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Astillero: De pedigüeño, al podio

Astillero, Pacto por México
  • Boxeador garantiza medalla

  • Dinero y mafias deportivas

  • Levantados en Puerto Vallarta

La vergonzosa ausencia de medallas olímpicas en Río de Janeiro fue rota ayer por Misael Rodríguez (@elchinono94 , en Twitter), un boxeador nacido en Parral, Chihuahua, que compite en la categoría de peso medio. Al pasar a semifinales, este peleador mexicano asegura cuando menos la medalla de bronce, pues a ambos competidores en esa fase se les adjudica de antemano tal presea, para no realizar un combate extra, que implique más riesgos físicos para los jóvenes.

En septiembre de 2015, Rodríguez y otros de sus compañeros aspirantes a competir en los Juegos Olímpicos de este año solicitaban apoyo económico en calles y camiones, para continuar con su sueño deportivo. El titular de la Comisión Nacional del Deporte, Alfredo Castillo ( @ACC_Castillo , en Twitter) había tuiteado el 17 de ese mes: “CONADE no va a ceder a ningún chantaje. La Federación de Box es un lastre. Lamentable que usen a los atletas para mantener sus privilegios”. Ya en Río de Janeiro, algunos boxeadores, como Joselito Velázquez, señalaron al presidente de la Federación Mexicana de Boxeo, Ricardo Contreras, de haberles entregado uniformes a destiempo y sin confirmar que las tallas correspondieran a cada cual. Elías Emigdio tuvo que usar un uniforme parchado y recordó que en los pasados Juegos Panamericanos también le dieron prendas de una talla distinta. Esos atletas, como muchos mexicanos con posibilidades de triunfos en cotejos internacionales, son víctimas de un complejo entramado de intereses, complicidades y corrupción que frena su desarrollo y disminuye sus posibilidades de éxito.

El desbarajuste mexicano en los juegos de Río proviene de los pleitos entre comisiones, comités y federaciones que ejercen diversas facultades respecto a los deportistas y ejercen las partidas presupuestales con diversas intenciones y destinatarios, que normalmente no corresponden a los deportistas y al deporte en sí, sino a los abusos y pillerías que son tradicionales en ese ambiente. La residencia de Los Pinos es ocupada por políticos de distinta laya, que siempre prometen terminar con el desorden pernicioso en el deporte mexicano y colocan a algún personaje de sus confianzas para que haga correcciones de fondo que nunca llegan.

En esta ocasión, Peña Nieto envió, sin justificación alguna, a un abogado especializado en asuntos policiacos y de procuradurías, Alfredo Castillo, a quien apeteció pedirle a su jefe el juguete deportivo como gratificación federal por el desorden criminal por encargo que cometió en Michoacán, a donde fue enviado como anticonstitucional interventor para suplir en los hechos al debilitado gobernador formal, Fausto Vallejo. Castillo entró de inmediato en combate contra los directivos de las federaciones por ramo deportivo, sin lograr mayor éxito. A las Olimpiadas de este año llegó una representación deshilachada, sin apoyo logístico adecuado, con uniformes entregados a última hora o no entregados (lo que motivó a varios participantes a usar su propia ropa de entrenamiento, a la que debieron colocar parches para tapar las marcas deportivas de origen).

Castillo es el blanco más fácil y evidente, pero no el único. Olimpiada tras olimpiada, competencia internacional tras otra, México seguirá dando vergüenza si no sacude esas estructuras deportivas anquilosadas y mafiosas. Mientras tanto, surgirán excepciones como el boxeador Rodríguez (quien, por cierto, ganó una de sus peleas sin sudar, pues su contrincante irlandés fue impedido de combatir, a causa de dopaje detectado) , que pasen de pedigüeños callejeros al podio olímpico de honor. Pero no hay en ello motivo de orgullo para ninguna instancia oficial ni para personaje alguno que quiera aprovechar la ocasión para hacer llamadas de felicitación.

De entre varias comunicaciones recibidas a propósito de la columna dedicada al tema de la “amnistía anticipada”, que ofrece Andrés Manuel López Obrador a la “mafia del poder”, se reproduce la del lector Samuel Miller Pérez, que redondea varios de esos puntos de vista: “Me enojan las declaraciones de AMLO, sobre el perdón a quienes nos han jodido. Yo le pregunto a AMLO. Quién me devuelve (y a muchos millones de mexicanos ) todo lo perdido en nuestra vida. Aquí no cabe el perdón, lo único procedente es hacer justicia, lo que él promueve con esas declaraciones es la impunidad. He buscado la manera de hacerle llegar al grupo de AMLO este mensaje, quizá usted puede recopilar nuestra opinión y hacérsela llegar. A pesar de estos errores votaré por AMLO, los demás son basura probada. Espero que estas acciones no echen por tierra lo construído, ya lo hizo Cuauhtémoc Cárdenas al traicionarnos y pactar con el espurio Salinas”.

Entre diez y doce personas (originalmente se hablaba de dieciseis) fueron levantadas en un restaurante de la zona turística de Puerto Vallarta, Jalisco (el Diccionario de Americanismos, elaborado por la Asociación de Academias de la Lengua Española, incluye el término “levantón”, con el siguiente significado, conforme a su uso en México: “secuestro cuya intención es diferente a la de pedir rescate económico”). Según los primeros reportes, personas armadas llegaron al lugar y se llevaron a un grupo de comensales. El procurador de justicia de Jalisco, Eduardo Almaguer, dio una conferencia de prensa en la que dijo tener indicios de que los levantados pertenecen a una banda delictiva, lo cual de ninguna manera debe usarse como atenuante de la gravedad del asunto.

Y, mientras hoy marcha el Frente Amplio Morelense, que demanda la renuncia del gobernador Graco Ramírez, quien ha “hundido” al estado en “la peor crisis social, económica y política de los últimos tiempos”, ¡hasta mañana, con Bucareli y Los Pinos considerando que el problema magisterial ya va de salida (sobre todo, luego del cumplimiento del compromiso de liberar a los líderes oaxaqueños), aunque las bases no controladas de ese movimiento impugnan acuerdos tomados por sus representantes y aceleran el ritmo de confrontación en varios lugares (entre ellos, Michoacán y Chiapas)!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.