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El principal problema de México no es la corrupción, es el neoliberalismo que sigue predominando

Arturo Huerta González

El Presidente de la República tiene años reiterando que el principal problema del país es la corrupción y ha dicho que el periodo neoliberal en México fue sinónimo de corrupción. Al respecto hay que decir que corrupción siempre ha existido en los gobiernos del país. En cada sexenio siempre ha habido nueva camada de políticos que se enriquecían con el erario. A pesar que ello, México creció de 1939 a 1981 al 6.4% promedio anual, debido a que el modelo económico de rectoría del Estado en la economía y de industrialización, donde se regulaba al sector externo, al sector bancario-financiero a favor de lo productivo. Había política monetaria y fiscal a favor del crecimiento y del empleo, a pesar de la corrupción. Había desigualdad del ingreso, propia del sistema capitalista predominante, pero se crecía. La situación cambió a partir de 1982 con la crisis de deuda, que originó que el sector financiero y el gran capital internacional y nacional, pasaran a determinar la política económica a su favor. Se pasó a privilegiar a más mercado (más sector privado) y menos participación del Estado en la economía. Se instrumentaron políticas de superávit primario en las finanzas públicas (el que excluye el pago de la deuda); después el libre comercio ante el ingreso de México en 1986 al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT, en sus siglas en inglés), en 1989 se permitió la libre movilidad de capitales; en 1994 empezó a operar la autonomía del banco central, donde se le quitó el monopolio del dinero al gobierno, obligándolo a trabajar con equilibrio presupuestal, para lo cual tuvo que disminuir más su gasto e inversión, como vender empresas públicas para reducir el monto de su deuda y así alcanzar la austeridad fiscal. En 1994 empezó el TLCAN, que ha actuado a favor de empresas transnacionales en detrimento de la producción nacional, lo que junto con la austeridad fiscal, ha aumentado el desempleo y la economía informal, generando ello menores salarios y creciente desigualdad del ingreso, menor crecimiento y crecientes niveles de endeudamiento interno y externo.

México sigue a pie juntillas las recomendaciones de los organismos financieros y las calificadoras internacionales en relación a austeridad fiscal, estabilidad cambiaria, baja inflación, libre comercio y libre movilidad del capital, todo lo cual actúa a favor del gran capital nacional e internacional, a costa del menor tamaño y participación del Estado en la economía, con la consecuente subordinación a los intereses de los dueños del dinero. El gobierno ha perdido el manejo soberano de la política económica para atender los reclamos nacionales de crecimiento económico, de empleo, distribución del ingreso y bienestar para las grandes mayorías de la población.

El que el Presidente asocie en su discurso el neoliberalismo con la corrupción, y diga que está contra el neoliberalismo porque combate a la corrupción, es engañarse a sí mismo, o engañar al pueblo, pues por más supuesto combate a la corrupción, la economía está en una crisis no vista desde 1932, justo como consecuencia de que el gobierno mantiene la política económica neoliberal causante de nuestros problemas. A pesar que la gran mayoría de los países han bajado la tasa de interés a niveles cercanos a cero y trabajan con gasto público deficitario arriba de 10% del PIB, y algunos alrededor de 20 y 30% para encarar la crisis, en México predominan altas tasas de interés, y austeridad fiscal (equilibrio entre ingreso y gasto público). Ello está encaminado a estabilizar la moneda controlada por el sector financiero y que lo favorece, situación que ahonda nuestros problemas económicos y nos llevará a que seamos de las economías con mayor caída del PIB en el 2020, con alto desempleo, subempleo y miseria. Tales problemas no son contrarrestados con las políticas sociales, ni con los llamados macro proyectos de infraestructura que el gobierno impulsa.

Mientras muchos países (Estados Unidos, entre otros), dejan de lado el neoliberalismo de austeridad fiscal, de altas tasas de interés y libre comercio, aquí en México son más neoliberales que el Fondo Monetario Internacional que ha dicho a los países que incrementen su gasto deficitario para encarar la crisis.

El Ejecutivo habla de las reglas de oro de la democracia, entre las cuales se hace mención de la transparencia, pues ésta pasa por abrir el debate nacional respecto a la transparencia de la toma de decisiones económicas, las cuales no deben responder a las exigencias del gran capital financiero, sino encaminarse a encarar los problemas que enfrentamos, lo que pasa por dejar de lado las políticas neoliberales causantes de estos.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975