El Nuño porfiriano
3 junio, 2016
Razones climáticas
3 junio, 2016

Elecciones 2016: votar a ciegas

Renata Terrazas*

El próximo 5 de junio se llevarán a cabo elecciones en 14 entidades federativas del país. Gobernadores, diputados locales, presidentes municipales y hasta un congreso constituyente serán votados el próximo domingo.

Lo que podría ser un jubileo democrático, en México se convierte en una pesadilla para las y los ciudadanos, tanto por el presupuesto millonario para llevar a cabo las elecciones como por la saturación de imágenes y mensajes vacuos de quienes contienden por algún cargo público.

Al mundo occidental moderno le ha costado siglos llegar al punto en donde la mayoría de personas puedan legalmente votar, sin discriminación por sexo, grupo racial o sector socioeconómico. En el siglo XX observamos la mayor ola democratizadora de la historia en donde una gran diversidad de países se sumaron a la democracia electoral, con inclusión de los más sectores posibles de sus sociedades.

Un triunfo democrático, que costó las vidas de muchas personas en los últimos 200 años, se ha convertido en un circo mediático dominado por partidos políticos sin propuestas y con tremenda sed de poder.

Las campañas electorales cada vez más se parecen a spots comerciales de venta de productos en donde la información se falsea y se engaña a un electorado que continúa comportándose como súbdito en monarquía.

Lo que alguna vez representó el voto hoy no significa mas que un ejercicio costoso de selección entre candidatos y candidatas que cada vez nos representan menos. Hoy en día el electorado llega al día de votación con escaso conocimiento de los candidatos que aspiran a las gubernaturas o diputaciones. Prácticamente el voto se realiza a ciegas, guiándose casi exclusivamente por la cercanía con lo que se cree que es el partido, el carisma del candidato o las veces que hemos visto su cara en la televisión.

De manera muy desafortunada para la construcción de democracia y afortunada para la concentración de poder, el voto es un ejercicio limitado de transferencia de responsabilidad de ciudadanos que pretenden participar de lo público, a políticos que pretenden beneficiarse de lo público a costa de la ignorancia de la sociedad.

¿Cuántos de los candidatos que contenderán en las elecciones del 5 de junio han sido señalados por actos de corrupción? ¿Cuántos de ellos han sido acusados de delitos electorales? ¿Cómo sabes que aquél o aquella por quien vas a votar es el mejor candidato?

Tomar decisiones sin información es completamente absurdo, ¿acaso nos imaginamos comprando una casa sin verla por dentro? No imagino a alguien comprando un carro usado sin manejarlo primero, casándose sin conocer a la pareja o aceptar un trabajo sin saber la cantidad de la paga.

Lo mismo sucede con el voto, estamos eligiendo con poca información sobre las y los candidatos, guiados por elementos poco racionales como lo es la imagen o el apellido. Estamos decidiendo quién va a gobernarnos, a gastar nuestros recursos, a definir políticas públicas que nos afectan, sin saber siquiera si están preparados para ello.

Aquella teoría democrática que basaba la elección de candidatos en la racionalidad de las personas se ha visto rebasada por el espectáculo de la política que nos llena de mensajes sin contenido, de propuestas sin viabilidad y de figuras carismáticas que se roban nuestro voto con su sonrisa.

Criticamos a quienes venden su voto por una despensa o una tarjeta con dinero, sin embargo la mayoría lo vendemos por nuestras creencias sobre un partido o lo que creemos que representa un político determinado. Es hora de pensar en el tipo de información que necesitamos para tomar mejores decisiones a la hora de elegir quién nos representará, quién hará las leyes que nos regirán y quién decidirá cómo gastar el presupuesto público.

Este 5 de junio se definen no sólo diferentes gubernaturas y diputaciones, sino también se pavimenta el camino para 2018. La disputa no es sólo por los 14 estados en cuestión sino también por la presidencia, ya sea por la permanencia del partido en el poder, el regreso del anterior o el comienzo de un gobierno de izquierda.

* Investigadora de Fundar, Centro de Análisis e Investigación