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‘El Mijis’ no será diputado federal por mentir al ostentarse “indígena”

María Elena Yrízar Arias

Pedro César Carrizales Becerra, nacido en San Luis Potosí hace 42 años, es conocido con el sobrenombre de El Mijis; sus orígenes tienen que ver con una familia violenta, siendo un adolescente no tuvo otra opción que buscar la calle y formar parte de las pandillas que ofrecen a los jóvenes una segunda familia con espacio para la socialización, protección, relaciones de amistad y fraternidad, así como para asumir riesgos y probarse a sí mismos su valentía; la pandilla da a sus integrantes el acceso a dinero que de otra forma no podrían obtener, relaciones sexuales, la posibilidad de adquirir un sentido de orgullo de identidad y pertenencia y lo más importante para sus miembros es una cuota de poder. Generalmente sus miembros tienen conductas antisociales e ilegales. Muchos pandilleros son drogadictos y El Mijis no es la excepción, él también consumía drogas, las que dice que dejó por convicción.

Así tenemos que el mismo Mijis en una entrevista dijo: “En mi juventud tomé malas decisiones: peleas, pandillas, problemas con la ley”, situación que lo hizo estar dos años en la cárcel, y según El Mijis, al morir su mamá y sufrir la depresión profunda que le dio el perder a su madre, reflexionó y comenzó a trabajar por la pacificación de su comunidad de pandilleros. Allí inició su trabajo político.

Por cierto, la piel de Pedro César Carrizales está llena de algunas cicatrices y tatuajes, marcas que son vivo testimonio de su pasado como pandillero cholo. Su tatuaje más grande lo tiene en el pecho, dice: Hecho en San Luis. Y otros en ambos brazos, los que le gusta lucir en las entrevistas.

Desde que inició su trabajo por los desprotegidos, marginados, explotados, drogadictos y sus similares, recorrió los barrios pobres, los pandilleros de otras regiones, se le vio con ellos en Matehuala, visitando a los chicos banda de la colonia Bustamante y ocasionalmente había notas periodísticas de sus actividades. En 2015 buscó apoyo con el gobierno del estado y algunos partidos políticos, para que lo apoyaran en su trabajo, pero no logró gran cosa y al tener popularidad entre sus compañeros, fue hasta 2018 cuando fue candidato para diputado local del distrito VIII de la capital, en la coalición Juntos Haremos Historia del Partido del Trabajo y Morena. El Mijis ganó la elección con el efecto de la votación de Andrés Manuel López Obrador y el 14 de septiembre del 2018 asumió su responsabilidad como diputado local de la cuarta transformación política. Tanto en su toma de protesta como a todas las sesiones no asistió vestido con traje, sino en camiseta, bajo el argumento de que “vengo como soy, el Congreso no me va a cambiar”.

Esta circunstancia excepcional en la política nacional, que El Mijis se convirtió en noticia internacional, así periódicos como la BBC News Mundo de Londres, Inglaterra, la Revista Merca2.0 (en inglés) y periódicos nacionales publicaron sobre su llegada al Congreso potosino. También lo hicieron revistas de política y noticieros nacionales de televisión.

¿Se imaginan hasta dónde le creció la fama a este individuo? ¿Y lo que significó para él que lo mencionaran por todos lados? Es obvio que no cabía en él la emoción que lo invadía y su autoestima llegó muy lejos. Así vimos al Mijis hasta en los programas de entrevistas a los políticos más destacados del país, allí concurría él, en su facha de pandillero cholo con camiseta.

Pero con el trascurso del tiempo como diputado, desde la primera hasta la última evaluación, El Mijis tiene el peor desempeño con relación a sus compañeros. Según Armando Acosta, autor de la columna Bitácora, de San Luis Hoy de este miércoles, al referirse al Mijis lo señala como improductivo, oportunista, faltista, irresponsable, voraz y escandaloso.

Desde el 16 de marzo pasado se difundió la noticia de que El Mijis buscaba ser diputado federal plurinominal de Morena. En mi artículo anterior señalé que entre los candidatos plurinominales para la diputación federal estaba Pedro César Carrizales Becerra, señalándolo como representante “indígena” (sic) sin serlo, motivo por el cual ofendería a los indígenas y podría ser impugnado. Al día siguiente se desataron las inconformidades, primero entre los morenistas, luego entre los representantes de los indígenas y el mismo público en general, que no vieron esta postulación como viable.

En lo personal me pareció una aberración que El Mijis sea el representante de los indígenas. Por el simple hecho de que no lo es y si afirmo que ofende a los grupos indígenas, es porque efectivamente hacerse pasar por indígena es un acto de orfandad política y además es una muestra de que efectivamente al Mijis, no lo cambió el Congreso, ni siquiera lo cambio o lo hizo respetar la filosofía moral de Morena, que sostiene la tesis de “no mentir, no robar y no traicionar” y El Mijis agandalló la oportunidad de mentir que es un indígena, robó la identidad mediante una constancia apócrifa atribuida al Ayuntamiento del municipio de San Antonio y firmada por su coordinador de Asuntos Indígena, donde El Mijis pretendió engañar al INE que él tiene su residencia en ese municipio y traicionó a sus compañeros de partido que sí son indígenas, que han estado en la lucha en la Huasteca desde hace más de 30 años y que han tenido trabajos políticos importantes en esa demarcación habitada por indígenas.

Anteayer, el Instituto Nacional Electoral, luego de verificar que el documento de residencia presentado por El Mijis y Morena era falso de toda falsedad, rechazó el registro del supuesto indígena por esa irregularidad y lo dejó fuera de sus pretensiones. Ya no será diputado plurinominal de Morena.

Por eso, tiene la razón al dicho popular que dice que en política como en el beisbol, no se puede hacer pitcher a cualquiera, tampoco se puede hacer político a cualquiera.

mariaelenayrizararias@gmail.com