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En la 4 “T” no hay cambio de mentalidad neoliberal

Arturo Huerta González

El presidente López Obrador en el informe del tercer año de gobierno, señaló que “en tres años ha cambiado como nunca la mentalidad del pueblo, eso es lo más importante de todo, la revolución de las conciencias… eso es lo más cercano a lo esencial, a lo mero principal, y eso es lo más cercano a lo irreversible” y añadió que por eso “ya se sentaron las bases de la transformación del país”. Al respecto cabe decir que no ha habido revolución de las conciencias. En el gobierno y en la gran mayoría de la sociedad, predominan posiciones neoliberales. Defienden la autonomía del banco central, la austeridad fiscal, la estabilidad del tipo de cambio, los tratados de libre comercio, como la desregulación del sector bancario-financiero, que son políticas neoliberales causantes de los problemas económicos que el país viene arrastrando desde la década de los ochenta y que el presente gobierno ha mantenido intocables. Estas políticas en ninguna parte del mundo han creado las bases de la transformación de las economías, sino que originan crisis económicas recurrentes, bajo crecimiento, alto desempleo, endeudamiento, privatización y extranjerización.

A pesar de que el presidente reiteró “que su administración tiene un perfil de izquierda que no pretende correrse al centro”, el problema es que lo hizo desde un inicio. Mantiene las políticas neoliberales que han predominado y un gobierno que las instrumenta no es de izquierda. Las políticas sociales están presentes en todos los gobiernos, de cualquier tinte político. La reforma eléctrica del actual gobierno no lo puede caracterizar de izquierda, ya que solo contempla el 54% para la CFE, a diferencia del presidente López Mateos, que siendo del PRI, nacionalizó toda la industria eléctrica.

El presidente añadió que “ya no hay marcha atrás, hemos resistido las adversidades”. El problema es que las adversidades siguen. Las políticas neoliberales de austeridad fiscal, de no endeudamiento, de alta tasa de interés y estabilidad del tipo de cambio, llevaron a que no se respondiera a la caída de exportaciones, del consumo e inversión privada en el 2020, ni se apoyara a los que quedaron desempleados, ni a las empresas que tuvieron que cerrar por la crisis, por lo que la actividad económica y la capacidad productiva cayeron drásticamente. La falta de apoyo a los que quedaron desempleados durante la pandemia, ocasionó que no pudieran hacer cuarentena, teniendo que exponerse buscando trabajo, lo que aumentó el número de contagios y muertes.

El presidente dijo que “pese a la pandemia y a la crisis económica, el país ha salido adelante” y que no piensa cambiar la política. Hay que señalar que el Producto Interno Bruto del país en el tercer trimestre de 2021, es igual al del tercer trimestre del 2016 (datos del Inegi), lo que refleja un retroceso de 5 años y el fracaso de su política económica para encarar la crisis e impulsar el crecimiento y el empleo, por lo que tal política no debe continuar.

El presidente sigue defendiendo las posiciones neoliberales a favor del ahorro, al señalar que hubo un “ahorro de casi un billón y medio de pesos a partir de la política de austeridad”. Hay que señalar que si el gobierno deja de gastar para ahorrar, contrae demanda, la actividad económica y el empleo, y por lo tanto el ingreso de empresas e individuos, y el gobierno termina recaudando menos, por lo que cae el ahorro del sector público y del sector privado y su capacidad de invertir y de consumir, y de ahí la caída de la economía.

El presidente presume estabilidad del peso, pero no señaló que eso se logró a través de la austeridad fiscal y altas tasas de interés para atraer capitales, y tales políticas fueron las causantes de la quiebra de alrededor de un millón de empresas y millones de desempleados. Los que se favorecen de la estabilidad de la moneda son los dueños del dinero, es decir, el sector financiero y ello no contribuye al crecimiento económico.

El presidente destacó de nuevo el papel desempeñado por las remesas, lo cual no es un logro del gobierno, sino es resultado del proceso de exclusión de población derivado de las políticas neoliberales que no generan empleo en el país y obligan a la gente a buscar mejores opciones de trabajo y vida en Estados Unidos.

También festejó que México es el principal socio de EU, como si ello se tradujese en mayor crecimiento económico, mejor empleo y bienestar al país. Los favorecidos de esa relación comercial son las empresas transnacionales y no las empresas nacionales.

En relación al campo, además de señalar que “coman los que nos dan de comer”, debería de tener una política agrícola para alcanzar la autosuficiencia alimentaria en granos básicos, ya que importamos el 48% de lo que consumimos y en el primer semestre del 2021, las importaciones agropecuarias aumentaron en 36% respecto a igual periodo del 2020, como consecuencia del rezago agrícola que padecemos.

Sobre la creación de empleo formal, dijo que ya se recuperaron un millón 395 mil empleos que se habían perdido durante la pandemia, pero no señaló que fueron con salarios bajos y gran parte de ese empleo fue resultado sobre todo de que muchos que estaban en el régimen de outsourcing pasaron al régimen formal.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975