Recomendaciones para ver sin riesgo eclipse solar
21 agosto, 2017
Cápsula informativa: Lo que debes saber antes de ver el eclipse
21 agosto, 2017

Susana Ortiz Medina, Johana Ventura Bustamante, Colectiva La Castilla Combativa

El pasado 8 de Agosto trascendió en los medios de comunicación y plataformas virtuales la noticia de que una mujer joven había sido violada justo cuando estaba por salir de las instalaciones de la Feria Nacional Potosina. Esta noticia sería confirmada días después por la titular de la Subprocuraduría Especializada de Atención a Delitos Sexuales, Magdalena González Vega.

Como parte de sus declaraciones, la subprocuradora narró que la joven había ingerido bebidas alcohólicas, por lo que se encontraba en estado de ebriedad y, a tan sólo minutos de haber salido de la FENAPO, fue agredida; señaló que esta acción fue irresponsable y que pudo evitarse si la joven hubiese sido más “precavida”.

Ante esto es que nosotras señalamos como revictimizantes sus declaraciones. Para las autoridades siempre ha resultado más fácil culpabilizar a la víctima que asumir su responsabilidad como instituciones que procuran justicia. La subprocuradora nos ha demostrado que no sabe realizar un acompañamiento integral a mujeres en situación de violencia: no es mera casualidad que la estrategia usada sea hacer énfasis en que la joven ingirió bebidas alcohólicas, en el tipo de compañías con las que salió y la hora o el lugar en que se encontraba al ser atacada; pues de alguna forma significa mostrarle al mundo que “esa mujer” que fue violada está rompiendo con el arquetipo de feminidad, que es mala, que es transgresora y que de alguna u otra forma era “normal” que fuera violentada; es decir, se normaliza la violencia que se nos ejerce y nos criminalizan.

Además, la subprocuradora agregó, desde una mirada adultocéntrica, que las prácticas ejercidas por los y las jóvenes para divertirse eran inseguras y que las y los adultos debían tutelarlas. Como si la solución a la ola de violencia fuera privar a jóvenes del espacio público y en específico a las mujeres, pues en ningún espacio estamos seguras.

Nos ha parecido indignante que la repuesta por parte de las autoridades sea atraer gente a la FENAPO, y es que para ocultar una violación sólo hace falta borrar la memoria colectiva promocionando atracciones mecánicas; ante esto, nosotras señalamos sus omisiones y les nombramos como cómplices.

No es la primera vez que escuchamos este tipo de respuestas de las autoridades; recordemos al Procurador de justicia apelando su responsabilidad como funcionario público ante las desapariciones de mujeres, haciendo juicios morales sobre sus vidas para convencer al resto de la población de que esto de la violencia hacia las mujeres son sólo casos aislados, propiciados por las propias mujeres; pero les recordamos que en un país con más desapariciones que en la dictadura militar de Argentina, la culpa no es nuestra.

Estos discursos que culpabilizan y criminalizan a la víctima son claves dentro de la crisis de gobernabilidad que enfrentamos. El uso de la pedagogía de la crueldad y la minimización de la violencia que sufrimos las mujeres —como señala la antropóloga Rita Segato—, es esencial para fragmentar el tejido social, ocasionando la perdida de empatía con las víctimas, atomizando nuestras vida y con ello nuestros problemas y posibles soluciones colectivas que hagan frente a este sistema; un sistema que ha sido incapaz de brindar condiciones mínimas de seguridad para las mujeres, pues sólo ha podido imponer constante precarización, inseguridad y muerte.

Es importante recordar que en San Luis Potosí, hace un par de meses fue aprobada la Alerta de género, que es una medida que obliga al gobierno del Estado a que se coordine con el federal  su trabajo en materia de combate a la violencia contra las mujeres. El caso que hoy denunciamos es una clara radiografía de cómo el Estado, en lugar de asumirse como responsable de la violencia estructural hacia las mujeres, ha entendido la lógica de las consignas de los movimientos feministas y ha optado por institucionalizarlas por medio de simulaciones apegadas a agendas de políticas internacionales de género, neutralizando la rabia de las mujeres que exigen mejores condiciones de vida.

Sostenemos que ahora más que nunca es necesaria la creación de lazos entre mujeres, comenzar a creer en los procesos de denuncia que emprenden quienes son víctimas de violencia, arroparlos y abrazar siempre esas voces que gritan por justicia, dejando de criminalizar y empezando a levantar juntas el dedo que señala al verdadero culpable; sólo así encontraremos maneras de resistir por condiciones de vida más justas para todas.

Como feministas enunciadas desde la radicalidad, estamos hartas de que se continúe culpabilizando a las víctimas. Denunciamos que sus instituciones y políticas públicas están dirigidas a ser medidas legitimadoras en esta crisis que se enuncia cada vez de forma más clara.

Magdalena, si no puedes hacer bien tu trabajo ¡renuncia!

¡Las calles también son nuestras!

¡Autodefensa o fosa compañeras!

Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva feminista de mujeres, fundada en 2013. Apostamos por la construcción de un nuevo mundo sin opresión de ningún tipo y al trabajo y unión entre mujeres para lograrlo