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Julio Hernández López

Al inicio del mes en curso, César Yáñez Centeno Cabrera cumplió sesenta años de edad y, al final del mismo junio, recibió una reivindicación laboral y política de (casi) primer nivel. Durante largos años fue integrante varias veces único del equipo viajero de trabajo del dirigente partidista o candidato Andrés Manuel López Obrador, en funciones de acompañante, vocero y desmentidor o corrector de notas adversas a su jefe.

Con tales antecedentes, era de esperarse que al triunfo electoral del obradorismo fuese muy notable su presencia en la oficina presidencial, como coordinador general de Política y Gobierno, un cargo que, según la descripción en la página oficial, “atiende las relaciones con los sectores públicos; procura la comunicación con dependencias y áreas de la administración pública. Tiene a su cargo el área de Atención Ciudadana” (https://bit.ly/3ufkFVU ).

No iría a la coordinación de comunicación social, a pesar de que había cumplido tales funciones desde el gobierno capitalino del político tabasqueño (la designación recayó en Jesús Ramírez Cuevas) sino a algo políticamente más operativo, aunque… una boda se atravesó (hado reiterativo en personajes 4T, como se vio en el caso de Santiago Nieto, luego de su casorio en Guatemala).

Yáñez contrajo matrimonio con Dulce María Silva Hernández, una empresaria tlaxcalteca que había sufrido prisión a causa de enredos, transas y venganzas políticas propiciadas por el entonces gobernador panista de Puebla, Rafael Moreno Valle. Salió libre en mayo de 2017, sin cargos judiciales.

Y el 29 de septiembre de 2018 se casó con Yáñez en Puebla, con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, como asistentes a la ceremonia civil y a un inicio de una fiesta de alto presupuesto (que la fortuna de la novia podía pagar sin mayor problema, suponiendo que el novio solo contara con los magros sueldos tradicionales del obradorismo, e incluso la ausencia de ellos).

Fueron seiscientos invitados, en un salón lujoso y con la participación musical de Los Ángeles Azules, Francisco Céspedes y Matute. Sin embargo, la gota que derramó un vaso que probablemente no estaba destinado a derramarse, fue la publicación de los detalles de la boda en diecinueve páginas de la edición mexicana de la revista Hola, con la portada dedicada en tres cuartas partes al tema.

Yáñez entró a una congeladora política que le sostuvo el cargo y el ingreso, pero no la exposición pública, el natural lucimiento de encargos y cumplimientos. Ahora ha sido rescatado para hacerlo subsecretario de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, cargo que originalmente se consideraba para Tatiana Clouthier.

Luego que Tatiana rechazó tal subsecretaría se designó a Diana Álvarez Maury, abogada por el ITAM, política y académicamente (UDLA) relacionada con Alejandro Gertz, que ha sido “consultora y comunicadora certificada en Semiología de la Vida Cotidiana, además de consultora jurídica independiente y directora académica en la preparatoria Tomás Alva Edison” (https://bit.ly/3ufpIWm ).

Álvarez Maury dejó la Segob para ir al Banco del Bienestar y quien era director de este, el morelense Rabindranath Salazar, pasó a Bucareli. Ahora, Salazar y Yáñez protagonizan otro enroque. Es probable que el cambio a la baja de Rabindranath se deba a sus resultados deficitarios o francamente simuladores, como una “consulta pública” en Topolobampo para imponer una planta de amoniaco sumamente tóxica, gran negocio para políticos sinaloenses y extranjeros.

También podría ser Yáñez un refuerzo para las tareas de Adán Augusto López Hernández, el secretario que anda encarrerado en su promoción electoral 2024. Así como Claudia Sheinbaum tiene su sustituto designado, con Martí Batres, Adán Augusto podría descansar tareas en quien un tiempo fue considerado mano derecha de López Obrador. ¡Hasta mañana, con Santiago Creel levantando hacia 2024 una anacrónica mano!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.