aparte de las otras entidades arriba mencionadas) hablaban de movilizaciones, protestas pacíficas, obstrucción de procesos de pagos de quincena por parte de propios maestros, bloqueos carreteros, exigencias de diálogo que firman presidentes municipales y actos de violencia tanto de grupos opositores como de provocadores, estos como si estuviesen programados para crear condiciones propicias para “justificar” arremetidas policiacas. Más allá de la valoración que se tenga de este movimiento, sus antecedentes y sus propósitos (en varias ciudades hay una parte de la sociedad que se queja de los métodos de lucha de los profesores; hartos, dicen, de manifestaciones, bloqueos y permanente activismo), es evidente que la resistencia al proyecto de privatización educativa de la doble eñe (Peña-Nuño) está recibiendo apoyo y solidaridad de grupos populares y que se ha elevado el costo político y social de las acciones represivas que llegaran a decidir en Los Pinos, Bucareli y la SEP (¿ya habrán sumado oficialmente a esta noble secretaría al gabinete de seguridad pública, junto a policías, marinos y militares?).

Otros manifestantes inauguraban páginas especiales del nutrido álbum de las protestas públicas. En el proceso de derechización inducida que vive el país desde el recién pasado domingo electoral ya antes saltaron a escena los curas de alto nivel para reclamar para sí triunfos sobre el PRI promotor desde Los Pinos de iniciativas para matrimonios igualitarios y facultades de adopción. Ayer tocó el turno de las reconversiones a dirigentes patronales molestos porque no se aprobó en sus términos extremos (los más importantes) la ya famosa Ley 3 de 3 y, en particular, porque en un coletazo dinosáurico de último minuto, obviamente con la aprobación del PRI, el Senado aprobó que así como los políticos deberán entregar declaraciones patrimoniales, fiscales y de intereses (aunque se reservarán los formatos para hacerlas públicas), también las hagan los empresarios que reciban recursos públicos en materia de bienes y servicios.

La confrontación entre políticos acaudillados por el PRI y empresarios en trajeado pie de lucha ha llegado a la estrambótica circunstancia de que las acusaciones cruzadas son ciertas en ambos casos, aunque igualmente con descalificación específica de los pronunciantes. Los hombres de negocios se quejan de ser estigmatizados y lesionados por la “ocurrencia” de pedirles que transparenten también lo que a los políticos piden, y estos a su vez critican la “ocurrencia” de los capitalistas en andar demandando cuentas públicas de procesos oscuros en los que ellos también suelen participar en lo privado.

El México ahora tan alrevesado llevó a los directivos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (la Coparmex históricamente asociada a los poderes, parte de ellos) a plantarse en las escalinatas del Ángel de la Independencia (sin provocar problemas viales ni molestias a la población, por supuesto) para demandar sistemas eficaces contra la corrupción y quejarse de lo aprobado por los senadores, que ha pasado a la revisión de los diputados para cerrar el ciclo legislativo. No se escucharon consignas del tipo de “Este patrón sí se ve” (con lentes de marca), o “El patrón se cansa/ de tanta pinche transa ” (ajena). Pero Gustavo de Hoyos Walther, dirigente formal de la Coparmex, sí se permitió el lujo de algunas arengas sin pasamontañas: «Queremos erradicar la corrupción de México, no más corruptos impunes en nuestro país». Y, mientras trabajadores del sector salud también hacen crecer su movimiento de denuncias y protestas, ¡hasta el próximo lunes, con este significativo video de niños jugando al antimotines y los manifestantes https://goo.gl/PJVVRJ !

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.