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El barullo por el falso día del periodista
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  • Oposición, sin banderas
  • NAIM y Venezuela
  • Guardia Nacional y Fiscal

Julio Hernández López

El desabasto de gasolina en varias ciudades del país se ha convertido en una franja más de conflicto partidizado. No es menor el factor del combate al robo sistemático de combustible, conocido como huachicoleo. Los primeros reportes del gobierno obradorista apuntan a graves complicidades entre políticos, anteriores funcionarios de Petróleos Mexicanos y grupos criminales para aprovecharse de esa riqueza nacional líquida. Desarmar un tinglado delincuencial de tal tamaño no puede ser tarea fácil ni exenta de complicaciones en puntos delicados como el suministro de combustible a los centros de expendio.

Sin embargo, los adversarios del obradorismo, que están a la diaria caza de las pifias o enredos de este, aseguran que el desabasto en varias urbes se debe a decisiones gubernamentales mal tomadas, en específico a la utilización de pipas para la distribución nacional por carretera, en lugar de los ductos tradicionales, largamente aprovechados para el mencionado huachicoleo.

El diferendo respecto a las causas y las consecuencias de las restricciones gasolineras ha llevado a partidistas de un bando a insinuar que la crisis de suministro se deriva de que los gobiernos locales permitían o impulsaban el robo de combustible, y otro segmento de opinantes habla a su vez de un castigo selectivo, partidistamente intencionado, desde Palacio Nacional, a gobiernos que se le oponen o resisten.

Hasta ahora, no ha prendido ninguna de las banderas o consignas que han pretendido enarbolar los opositores al obradorismo. Pero es evidente que hay una aplicada búsqueda del tema que permita a esos adversarios intentar un salto explotable: mucho se insistió en la inminencia de una catástrofe financiera a raíz de la supresión del proyecto del nuevo aeropuerto internacional, pero no llegó el caos anunciado. Tampoco se ha podido vertebrar un rechazo fuerte a la decisión de no acompañar al Grupo de Lima en una declaración contra el gobierno de Venezuela. Reivindicar la postura mexicana contra la intervención en asuntos de otros países tiene un valor especial a la luz de esas maniobras de gobiernos derechistas latinoamericanos que están dando justificación a un eventual golpe contra Nicolás Maduro, auspiciado ese golpe por la desesperada administración Trump.

En la agenda legislativa están dos temas complicados: la aprobación formal de una Guardia Nacional que ya ha sido impuesta, por la vía de los hechos, y que a juicio de opinantes, como el que estas líneas teclea, agravará la tragedia nacional mediante la militarización más exacerbada que hayamos conocido. Cambiar de uniforme o nombre a soldados y marinos no resolverá el problema de fondo que sigue activo, generando cada vez más muertes y hechos delictivos. Los secretarios de seguridad pública, Alfonso Durazo, de la defensa nacional, Luis Sandoval, y de la Marina, José Rafael Ojeda, hacen malabarismos varios para tratar de justificar que en los hechos ya esté funcionando la mencionada Guardia (incluso en proceso de contratación de personal), cuando oficialmente la idea no ha sido aprobada por el congreso.

Discusión a fondo habrá también en cuanto al nombramiento del Fiscal General de la Nación, con el morenismo decidido a colocar ahí a un obradorista explícito, a contrapelo de la demanda de grupos civiles de que haya autonomía real de ese funcionario clave.

El año en curso será el de la gran prueba: 2018 permitió avizorar, desde la plataforma electoral, las expectativas de un cambio razonable, dentro de los límites de un sistema político y económico subsistente, y 2019 mostrará el horizonte viable, las posibilidades reales de esa transformación deseada e impulsada por una gran masa ciudadana, no toda perteneciente a determinada formación partidista pero sí generosamente decidida a suministrar una gran dosis de esperanza y tolerancia hacia las primeras acciones de un gobierno que se ha definido como un proyecto distinto a lo hasta ahora visto en administraciones de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional.

En ese contexto, este año habrá elecciones que permitirán confirmar o refutar la hegemonía morenista que a estas alturas parecería muy bien asentada. Puebla tendrá características especiales, pues una serie de circunstancias podrían permitir a los opositores al obradorismo intentar un peculiar triunfo.

La política poblana resultó convulsionada a raíz de la muerte de Rafael Moreno Valle y Martha Erika Alonso en un accidente aéreo (tal es la versión oficial, que hasta ahora no ha tenido ninguna objeción técnica seria, aunque faltan peritajes y dictámenes). El panismo y sus aliados intentaron tejer una narrativa conspiracionista en busca de bandera política. Fallaron en ese primer intento pero, como segundo paso, están empecinados en construir una candidatura multipartidista que “frene” a López Obrador y su partido.

Morena, según ha declarado su presidenta formal, Yeidckol Polevsnky, reincidirá en la postulación de Luis Miguel Barbosa Huerta, un personaje que por su historial y prácticas disminuye el voto a favor del joven partido y, de manera correspondiente, ayuda a que un segmento de votantes opte por propuestas menos sombrías que la del citado Barbosa. Una buena salida para Morena sería que el experredista y extestigo oficial del Pacto por México, Barbosa Huerta, declinara a la virtual postulación que está cantando Polevnsky, acepte un cargo federal y deje el camino libre a una candidatura con probabilidades de mayor convocatoria y aceptación.

Astillas: El obispo Onésimo Cepeda, ahora emérito, ha sido entusiasta degustador y beneficiario de las mieles de los poderes en turno. Ahora se sabe que contaba con policías para cuidarlo, los que ya han sido reinstalados al servicio mexiquense… Y, mientras este viernes, a las 8 de la mañana, un tecleador astillado inicia sus participaciones en el segmento denominado Debatitlán, del programa radiofónico de Brozo en la difusora capitalina Aire Libre, con Sabina Berman, Emilio Lezama y Mauricio Merino, ¡hasta mañana!

JSL
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