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En plena pandemia, la guerra política por la gubernatura ya se inició

María Elena Yrízar Arias

El contexto potosino actual tiene que ver con la lamentable circunstancia que se vive con la pandemia del Covid-19, que nos convierte en el segundo estado a nivel nacional con más casos de contagio del coronavirus, ya que en los últimos treinta días los riesgos de contagios se han desatado, a tal grado que en los últimos datos que dio ayer en su conferencia de prensa la Secretaría de Salud del Estado, informó que existen 352 casos de personas infectadas y 19 defunciones en un solo día. También se presentó una estadística de las ciudades donde se han presentado muertes por contagios, hasta ayer: en la capital potosina: 170 fallecidos, en  Ciudad Valles 64, en Tamazunchale 50, en Soledad de Graciano Sánchez 46, Tamuín 11 , Rioverde 10, Matehuala 9, Salinas 8, Matlapa 7, Santa María del Río 7 de otros municipios 87, y de personas procedentes de otros estados, que fueron atendidas y fallecieron en tierras potosinas 17, dando un total de 486 lamentables defunciones.

En el estado ha habido 8,185 casos desde que empezó la pandemia, los hospitales estuvieron ocupados hasta el 29 por ciento de su capacidad en el mes pasado y ahora están al 41 por ciento. La realidad parece alarmante, porque de seguir así, podríamos convertirnos en el estado más contaminado del país. En las últimas 24 horas, los municipios con más casos son la capital (128), Valles (70), Matehuala (52) y Soledad (23).

Aquí el problema toma varios matices. Si en este momento estamos en semáforo rojo, entonces, estamos ante un peligro eminente de mayores contagios que pudieran poner en peligro la vida de muchas personas en todo el territorio potosino. El gobierno del estado, ante el alza de contagios de SARS-CoV-2 en la entidad, ha incrementado el refuerzo en la vigilancia sanitaria a espacios públicos, a través de la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios y ha exhortado a la ciudadanía a que denuncie los actos que pongan en riesgo a la población, al no cumplir con las medidas preventivas, lo anterior informó ayer Carlos Alberto Aguilar Acosta, en su carácter de titular de la dependencia. Otro matiz de esta problemática tiene que ver con la conducta de una parte de la ciudadanía, que se niega a asumir su propia responsabilidad para tomar medidas precautorias para no contaminarse de este virus; me refiero al uso de cubrebocas como medida preventiva para no contaminar o no ser contaminado. Este es un asunto de vida o muerte y no es cualquier cosa sin importancia como desgraciadamente algunos lo consideran. Sin embargo, este es un gran problema de todos por igual.

No obstante lo anterior, que es causa de gran preocupación para muchos, eso no está siendo motivo de preocupación o de distracción para algunos políticos y sus partidos, que al parecer los invade otro motivo más prioritario para ellos –que son una elite muy sui géneris– ya que tienen enfrente de sí mismos un gran objetivo, que es la búsqueda de la próxima gubernatura potosina. Para llegar a tan codiciado fin, se ponen en práctica las más diversas estrategias maquiavélicas que algunos llaman guerra política o perversidad política. Al respecto, Nicolás Maquiavelo, en su texto El príncipe el capítulo VIII lo dedica a este aspecto, bajo el título “De los que llegaron al principado mediante crímenes”, donde analiza el tema de los que ascienden al poder “por un camino de perversidades y delitos”.

Dentro de esa guerra que emprenden los diversos aspirantes de varios partidos políticos, se da de todo tipo de conductas, desde mentiras, engaños, chantajes, difamaciones y tropelías en contra de sus adversarios, para derrocarlos o causarles daños. Lo curioso de esto es que se da primero dentro del mismo gremio o partido político y luego contra los adversarios de otros partidos, no obstante que existen reglas claras dentro de los mismos organismos políticos para regular la conducta interna y evitar estos aspectos maquiavélicos. Pero en la realidad la conducta de algunos políticos rebasa las normas establecidas y se brincan hasta las trancas. Así nomás de fácil. Sobre ello, me referiré al caso de José Ricardo Gallardo Cardona, aspirante a la gubernatura potosina, quien en entrevista que le hizo el periodista Abelardo Medellín, de La Orquesta.MX, del 19 de junio pasado, afirmó que la alianza PVEM-Morena “se quiera o no, se tiene que llevar” –algo así como a la fuerza– pero el dirigente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, afirmó en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 25 de julio pasado, que la militancia de ese instituto político “no quiere una alianza” con el Partido Verde Ecologista de México para las próximas elecciones. Entonces se descartaría la posibilidad de que en el estado se tenga esta alianza, y con esto Ricardo Gallardo Cardona podría perder una oportunidad, pues, si bien Gallardo estaba muy seguro de llegar a la gubernatura con la alianza de estos dos partidos, pareciera que por el momento no será posible. Aunque en política no está nada escrito y podrían cambiar de parecer, según los intereses que se manejen en el momento de decidir.

Sobre este aspirante, en la columna del periódico El Universal, llamada “Serpientes y Escaleras”, del periodista Salvador García Soto, el pasado lunes 27 de julio, publicó que una denuncia penal de la Unidad de Inteligencia Financiera fue presentada ante la Fiscalía General de la República, donde se le acusa al diputado federal del PVEM, Ricardo Gallardo Cardona, de delitos de delincuencia organizada y operaciones de recursos de procedencia ilícita, por desvío de recursos públicos y estar vinculado con los zetas. En esa denuncia se refieren a un clan formado por su padre Ricardo Gallardo Juárez, su esposa María del Pilar Cardona y su hija Kimberly Guadalupe Gallardo Cardona y varias de las empresas mercantiles involucradas en los hechos denunciados. Señaló además que Gallardo Cardona es uno de los aspirantes a ser candidato al gobierno estatal y que figura en varias encuestas de empresas como Consulta Mitofsky, Gabinete de Comunicación y otras en primer lugar de preferencias, seguido del aspirante del PAN, Xavier Nava, actual alcalde de la ciudad de San Luis Potosí. El mismo periodista señala que Gallardo está colocado en la mira de sus adversarios, marcadamente del alcalde potosino Xavier Nava, quien contrató los servicios del abogado Javier Coello Trejo para impulsar y retomar los antiguos expedientes judiciales que fueron abiertos en el 2014, agregando el columnista: “Veremos en qué acaba esta guerra, en la que desde el poder estatal han pedido que las instancias federales revivan las denuncias y acusaciones en contra de Gallardo Cardona, para tratar de descarrilar una eventual candidatura de Morena”.

Con base en lo anteriormente descrito, considero que ni la pandemia del Covid-19 ni el miedo a morir o a enfermar ha frenado el inicio de esta guerra política con el embate lanzado en contra de Gallardo Cardona. Esto es apenas una muestra de los múltiples ataques que veremos a diestra y siniestra por los aspirantes a la candidatura. Aunque ya vimos otros casos donde se señala a políticos potosinos involucrados en los sobornos de la reforma energética que recibieron de Emilio Lozoya. Estos últimos, deberán ser muy cautos, porque los pueden exhibir con pruebas y no podrán argumentar que son víctimas de esta guerra o que los están calumniando. Solo sacarán pruebas de los montos que recibieron. Y a esto último se le llama corrupción, por favor no lo confundan con la guerra.

mariaelenayrizararias@gmail.com