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Arturo Huerta González

El gobernador del Banco de México (Banxico) el 28 de mayo 2020, en reunión virtual con los senadores, dijo que la contracción económica será transitoria para México y que habrá recuperación relativamente rápida. El secretario de Hacienda en una entrevista radiofónica el mismo día, dijo que la recuperación será menos rápida que la caída.

El funcionario de Banxico dijo que “el país enfrenta una crisis económica que no nació por problemas en la economía, sino por una restricción de salud para preservar la vida”. Lo que no señaló es que la economía mexicana ya estaba en recesión cuando la pandemia llegó, como consecuencia de la política de austeridad fiscal y altas tasas de interés. Ello nos ha colocado en una situación de mayor debilidad e incapacidad para encarar la crisis, en relación a otros países. De ahí que sigue creciendo el número de contagios y muertes como consecuencia del rezago del sector salud, como por el alto porcentaje de la población económicamente activa que se encuentra desempleada, subempleada y en la economía informal (alrededor del 70% a inicios de la pandemia), que les impide hacer cuarentena para protegerse del virus.

El gobernador de Banxico señaló que su institución ha provisto de liquidez a los mercados porque somos “conscientes de que estamos enfrentando un choque financiero”. La preocupación para los funcionarios monetaristas siempre ha sido el sector financiero. No les importa la fuerte caída de la producción y el alto desempleo que está ocasionando la crisis. Los bancos centrales en toda crisis, lo primero que hacen, erróneamente, es inyectar liquidez a los mercados financieros para que se valorice el precio de las acciones y no pierdan los inversionistas que canalizan sus recursos a dicho mercado, en vez de canalizar recursos al sector productivo y a la generación de empleo. Banxico mantiene alta tasa de interés que hace inaccesible obtener crédito, lo que descapitaliza más a los deudores. Estos, tienen que transferir sus escasos recursos a los acreedores (a la banca), a costa de disminuir su consumo e inversión, lo que restringe más la actividad económica y aumenta más el desempleo y el número de pobres. El gobernador de Banxico, a pesar de haber presentado en su exposición a los senadores tres escenarios negativos para la economía mexicana, que van desde caídas del -4-6%, de -8.3% y de -8.8% del PIB para el 2020, no presentó una política monetaria de tasas de interés al nivel cercano a cero por ciento, así como comprar deuda pública directa al gobierno, como lo están haciendo muchos bancos centrales, para que el gobierno incremente el gasto y apoye a empresas para mantener la planta productiva y el empleo, y para generar empleo a los que están quedando desempleados. No es preocupación del gobernador de Banxico que esta institución sea funcional al crecimiento económico y a la generación de empleo, lo que debe llevar al Congreso a replantear los objetivos de la política monetaria.

En sus conclusiones, el funcionario de Banxico resaltó los mismos objetivos de siempre: baja inflación; buen funcionamiento del sistema de pagos; fortalecer los canales de otorgamiento de crédito; fortalecimiento de los fundamentos macroeconómicos y se pronunció por adoptar las acciones necesarias, tanto monetarias como fiscales y por reforzar el funcionamiento microeconómico de la economía y reducir la incertidumbre interna. El problema es que por más metas de baja inflación, de fundamentos macroeconómicos, la economía ha venido creciendo cada vez menos, no hay buen funcionamiento del sistema de pagos, aumenta la cartera vencida que siempre termina desestabilizando al propio sistema financiero. Ello no podrá evitarse con las políticas monetarias y fiscales existentes. Por más que hablan de adoptar acciones monetarias y fiscales, estas siguen actuando a favor de lo financiero y en detrimento de lo productivo, del empleo y el crecimiento económico. El reforzamiento microeconómico, requiere de bajas tasas de interés e incremento del gasto público para que aumenten ventas e ingresos de las empresas para que inviertan, situación que no acontece.

Por su parte, el secretario de Hacienda, en una entrevista radiofónica, dijo que “la apertura de la economía va a ser más rápida que en otras crisis que ha enfrentado el país como la de 1995 o del 2008-2009, debido a que el sistema financiero, actualmente no se encuentra en malas condiciones como en dichos años”. Al respecto cabe señalar que el sector bancario está viendo incrementada la cartera vencida de los créditos concedidos ante la caída de ingresos de las empresas y familias y por las altas tasas de interés. De ahí el número creciente de deudores que están reestructurando sus créditos con sus bancos ante la incapacidad de pago. La fuerte caída del ingreso de empresas e individuos, se va a mantener, a pesar de que se abran los negocios, pues no hay perspectivas de incremento de exportaciones, ni de entrada de turismo, ni de remesas, ni del consumo e inversión privada, ni del gasto e inversión pública, pues el gobierno mantiene su política fiscal restrictiva. A ello se suman las altas tasas de interés, que son impagables en contexto de caída del ingreso de los deudores, por lo que crecerá la cartera vencida, lo cual desestabilizará al sistema bancario y al sector financiero en su conjunto, que restringirá más el crédito, profundizará la crisis y no habrá una rápida recuperación como ellos anticipan. Además, al prolongarse la pandemia, menos viabilidad hay de que se reabran todos los negocios. Vamos a una crisis más severa, que nos llevará a un hoyo, en el cual la economía permanencerá años, si no se modifica la política económica causante de ello.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975.