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  • Huelgas en maquiladoras
  • Más PRIMor en Puebla
  • Armenta, Monreal, Barbosa

Julio Hernández López

La tradicional visión centralista ha impedido valorar a plenitud lo que está sucediendo en Matamoros, Tamaulipas, donde decenas de miles de trabajadores de empresas maquiladoras instalaron el pasado viernes, a partir de las dos de la tarde, banderas de huelga para exigir un aumento salarial del veinte por ciento y el pago de un bono de 32 mil pesos.

La reportera Julia Leduc, corresponsal de La Jornada, ha estado informando con puntualidad de esos hechos, que han llevado ya a varias firmas de maquila a aceptar la nueva realidad y a aprobar las demandas de los trabajadores. Todo ello en un contexto de acoso y provocaciones a los huelguistas por parte de corporaciones policiacas a cargo de autoridades municipales y estatales (el gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca está cumpliendo el mismo papel de gerente testimonial que sus antecesores priistas), del clásico amago de los representantes empresariales de dejar la plaza y cerrar fuentes de empleo y la estigmatización de abogados obreristas y activistas como “agitadores”.

El movimiento matamorense no proviene de la estructura clásica de mando de los sindicatos charros: la presión de los trabajadores obligó a su zigzagueante dirigente formal a caminar conforme a las exigencias masivas, y entre los activistas se encuentran formaciones de izquierda no electoral, algunas de corte marxista, que han organizado el descontento colectivo. Vale mantener la atención en lo que sucede en aquella parte de la frontera tamaulipeca, donde está avanzando la primera victoria proletaria, así sea parcial, durante un gobierno federal, el obradorista, que no impulsa especialmente este tipo de luchas pero puede darles cobijo legal y apoyo político.

Tal como lo dijo en días pasados Yeidckol Polevnsky, presidenta formal de Morena, es probable que en Puebla siga sonando mejor la fórmula “PRIMor” que la anterior, del “PRIAN”, si triunfa la dudosa rebeldía morenista poblana que impulsa al senador Alejandro Armenta Mier para que sea candidato a gobernador en lugar del menguado Luis Miguel Barbosa.

Armenta Mier desarrolló una plena y cuidadosa carrera política en el PRI hasta que en 2017 renunció a este partido para pasarse a las promisorias filas del obradorismo. Arrancó como secretario juvenil del Revolucionario Institucional en 1990 y ocupó secretarías, coordinaciones, delegaciones, la presidencia del comité estatal y cuanto cargo partidista le fue posible. También fue presidente de su municipio, Acatzingo de Hidalgo, diputado local y federal y, todavía en 2016, coordinador de campaña de Blanca Alcalá, la candidata priista a la minigubernatura poblana que ganaría el morenovallista Tony Gali (véase la semblanza curricular que el propio Armenta mantiene en la página del Senado: https://goo.gl/yCxuf5 ).

A la hora del reparto de morena baraja encamotada, Armenta Mier hubo de hacerse a un lado para que se impusiera la voluntad unipersonal centralista a favor del experredista Barbosa, a quien se pagó con la candidatura a gobernador el lance de haber fracturado al grupo senatorial perredista en marzo de 2017, jalando a once ocupantes de escaños del sol azteca para pasar a Morena. Armenta Mier no pudo ser, en aquella ocasión, candidato a la gubernatura, pero sí al senado.

Ahora, mientras Polevnsky agita el señuelo de que el polarizante Barbosa va porque va como candidato a gobernador en segundo intento, legisladores y cuadros morenistas piden “piso parejo”, para que concurse sin dados cargados Armenta Mier, quien es impulsado por el grupo de Ricardo Monreal. Armenta lleva la etiqueta de marinista (fue secretario de desarrollo social y presidente estatal del PRI con Mario Marín), al igual que el gobernador interino, Guillermo Pacheco Pulido. El mismo grupo cercano a Monreal empuja como Plan B a Nancy de la Sierra, la otra senadora morenista, esposa de José Juan Espinosa (Marín fue el padrino de esta boda), expresidente de San Pedro Cholula a nombre del Movimiento Ciudadano y actual diputado local morenista y controlador del congreso estatal.

Astillas: Joaquín Guzmán Loera habló ayer ante el jurado que le juzga en Nueva York, para decir que no hablará. El Chapo declinó la oportunidad de alegar en su favor y, en esas circunstancias, el caso desarrollado ante instancias judiciales de Brooklyn entra en su tramo final, ya para presentación de conclusiones y la sentencia final, que todo hace suponer consistirá en cadena perpetua, ante la contundencia de las acusaciones hechas contra el sinaloense… Silvano Aureoles Conejo está en jaque. El mismo poder arrollador que lo hizo gobernador de Michoacán, por decisión del ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, ahora lo mantiene en una situación difícil a causa de los bloqueos de profesores disidentes a vías de ferrocarril. Aureoles carece de base social y del oficio político para gobernar una entidad tan compleja. El reloj político del obradorismo parece llamar a la toma de decisiones que oxigenen un poco el ambiente enrarecido. En ese esquema lo mismo se habla de una inminente consignación del corrupto dirigente petrolero Carlos Romero Deschamps que de una eventual salida de cuadro del entrampado Conejo Aureoles Silvano… Otro golpe prefigurado tendría como protagonista al general brigadier Eduardo León Trauwitz,  quien fue subdirector de la Salvaguarda Estratégica de Pemex durante parte del sexenio peñista y hasta ahora fungía como agregado militar de la embajada de México en Panamá, de donde la Secretaría de la Defensa Nacional le ordenó regresar para quedar a disposición de eventuales indagaciones judiciales sobre huachicoleo… Y, mientras continúa el asesinato de pequeñas y de mujeres adultas en el Estado de México (Giselle, de once años, en Chimalhuacán, el crimen más reciente) donde Alfredo del Mazo considera que ya la libró ante el morenismo, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.