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Investigación del homicidio de Aurelio Gancedo resulta inverosímil, según la Iglesia

María Elena Yrízar Arias

Ayer hizo una semana que se dio a conocer por la Fiscalía estatal que el político Aurelio Gancedo estaba en calidad de desaparecido, que no se sabía nada de él desde el lunes anterior. Muchas de sus amistades expresaban en las redes sociales su deseo de que apareciera con vida, sano y salvo. Pero, desafortunadamente no fue así, ya que después de las 21 horas, el fiscal del estado, Federico Garza Herrera, dio a conocer la noticia de que efectivamente dentro del vehículo de Gancedo, se encontraron los restos del cuerpo del político, desde luego, confirmando su muerte, noticia que cimbró a los priístas y al público en general. Como era de esperarse, hubo varias opiniones vertidas en los mismos medios de comunicación, donde se hicieron especulaciones sobre los hechos alrededor de este lamentable asesinato.

Los priístas le hicieron un homenaje de cuerpo presente en las instalaciones del partido, donde concurrió hasta el gobernador del estado Juan Manuel Carreras, quien escuchó de sus compañeros de partido el reclamo de que se hiciera justicia en este caso. Gancedo era el priísta más representativo de lo que significa ser militante de su partido. Tuvo una participación desde niño, así que escaló diversos puestos hasta llegar a ser el líder estatal, por eso era tan importante para sus compañeros. Fue un símbolo del priísmo de los últimos tiempos.

La Fiscalía General del Estado inmediatamente se hizo a la tarea de investigar los hechos y dio a conocer que tenía cuatro líneas de investigación en este caso –las que no precisó cuáles eran– pero luego las redijo y, por último, sólo se siguió una línea que tenía que ver con su entorno personal, lograron la vinculación a proceso de Juan Carlos “N”, de 32 años de edad, quien presuntamente participó en la privación de la vida de ex líder partidista.

El presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Edmundo Torrescano Medina, reconoció el trabajo que ha realizado la Fiscalía General del Estado y la Policía de Investigación, “que hoy permiten avances importantes en la búsqueda de justicia por el caso de nuestro compañero, ex dirigente y amigo Aurelio Gancedo Rodríguez”. Señaló que los priístas confían en el profesionalismo de la Fiscalía General del Estado, así como en la entrega de la Policía Investigadora, que giró y cumplimentó orden de arresto contra un presunto responsable. La postura priísta es clara y no les caben dudas.

La postura de la Iglesia católica es muy diferente. En la nota periodística de ayer, del periódico Momento, suscrita por Mariel Sanchez, leímos que “en el escabroso caso de Aurelio Gancedo, aparentemente resuelto por la Fiscalía General del Estado (FGE), ha causado desconfianza entre los potosinos y es que aseguran, la dependencia actuó “demasiado pronto” para dar con el presunto asesino, y existe el temor de que su detención sólo sea un chivo expiatorio. Ante esto, la iglesia exigió que no se cierren las diversas líneas de investigación hasta que haya certeza sobre la culpabilidad del imputado”.

Juan Jesús Priego Rivera, vocero del Arzobispado, se refirió al homicidio de Aurelio Gancedo y la explicación que ha dado la Fiscalía respecto a que se trató de un asesinato por asuntos personales.

Priego Rivera asegura que la información sobre cómo ocurrieron –aparentemente– los hechos, resulta un tanto inverosímil, clásica de una novela policíaca, donde el presunto regresa al lugar de la escena del crimen y es allí donde las autoridades lo incriminan, algo que consideró un poco fantasioso.

Recordó que Aurelio Gancedo tuvo cargos importantes en la política y en puestos públicos, sobre todo el de la PGR, por lo que dijo considerar que la Fiscalía no debiera cerrarse únicamente a que se trató de algo personal, “son líneas de investigación que no se pueden descartar”.

Ante ello, y las condiciones laborales por las que atravesaba Gancedo, resulta irregular que se vayan cerrando las líneas de investigación a unos cuantos días del suceso, cuando hay otras tantas como la versión de su comisión dentro del programa de espionaje Pegasus, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Y la relación de padrinazgo que la víctima tenía con Jesús Murillo Karam. Así pues, el vocero del Arzobispado expresó las dudas que le quedaron tras el anuncio de la captura del presunto homicida. Planteó que, si bien la Fiscalía ya presentó al supuesto culpable, debería seguir con otras líneas de investigación, pues Gancedo Rodríguez era un político, ex funcionario de la PGR y tenía información privilegiada.

“Hay algunos cabos sueltos ¿No? Por ejemplo: Si ya lo habías matado: ¿Por qué lo descuartizas? Entiendo que lo descuartizarían para el ocultamiento del cadáver, entonces ¿por qué lo dejas en bolsas?”, fueron los razonamientos que expresó el representante de la Iglesia.

El término inverosímil que utiliza el vocero de la Iglesia significa que algo parece mentira o que es imposible y muy difícil de creer. En el caso a que se ha hecho referencia, la Iglesia tiene sus dudas sobre el resultado de las investigaciones.

Otra opinión que leímos: Segín Julio Ceballos, ex director de la Policía Estatal, el llamado “esclarecimiento” del asesinato de Aurelio Gancedo no tiene ningún fundamente científico; la única prueba a que alude la Fiscalía es un dudoso peritaje de dactiloscopía, el Fiscal General no abunda sobre otros probables indicios para que se dé la Prueba Indiciario y Circunstancial. En otra nota del mismo autor dice que el presunto asesino de Aurelio Gancedo fue detenido en circunstancias atípicas: Fue detenido en las calles de la delegación de Villa de Pozos cuando transitaba en su automóvil en compañía de sus tres hijos menores. No se sabe el motivo de su detención pero le dieron una “ayudadita”, le sembraron algo de mariguana. De inmediato lo obligaron a que tomara en sus manos y manipulara un teclado de computadora e insistieron en que tomara agua… (Estaban recabando sus huellas dactilares).

Las opiniones son encontradas. Los priístas han aceptado los resultados de las investigaciones sin debate alguno en voz de su líder Edmundo Torrescano. La Iglesia tiene sus dudas porque no cree en los resultados.

Si la Fiscalía tiene pruebas suficientes, ya lo veremos en el transcurso de la investigación. Por el momento se presume la inocencia del indiciado. Sólo el transcurso del tiempo le dará la razón a quien la tiene.

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