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Mensaje desde Bolivia
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¡Atención, atención!

Luis Ricardo Guerrero Romero

Volveré a persuadir tu alma, con el ansia de quien mira hacia el futuro, allí encontraré tus miradas, suaves, cálidas, malditas, las besaré de nuevo. Entusiasta es la fragancia que me trago de tus pechos cuando en la desnudez impía me abrigo, pero no eres nada, o casi nada frente a mis ojos que sin clarear me obligo a imaginarte. Ciego soy, ciego es también el amor que te tengo, no hay motivo alguno para juzgar que no puedo amarte, así como aman los videntes ciegos. Punto.

−¡Gracias don Ezequiel! Pues eso sería todo, sólo espero poder engañar a mi maestra sobre que estas letras las escribí yo, y no usted, aunque mucho me gustaría decirle que un ciego sabe amar a un hombre como yo. Sin embargo, un trato es un trato, y el asunto era que yo me dejaría tocar otra vez, pero ahora por letras y no por dinero. Obviamente también lo amo, y aunque nunca me haya visto le aseguro que soy feliz cuando sus manos robustas y desgastadas me abrazan, pues usted aprendió a ver con las manos, ellas son sus ojos, lo que yo me trago por la mirada, usted palpa sin mesura. De hecho, es una de las cosas por las que me enamoró, encontré con su presencia a alguien que me deseara sin los estereotipos, y sus manos me acarician sin prejuicios, sus manos son atentas, dan atención. Sus dedos señalan todo lo que yo no veo. ¡Atención, mucha atención!, voy a comenzar.

Atención, eso es lo que esta pareja homosexual brinda, una atención por partida doble está el atento a los detalles, el que sabe que hacer, oportuna es la atención; y está la atención de alerta, el de ponerse atento a algo, esa atención que describe que algo ocurrirá y ocurre. Aunque la ocurrencia es antónima de la atención. Los desatentos sólo son los hijos de la incertidumbre, la certidumbre brinda la atención ante el todo.

La palabra atención es una voz latina que en sus anales semánticamente no ha variado mucho, es un sustantivo atento al cambio, es concentración, observación cuidadosa, es Dios. Fue a partir de attendo, desde donde surge nuestra atención, esta palabra es disponer, en su sentido más primitivo, claro, quien dispone es atento en lo social y en la investigación. Dispón el corazón, es decir ponlo atento. Disponer la mente, es observar, ser calculadores, poner la mirada o el oído con interés particular.

Atención, esa capacidad de la cual todo ser humano carece.