A prueba
8 febrero, 2016
Scherer, Leñero y Granados en impresión de la UAM y Reveles
8 febrero, 2016

Después, sólo ver tu sonrisa

Luis Ricardo Guerrero Romero

Un señor de la literatura con el apellido Arreola y de nombre Juan José, en uno de los libros que escribió señaló en alguna página: “La risa, cuando no es natural, se convierte en un gesto lastimoso”. Pensar en esto, en una risa lacerante es blasfemia autodidacta, es decir que podemos decir que es algo imposible porque la risa es un emblema de la felicidad y no de lo contrario, no obstante, tiene razón de sobra el literato Arreola, la risa es un gesto que se puede medir según sea el caso, hay risas que son la autopsia de la maldad, por ejemplo las de un homicida antes de ejecutar su tarea indómita. Asimismo podemos pensar en quienes en una reunión sólo hacen pequeñas risas (levis risus) para no parecer simples o vulgares, mientras que en esa misma reunión escuchamos a quienes se carcajean, y ríen más allá del bien y del mal. De modo general mencionamos que esos que ríen hacen risus, y aquellos que tratan de disimular su risa son los del equipo del levis risus, son los que no llegan al nivel de la risa, sino, de la una sub-risa ˃ sob-risa ˃ sonrisa; o sea, el estar por debajo de la carcajada para no demostrar esa zona bucal, cadáver humano y parte interna del hombre.

Como ya es común saber, en nuestros días es bello reír, sin embargo, en el medioevo no lo fue, era algo mal visto porque no demostraba clase –podemos recordar la idea que sostiene Umberto Eco, en El nombre de la rosa, donde los monjes tenían prohibido reír por ser eso muestra de los tontos–,  prueba de ello son el sinnúmero de pinturas de aquella época en las cuales únicamente sonríen para demostrar su júbilo, probablemente las familias o personalidades retratadas eran mucho más felices, pero había unas rigurosas normas para retratar a determinados grupos o clases sociales, a estos se les denominaba: γέλαστος, Agelastos; pinturas privadas de sonrisa para no demostrar su condición vulgar o de inferioridad propia del pueblo. En todas las imágenes de corte religioso se refleja dicha expresión. El santo o santa no sonríe porque no es de la condición corrupta del hombre. La sonrisa es además exclusiva del ser racional –exceptuado las caricaturas, jamás he visto sonreír a un perro o un dinosaurio–, es tan humana y hermosa una sonrisa que dista mucho el darnos temor ver sonreír a cualquier animal. Hay sonrisa gingival algo asimétrica pero linda, sonrisa seductora que luego pasa a ser conductora a otras bellezas. Al día de hoy, sabemos que sonreír está de moda y hasta las lúgubres imágenes religiosas han tenido que hacer adaptaciones en sus bultos o representaciones. Las selfies parecen no ser tales sino se sonríe. En relación con el origen de la palabra sonrisa ya mencionada, subrisa (risa disimulada o enterrada), ya nada queda, pues sonreír es un acto muy natural y además agradable a la vista.

Hay muchas formas para describir la felicidad, pero la más breve y exacta es la sonrisa, y que diéramos todos por ver a quien amamos siempre sonreír. Ya en otros temas, recordemos la frase que se le adjudica a Bob Marley: “La curva más linda en una mujer es su sonrisa.” Para ejercitar ésta, no necesitan gimnasios ni dietas, hombre y mujeres necesitan estar enamorados de lo que se hace y sonreír.