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Autonomía Universitaria: IES privadas y públicas

Federico Anaya Gallardo

Importa aclarar que en el multi-sistema universitario de nuestro país hay distintos tipos de universidades autónomas. Las más conocidas son las instituciones de educación superior (IES) públicas a las que una legislatura (federal o estadual) les ha dado autonomía. Pero existen IES privadas y autónomas. Por ejemplo, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) recibió, por decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 1963, la calidad de “Escuela Libre Universitaria” y desde entonces usa la palabra “autónomo” en su nombre.

La Federación expidió normas sobre escuelas libres universitarias en 1929, 1932 y 1940. En base a ellas recibieron un estatuto de autonomía varias IES privadas –que la Federación reconoce hasta nuestros días. Bajo las reglas de 1929, recibió ese estatus la Escuela Libre de Derecho. Bajo las de 1932, la Escuela Bancaria y Comercial. Bajo las de 1940, el Instituto de Estudios Superiores y Tecnológicos de Monterrey (ITESM o Tec de Monterrey), el Colegio de México (Colmex) y el ya citado ITAM.

En los decretos que amparan los derechos de estas IES privadas pero autónomas, se suelen encontrar las siguientes fórmulas: “elaborará libremente sus planes de estudios, programas y métodos de enseñanza”; “fijará, también libremente, los estudios previos necesarios como requisito de ingreso, el mínimo de materias profesionales, la duración de los cursos y el número de horas de clases para el desarrollo de cada asignatura”; “tendrá completa libertad respecto de todas las cuestiones administrativas” (Decreto presidencial del ITAM). La IES privada tiene el deber de avisar de cualquier cambio a la Secretaría de Educación Pública (SEP) federal, pero este tipo de decretos son, en realidad un reconocimiento de validez oficial de estudios (revoe) general y ello reduce mucho la posibilidad de la SEP para no-autorizar las decisiones académicas de estas IES.

Hace años, en una historia poco conocida de litigio estratégico, el ITESM se amparó exitosamente contra la SEP cuando esta dependencia federal trató de no-autorizar decisiones académicas tomadas por El Tec con base en su decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de septiembre de 1952. Por lo mismo, al responder en 2017 una solicitud de acceso a información pública respecto del estatus que tienen estas IES privadas y autónomas, la Dirección de Incorporación y Revalidación de la SEP federal señaló que las IES que recibieron reconocimiento como escuelas libres universitarias tienen derechos adquiridos “en el entendido de que el decreto que concedió a la institución educativa el reconocimiento y los privilegios es un acto de poder público, que creó derechos a favor de una persona moral determinada … derecho que principalmente emana del artículo 3º constitucional que establece la libertad de enseñanza,” agregando que pretender desconocer esos derechos implicaría una violación al artículo 14 constitucional. (Oficio DGAIR/DIR/260/2017 del 2 de febrero de 2017, Folio 0001100027217, SEP federal, Plataforma Nacional de Transparencia.)

Algunas de las IES privadas autónomas están autorizadas, incluso, para abrir cursos de bachillerato o vocacional relacionados con sus carreras universitarias. Es decir, pueden formar subsistemas autónomos dentro del sistema educativo nacional. Es el caso del ITAM, que no ha ejercido ese derecho y del ITESM que sí lo ha hecho. El Tec de Monterrey cuenta con una red nacional de preparatorias y campus universitarios –porque un acuerdo de la SEP de 1976 expandió los derechos de su decreto de 1952 a toda la República.

Otras IES privadas cuentan con acuerdos expedidos no por la Presidencia, sino por la persona titular de la SEP. Sin embargo, el articulado de estos acuerdos secretariales sigue exactamente el mismo sistema de los decretos presidenciales. Este es el caso de la Universidad Iberoamericana, cuyos acuerdos se publicaron en el Diario Oficial de la Federación el 17 de junio de 1974 y el 17 de marzo de 1976.

Regresemos al tema del autogobierno universitario. Si alguna de estas IES privadas desease cambiar su forma de gobierno (la Ibero lo ha hecho al menos dos veces desde 1976 hasta el día de hoy), no necesitaría pedirle autorización ni a la Presidencia ni a la SEP federal… ni mucho menos al Congreso de la Unión. Esto no sólo es legal de acuerdo a los decretos y acuerdos que he mencionado –sino de sentido común, porque aunque sean privadas, estas IES han formado comunidades universitarias que requieren autogobernarse.

En contraste, las IES públicas que recibieron su autonomía por decisión legislativa, tanto a nivel federal (UNAM, UAM, Chapingo) como a nivel estadual (la UANay, la UAEHgo, UASLP, etcétera), dependen absolutamente de la voluntad de los legisladores (y del poder ejecutivo, que tiene capacidad de iniciativa) cuando se debaten posibles cambios a su forma de gobierno.

¿No le parece al lector o a la lectora, que esto es el mundo al revés? No digo que debamos quitar a las IES privadas y autónomas su libertad de autogobierno, sino que precisamente porque la Libertad de Enseñanza está consagrada en el artículo 3º constitucional deberíamos expandir esa capacidad absoluta de autogobierno a las IES públicas autónomas.

Como demuestra el criterio de la Suprema Corte en el caso de la UAEHgo en 2018, lo que debemos hacer es aplicar seriamente lo ya previsto en la constitución federal.

En La Autonomía Universitaria en la Constitución y en la Ley, Sergio García Ramírez recalca que la reforma de 1980 fue producto de la acumulación de experiencia institucional de muchas universidades autónomas. La acumulación empezó modestamente. En el texto de la ley orgánica de la UNAM de 1945 se le definía como “corporación pública –organismo descentralizado del Estado–”. Que una definición legal incluya dos nombres alternativos indica que el concepto jurídico de “universidad autónoma” estaba aún en construcción. En aquellos años, se asumía que la legislatura debía de redactar leyes “orgánicas”  dictando cómo debían gobernarse las IES. (Atención: que en los años 1940 la UNAM haya tenido hasta tres rectores simultáneos y en pugna, parecía justificar esta tutela gubernamental –pero también de allí venía la nefasta coalición política entre la élite dorada de la UNAM y el gobierno federal priísta.) Así las cosas, las IES públicas autónomas quedaron supeditadas a la legislatura para ejercer sus facultades legislativas internas. No tenían facultades plenas de autogobierno, pues no podían reformar su estructura orgánica.

La reforma de 1980 sobre autonomía universitaria dio el siguiente paso. señalando que una vez que la Ley otorgue autonomía a una institución de educación superior, la misma tendrá el derecho de autogobernarse. ¿Qué significa esto? Que las leyes orgánicas universitarias anteriores a 1980 debieron reformarse para ponerlas al día con la reforma constitucional. Esta tarea es una asignatura pendiente en toda la República –excepto en la Ciudad de México, porque en este caso, el poder legislativo estadual omitió consciente y constitucionalmente establecer los órganos de la Universidad; pues ello es parte inalienable del derecho de autogobierno de las comunidades universitarias (no de sus burocracias doradas). La Ley de la UACM no es una ley orgánica, y en este sentido, es la única en la República que cumple cabalmente con el estándar constitucional del artículo 3º constitucional.

La Suprema Corte ya dijo que las legislaturas no pueden nombrarle titular del órgano interno de control a una universidad autónoma. El siguiente paso es reconocer que no deberían señalar el modo en que se gobiernan. Una “ley orgánica” universitaria es necesariamente inconstitucional. ¿Se atreverán las burocracias doradas a plantear esto? Lo dudo: porque entonces tendrían que reconocer la soberanía interna de sus comunidades universitarias. Ya los oigo: “¡Es una idea que causa inestabilidad y destruye la calidad académica!” Porque, por supuesto, la comunidad universitaria también está formada por las y los estudiantes… esos jóvenes que los burócratas tanto temen.

agallardof@hotmail.com