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El Paquete Económico para 2021 atenta sobre la estabilidad macroeconómica

Arturo Huerta González

Según declaración de la Secretaría de Hacienda en septiembre 15, el paquete fiscal “se diseñó para mantener la estabilidad macroeconómica, pues no se están proponiendo desequilibrios entre el ingreso y el gasto”. Los funcionarios de Hacienda deben actualizar su formación económica, pues las finanzas públicas no deben estar equilibradas cuando la economía está en crisis y tiene déficit de cuenta corriente en la balanza de pagos y el sector privado tiene déficit en sus finanzas. El sector privado enfrenta problemas debido a que las importaciones desplazan a la producción nacional, como por las transferencias por concepto de pago de deuda externa. Asimismo, al trabajar el gobierno con finanzas públicas equilibradas (ingreso igual a gasto), contrae más la demanda interna, las ventas e ingresos de empresas e individuos, lo que ahonda los problemas financieros del sector privado. Ello restringe la inversión y el consumo privado y en consecuencia contrae más el ingreso nacional, por lo que el gobierno ve disminuida la recaudación tributaria, no logrando el equilibrio fiscal buscado, ni la reducción del monto de la deuda pública.

El equilibrio de las finanzas públicas, mantiene y acentúa los problemas financieros y de endeudamiento del sector privado y del gobierno, debido a que contrae demanda y la actividad económica. Al desatender la esfera productiva hace que no seamos competitivos frente a importaciones y éstas sigan desplazando a la producción nacional y prosigan las presiones sobre el sector externo y la vulnerabilidad de la economía, por lo que no se consigue estabilidad macroeconómica alguna, sino por el contrario, se acentúa la crisis con el equilibrio de las finanzas públicas.

Los funcionarios de Hacienda deben entender que las finanzas públicas deben tomar en cuenta cómo se encuentra el sector externo y el sector privado (empresas y familias) en nuestra economía, debido a que la política fiscal debe actuar en función de mejorar la dinámica de acumulación del sector privado, para que haya inversión y empleo y la economía pueda crecer. Las finanzas públicas no deben estar equilibradas. La que tiene que estar equilibrada es la economía como un todo, por lo que la política fiscal debe trabajar con déficit público (gastar más que sus ingresos) para impulsar la esfera productiva, para incrementar la productividad, sustituir importaciones y reducir el déficit de comercio exterior para así mejorar las finanzas del sector privado e impulsar la dinámica económica.

Las finanzas públicas deben encaminarse a reducir el déficit de comercio exterior, como el déficit de las finanzas del sector privado, para que la economía alcance condiciones de crecimiento económico sostenido con equilibrio macroeconómico. Ello, al aumentar el ingreso nacional, aumentaría la recaudación tributaria, lo que mejoraría las finanzas del sector público y reduciría el monto de la deuda pública.

El gobierno jamás podrá alcanzar el equilibrio fiscal y la reducción del monto de la deuda pública, disminuyendo el gasto, debido a que ello contrae la actividad económica, así como la recaudación tributaria, por lo que seguirán las presiones sobre las finanzas públicas y aumentando el monto de la deuda. Solo en condiciones de crecimiento económico se puede pagar y reducir la deuda, tanto del sector privado, como del gobierno.

También la Secretaría de Hacienda dijo el mismo 15 de septiembre que la salida económica está asociada “con una reapertura de una economía donde los factores de producción están listos para volver a ser utilizados”. Creen que la economía se frenó para retomar el crecimiento una vez que se reabran las empresas y negocios, y que los factores de producción están intactos para el despegue. No toman en cuenta que la contracción económica que enfrentamos y la falta de políticas gubernamentales en apoyo a las empresas y al empleo, ha ocasionado que muchas empresas ya no estén en el mercado, por lo que la economía ha pasado a tener menos capacidad productiva y menos empleo y hay menos condiciones de acumulación y financiamiento (menos factores de producción) para retomar el crecimiento, por lo que no habrá recuperación en “V”.

A pesar de que se aplique la vacuna el próximo año y se reabra la actividad económica, la reactivación no se dará rápidamente, dada la caída de exportaciones, del consumo e inversión privada, como del gasto público. Al haber menos capacidad productiva (tanto por quiebre de empresas, como por la menor inversión bruta fija), menos viabilidad habrá para recuperar el empleo perdido.

Ello evidencia lo ineficaz que ha sido la política de austeridad fiscal, las altas tasas de interés y estabilidad del tipo de cambio para frenar la crisis, por lo que no se puede continuar con tales políticas.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975