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  • ¿Dejar pasar la LSI?

  • Travestismo dominical

  • (Pre)Candidato priista, rehén

Julio Hernández López

Al catálogo original de exención de responsabilidades que ya había dado a conocer (la “amnistía anticipada” a la clase política, en específico a la franja que él llama “la mafia del poder”), Andrés Manuel López Obrador añadió ayer el boceto de otros perdones, desde ahora muy polémico el simple esbozo referido a narcotraficantes: “Si es necesario, vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las familias de las víctimas y no descartar el perdón. En la izquierda siempre se dice que ni perdón ni olvido, pero yo no coincido: olvido no, pero perdón sí, sobre todo si está de por medio la paz de un pueblo” (https://goo.gl/3T8p4t )./

La ruidosa declaración del tabasqueño ha sido lo más puntual que hasta ahora ha pronunciado en un cierto contexto relacionado con un tema mayor de discusión y de eventual protesta social, la programada aprobación (este martes, en el Senado) de la Ley de Seguridad Interior que consolidará la militarización del país y abrirá el camino a la declaratoria, a discreción del poder ejecutivo federal, de virtuales estados de excepción “legalizados”. El dirigente máximo de Morena no ha hecho declaraciones tronantes contra ese intento que, en todo caso, está bien apreciado en el “proyecto de nación” aprobado por Morena en su pasada asamblea nacional: “Si el Ejército Mexicano continuara en las calles, sería necesaria una ley de seguridad interior, ya que no es factible que el Ejército continúe haciendo labores de seguridad pública que no le corresponden sin un ordenamiento legal apropiado»./

Frente al tamaño de la realidad aceptada (la previa aprobación fáctica de la Ley de Seguridad Interior, aunque las bancadas morenas voten en contra), la hipotética oferta de amnistía para victimarios pertenecientes al crimen organizado es una distracción secundaria y volátil que, sin embargo, ha sido tomada al vuelo por los opositores a AMLO para acusarlo de pretender complicidades con los grupos criminales./

Con menos revuelo mediático en su contra, José Antonio Meade Kuribreña también ha dado a conocer sus cartas de perdón. Javier Lafuente, durante una entrevista para el diario español El país, le preguntó: “Pero, para que quede claro: ¿usted está dispuesto a investigar casos de corrupción de esta administración, involucre a quien involucre?”, a lo que, en consonancia con otras aseveraciones hechas en el cuerpo de dicha entrevista, Meade respondió: “Es que me parece que caemos de nuevo en el planteamiento personal. Tenemos que movernos en un esquema en el que la pregunta no sea válida. Un esquema que funcione para todos, en donde el acceso a la justicia y a la rendición de cuentas sea igual para cualquier funcionario. Vamos a funcionar bien cuando la pregunta deje de tener mérito. Cuando alguien piensa: ‘El problema depende de’ es que no entiende el problema de fondo” (https://goo.gl/dWKP6o ).

En una parte anterior de la entrevista, cuando le preguntaban cómo convencería a los votantes de que podría hacer como presidente lo que no logró hacer en las administraciones de Calderón y Peña, había expuesto Meade su tesis de la institucionalidad culpable pero, al mismo tiempo, perdonable si se busca “superarla”: “Los problemas no son de la Administración, son retos del país. Hay que asumirlos como tal y no caer en la simplificación de que son de una persona”. De haber estado presentes durante la entrevista, seguramente Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, con sus expedientes oscuros a cuestas, habrían aplaudido con entusiasmo las palabras del (pre)candidato del Partido de Acción Revolucionaria InstiNacional (Prian)./

Aplausos, porras y acarreo hubo en un domingo de travestismo político en la explanada del edificio principal del Partido Revolucionario Institucional (la Real Academia Española consigna como segunda acepción de “travestismo”, en sentido figurado, la “práctica consistente en la ocultación de la verdadera apariencia de alguien o algo”). La figura central, Meade, quiso mostrarse como afanoso buscador de una apariencia priista, tan dinosáurica como fuera posible, mientras sus presuntos sinodales y aplaudidores, las “fuerzas vivas” del priismo, se daban por complacidas ante el esfuerzo actoral del novato compareciente./

A fin de cuentas, Meade va caminando, en estos primeros pasos, con un aire de rehén (como Luis Donaldo Colosio en 1994) de los factores que lo han “destapado” y que pretenden elevarlo como candidato “creciente” e instalarlo en Los Pinos al costo que sea. Se ha desvivido en mostrar fidelidad a Peña Nieto, exaltándolo a niveles impropios de un (pre)candidato que buscara impulsar alguna mascarada de “cambio” respecto a la muy difícil situación del país./

El rehén Meade está cercado por el peñismo (Enrique Ochoa Reza supervisó el discurso dominical y probablemente Aurelio Nuño será el coordinador-vigilante designado por el exgobernador mexiquense), por los intereses empresariales, financieros, mediáticos y eclesiásticos, además de la decisoria influencia de la administración Trump, y por una liturgia priista que le obliga a aparentar que es otro, no el tecnócrata “reformista” sino un fallido aspirante (sin tono ni fuerza) a “líder” tricolor de demagógico discurso (hasta ahora) intrascendente./

Por cierto, la cuenta de Twitter @MovimientoMEADE, creada para difundir información y posturas favorables a la candidatura presidencial del exsecretario de hacienda y adjudicada a Vamos Juntos por México A.C. Construyendo Ciudadanía, sólo tiene cinco por ciento de seguidores reales, según www.twitteraudit.com : 702,829 seguidores falsos y 43,274 verdaderos. La citada cuenta impulsa la etiqueta #YoConMeade, aunque con un resultado disparejo en cuanto al proselitismo deseado, pues los tuits de promoción del (pre)candidato único del PRI están siendo respondidos negativamente por otro segmento de tuiteros. Con ese inusual porcentaje de cuentas bajo sospecha de impostura, es natural preguntarse cuáles son los propósitos de tal reservorio internético, @MovimientoMeade, en tiempos de guerra sucia. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.