Protesta feminista de casi 6 horas en Cancún; daños en edificios públicos
15 noviembre, 2020
Avanza el proceso electoral y Sí por México aventaja al aletargado Morena
16 noviembre, 2020

La cosa de insistir

Luis Ricardo Guerrero Romero

Paredes blancas, luces como de flash, aromas y texturas divergentes. Lo cismático, siempre lo cismático. Hay quienes me creen de verdad demostrándolo con la mirada, pero hay quienes sin decir nada espetan todas sus furias atrincheradas. Todo fue por ella, la ínclita y entusiasta Edith. De alguna región paralela espontáneamente apareció, fue una pasarela de inquietudes, esfuerzos por un cambio real, y, claro, también fue su belleza al hablar, al caminar y al aparecer lo que me condujo a su mirada.

Edith es la más pura manifestación de insistencia. Es detenerse y observar actuando en pro de lo que la sociedad requiere. Ella, el escudriñamiento proactivo. Luces como de flash son las ideas, pero su pensar es una supernova inextinguible. Por eso me gusto en admirarla. La otra vez la vi sentada en un café, mujer sedente al ojo humano, pero un desmadre ordenado si se trata de proceder en favor de la humanidad. Hay quienes me creen… pero hay quienes, como yo, insistiremos junto a ella y por ella.

Insistir, insistir, insistir. Una palabra muy insistente. Como es habitual aquí divagamos-estudiamos el por qué de una palabra en nuestro lenguaje, y ahora es el turno de la insistencia, y es el turno de remembrar a Edith (etimológicamente, la que lucha por la riqueza: Editta). Así pues, todos somos Edith. Con las variaciones sobre lo que denominamos riqueza. Aunque si se persigue una riqueza, habrá que insistir. Dicha palabra en su modo infinitivo: insistir, la vocal /i/ es la más permanente, se posiciona firme. Pero en la semántica nos induce a permanecer razonablemente en algo. Como lo hace Edith, firme en sus posiciones políticas, mimetizada con el cuadrado Lo Shu, recrea la leyenda cada día para dinamizar a la sociedad, es decir: insiste.

La voz insistir es una herencia a partir del latín: sistere, con el supino: statum: colocar, fijar, poseer. Asistir, por ejemplo, es estar allí. Mientras que insistir es instar, permanecer firme en algo o por algo (tal como Edith que busca insistentemente la riqueza genuina de la humanidad). Otras de las palabras que se suscitaron a partir del lexema mencionado son: sitio, consistir, desistir, existir, preexistente, resistir, irresistible, subsistencia, y un ordenado etcétera. Insistir es pues, instar porfiadamente en algo. Pero en Edith por quien ahora insisto, esa dinámica es más plausible, es admirar su carácter mientras uno se deja cautivar porque así insisten los sentidos.

l.ricardogromero@gmail.com