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Luis Ricardo Guerrero Romero

Suspiras de forma distinta, no es aquella exhalación enamorada, ni ese soplar del cansancio, sabes que suspiras de otra forma, recuerdas entonces que alguien fuera de tu espacio de trabajo disfruta mientras tú, pagas su salario. Es el suspiro del encono, lo saboreas al pensarlo, lo disfrutas al salir de tus pulmones: ápice, bronquio, lóbulos inferiores y superiores, cisura oblicua, plexo, membrana serosa, todo eso se confabula, se congratula, se complementa contigo, tú eres tu cuerpo y cada microscópica parte de ti es tan valiosa como la propia alma. Estás satisfecho de haber tragado aire para poder sacarlo con una mezcla de sentimientos encontrados, un poco de resentimiento y otro tanto de locura. Sabes entonces que los insectos y sus espiráculos no son nada frente ti, que eres capaz de tomar buches, besos de aire; mientras aquellos sólo se con-forman con sus mínimas captaciones de oxígeno. El aire es tu feria, el aire es tu disolución, te identificas y sabes que eres lo mismo: mezcla de cosas dentro del planeta, híbrido antropomorfizado de la herencia de millones de años, alguien en el futuro ya te ha pensado y te respira. Esencial para la propia humanidad, a la vez que trasparente si no suspiras.

Vuelves a suspirar, con el hálito desgargante, estás trabajando en un día feriado, pagando el sueldo de los nepotistas, pagando tu propia vida con vida.

Los días feriados, los días de asueto, los de descanso, los de “me tocan por ley” —cuando es momento de reposar entonces sí existe ley—. Según el relato anterior, los días feriados, no son para todos, hay quienes bajo su voluntad o bajo la sugerencia amable del patrón no son para descansar, sino para hacer labores extras, ganarte otra lana, verte más comprometido, ser icono del emprendedurismo.

En este mes de septiembre nos acercamos a los días feriados por ley, la población los festeja con júbilo pues es día de feria. No obstante, qué demonios es la feria; en nuestra localidad, feria es también el cambio que dan, lo que sobra después de haber invertido tu dinero, eso es tu feria, feria versus cambio, feria versus sobra. La sobra es mucha, a simple vista se ve más que el efectivo original.

El concepto de “días feriados”, podemos remontarlo a la antigua Roma, la Roma de los pescadores, aquella que sabía la evolución de los acuáticos ovíparos, los peces. El sustantivo feria nos viene de: feria, ae, descanso, vacación; sin embargo, ese concepto se originó a partir de la idea de la pesca en abundancia piscatorum —también día de los forenses—, los que se reúnen, puesto que, cuando éstos se juntaban los demás cesaban trabajos, nadie les solicitaba impuestos, no había fiscalización, era notoria la algarabía, el descanso. Asimismo, el símbolo del pez corresponde a la abundancia, al compartir lo que se tiene, al galicismo kermés. Los días feriados, los de descanso, los días en los que no soy patrón, ni esclavo, soy yo con los míos sin ley, soy yo suspirando, roncando, o bebiendo.

l.ricardogromero@gmail.com