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  • Fox: exageración y ganancia
  • Calderón, desde meses atrás
  • Gordillo se destapa para SNTE

Julio Hernández López

Una exageración al mero estilo Fox colocó al presidente Andrés Manuel López Obrador ante el apremio de precisar si los exocupantes de Los Pinos habrán de ser sujetos a alguna forma de enjuiciamiento y castigo públicos o, por el contrario, serán irrevocablemente perdonados, protegidos e incluso premiados.

Una denuncia tuitera hecha por Vicente Fox Quesada este sábado por la tarde llevó al presidente López Obrador a tomar una decisión incongruente: el otorgamiento de una escolta militar de ocho elementos al político embotado (es decir, que usa o usaba botas) para protegerlo a él (empresario metido, entre otros negocios, a la expectativa de siembra, cosecha y comercialización de mariguana, cuando ello llegase a ser legal), a su familia (es decir, la esposa Martha Sahagún y ha de verse si también a los hijos de cada uno de estos cónyuges) y a sus bienes (masa patrimonial enriquecida a partir de la llegada de Fox a la presidencia de la República en 2000, cuando su situación económica era endeble).

El presidente de México reaccionó ante la información difundida por Fox en un tuit en el que hablaba de un “comando armado” que habría pretendido entrar a su domicilio. Respondió con rapidez, aunque las versiones de las siguientes horas hablaron de la escolta de una pareja que habría rentado instalaciones en el Centro Fox para su matrimonio o de dos o tres “ladrones comunes” que habrían sido disuadidos por el equipo de seguridad privada que el próspero Vicente tiene en sus extensas propiedades inmobiliarias.

Dar ese trato de excepción a un personaje político tan reprobado generó una inmediata repulsa en redes sociales. Pero la cereza del contaminado coctel sabatino la puso el propio López Obrador en una conferencia de prensa “banquetera”  en un pasillo del aeropuerto de la capital del país, al aprovechar la oportunidad para revelar que tres meses atrás había otorgado a Felipe Calderón un trato similar al dado a Fox, mantenido este punto en un plano “de discreción” luego que el esposo de Margarita Zavala le había enviado una carta solicitando ese tipo de protección militar.

La vuelta (“sin excesos”) a una parte del pasado político reciente (de privilegio para los poderosos, mientras la ciudadanía en general sufre la violencia criminal cada vez más salvaje) contradice los correspondientes mensajes emotivos de López Obrador como candidato presidencial. Un tuitero astillado escribió que, de esta manera, el tabasqueño había entrado a la fase menguante de su luna de miel con el electorado.

Un segmento de los seguidores de López Obrador esgrimió esencialmente dos explicaciones/justificaciones: asignar militares a la custodia de sus opositores (y verdugos electorales en 2006 y en 2012) es una jugada maestra porque los “infiltra” y así los mantendrá bajo control para conocer sus movimientos y ante un eventual arresto, si una consulta ciudadana (de fecha y realización indefinidas) decide ordenar su enjuiciamiento penal; y, segundo argumento: cuidar a esos expanistas podría impedir que haya un crimen que sería adjudicado al obradorismo por descuido si no hubiera asignado escoltas y que podría generar fuertes problemas al gobierno en turno.

A reserva de las mañaneras declaraciones que el presidente López Obrador haya hecho este lunes, el tema de fondo es la política de perdón, protección e incluso premio a las élites del pasado, mientras diariamente se informa de actos de corrupción y daño al interés nacional cometidos por esos políticos (Fox, Calderón y, de manera particular Enrique Peña Nieto, virtual intocable de este sexenio, al igual que su pandilla central). Ni perdón ni olvido.

Elba Esther Gordillo confirmó ayer su muy cantada pretensión de competir por la presidencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Lo hace desde un flanco tolerado por la presidencia de la República y con la expectativa de convertirse en su aliada táctica en lo magisterial y lo electoral (esto, con su nuevo partido en proceso).

La relación extraoficial entre el obradorismo y la profesora Gordillo la llevó en tiempos electorales el ahora consejero jurídico de la Presidencia de la República, Julio Scherer Ibarra. Y los pasos que ha dado Elba Esther no han sido autorizados expresa y puntualmente por ese obradorismo pero sí son conocidos, permitidos y, de alguna manera, alentados.

Ante una Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) convertida en virtual polo único de disidencia dentro del magisterio, al obradorismo le conviene tener un elemento más en el escenario, y la profesora Gordillo se postula para jugar ese papel de nueva “oposición” finalmente manejable desde Palacio Nacional aunque sea pagando cuentas políticas a la chiapaneca que sabe ayudar, pero también cobrar. Además, el partido de las Redes Sociales Progresistas, abiertamente familiar (con el yerno y el nieto habilitados como dirigentes), busca apoyar a AMLO desde la “diversidad”.

Astillas: Preocupante para México la salida de Kirstjen Nielsen de la Secretaría de Seguridad Interior de Estados Unidos. No porque ella fuera “amiga” o ente “solidario” con México, pero la presión respecto a nuestro país subirá con la llegada del sustituto, Kevin McAleenan, proveniente de la Comisión de Aduanas y Protección Fronteriza, es decir, del manejo de la temida Patrulla Fronteriza… La secretaria mexicana de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, debe estar lista para ser llamada de nueva cuenta a Washington. Ya había acudido a una cita con la saliente Nielsen, luego de lo cual regresó con una agenda de trabajo que comenzó a aplicar con disciplina transnacional. Ahora, con borrón y cuenta nueva respecto a Nielsen, la titular de Segob tendrá que ir de nuevo por directrices al vecino país… Y, mientras algunos empresarios del turismo (no los favoritos, como Miguel Alemán, de Interjet, y Daniel Chávez, del Grupo Vidanta)  se quedaron insatisfechos con lo ofrecido ayer por AMLO en Acapulco para promover esa actividad ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.