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¿”Intento de desestabilización”?

  • UNAM y nuevo mapa
  • Acusan a Margarita de robo
  • “Libre”, plagio inequívoco

Julio Hernández López

Y, sin embargo, bulle. Unas escuelas han regresado a clases y otras han planteado variedades que van del paro activo al paro pleno, pero la movilidad interuniversitaria continúa, con asambleas, reuniones y, sobre todo, un calendario de movilizaciones que fusionará el recuerdo de lo sucedido cincuenta años atrás, con el Dos de Octubre como fecha crucial pero no única, y episodios de historia más reciente, como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

No es solamente lo acontecido el lunes 3 frente a la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México ni es solamente la lucha contra el porrismo y en pos de mayor seguridad: es una efervescencia que agrupa incluso otros temas, como la protesta de los pobladores que se oponen a la construcción del nuevo aeropuerto internacional en el Lago de Texcoco y la batalla de profesores por la derogación auténtica de la reforma educativa. El sistema político mexicano ha entrado a una etapa de reacomodos, que se acelerará a partir del próximo primero de diciembre, y diversas visiones e intereses se expresan, unos de manera genuina y otros de forma incentivada, en busca de incidir en el rediseño nacional.

El propio Andrés Manuel López Obrador lo dijo ayer entre líneas, en un tuit informativo: “Me reuní con Enrique Graue, rector de la UNAM; coincidimos en que las demandas de los jóvenes son justas y, como espero se atiendan, pronto se volverá a la normalidad. No prosperará ningún intento de desestabilización”.

Obviamente, solo puede prosperar lo que está en curso (el diccionario de la Real Academia Española establece como segunda acepción: “dicho de una idea, de un proyecto, etcétera: Cobrar fuerza, imponerse o triunfar”. Y ha de suponerse que ese “intento de desestabilización” ha ido tan en serio que llevó a una reunión de premura entre el presidente electo y el rector universitario en precariedad, pues afectaría no solo a la casa de estudios. Pero, ¿quién ha pretendido o está pretendiendo desestabilizar?

Desde Argentina hicieron recordar que por ahí anda Margarita Zavala Gómez del Campo en busca de revivir políticamente. La Fundación Libre ha acusado a la fallida candidata presidencial de “robar” la tipografía, el lema, el nombre y el color de la fundación que hace unas semanas anunció la expanista como tentativa de resurrección.

La fundación sudamericana se define como un “think tank (laboratorio de ideas, podría ser el término adecuado: aportación astillada) contra el marxismo cultural y la hegemonía del progresismo”. Sin concesiones, @fundlibre tuiteó: “A @Mzavalagc le gusta tanto nuestro proyecto que creó, en México, una réplica idéntica: @Libre_AC. Si comienza robando el nombre de una Fundación y su logo no queremos imaginar lo que sería como Presidente”.

No fue la única referencia con tufo 0.56% (tal fue el porcentaje “oficial” con el que Felipe Calderón Hinojosa robó la presidencia de México a Andrés Manuel López Obrador en 2006). Luego que la fundación mexicana Libre A.C., presidida por Zavala Gómez del Campo hizo un vergonzoso comunicado en el que no aceptó el robo o plagio y pretendió escabullirse con palabrería inaplicable al caso,  incluso hablando de un “hermanamiento” intelectual, los argentinos tuitearon: “No conocemos cuáles son los ‘valores’ de la agrupación en cuestión, pero si empiezan robando, da por seguro que estamos en el lado opuesto”.

A pesar de la contundente e inequívoca toma tramposa del material argentino, la fundación de Zavala pretendió “lamentar el caso que nos comentan”, aseguró que desconocía la existencia de la organización sudamericana, ofreció “una disculpa si esta situación causó malestar”, aseguró que se mueve “bajo estándares éticos rigurosos” y barajó presuntas muestras de trabajo interno que les habría llevado a escoger el mismo nombre, “Libre”, la misma tipografía, el mismo azul desvaído y el mismo lema, “Libertad y Responsabilidad”. ¡Oh, santas coincidencias exactas, Santa Margarita de las fotocopias y otras irregularidades cometidas para acreditarse como candidata presidencial “sin partido”!

El episodio zavalista se produjo mientras los panistas cerraban filas en cuanto a la elección de nueva mesa directiva. En Querétaro, con el informe del gobernador Pancho Domínguez como telón de fondo, se cerró el trato para que el (ahora) anayista Marko Cortés sea el presidente y Héctor Larios (la carta del grupo mayoritario de gobernadores del partido blanquiazul) sea el secretario general. Rafael Moreno Valle, sería el coordinador de los senadores de esa organización, en relevo de Damián Zepeda, quien terminaría pagando los platos rotos del más reciente intento de agandalle del anayismo.

Quejumbrosa también apareció Yeickol Polevnski Gurwitz, presidenta de Morena, respecto a la cuauhtemiña que Cuauhtémoc Blanco busca aplicarle a Morena (la tal cuauhtemiña fue la adaptación barrial mexicana de la jugada conocida en Sudamérica como “la ranita”: un brinco entre defensas, con el balón apretado entre los pies: Blanco la popularizó en junio de 1998 en el mundial de Francia, frente a Corea del Sur).

El ahora gobernador electo de Morelos se quiere brincar al partido de la presunta regeneración nacional. Según Polevnski, ha ofrecido dinero y obras a diputados locales de Morena para que se pasen al Partido Encuentro Social, no ha dado cuando menos la mitad de los cargos importantes de gobierno a Morena ni algo de primer nivel a Rabindranath Salazar, el morenista que se hizo a un lado para que el futbolista en retiro fuera candidato y, ahora, gobernador. Polevnsky, cuyo nombre de pila es Citlali Ibáñez Camacho, acusó a José Manuel Sanz, sabido y recontrasabido manejador de Blanco, de ser un “españolete” que toma decisiones nefastas. Un comunicado de prensa hizo saber que el Cuau negaba “rotundamente” las acusaciones de andar repartiendo dinero y obras para cambio de casacas.

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.