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Luis Ricardo Guerrero Romero

—¡Claro!, pero entrego en puntos neutros, sólo efectivo “neni”, voy en un móvil color arena, me envías tu ubi en cuanto estés allí. Gracias, si necesitas algo más, envía dm.

Acabé la conversación con la “neni” que gentilmente me vendió las botas que ahora llevo puestas, pero honestamente tuve que decirle a mi mente que no desesperase ante el listado fructuoso y creativo de apelativos que la vendedora por internet me dijo. Por eso vengué ese momento que viví por whats app el día en que la vi. Ante su pregunta protocolaría: —¿cómo estás “neni”?, le respondí: un poco heterotípico. Al ver su mirada acuciosa, le resalté: — bueno, en realidad soy algo longilíneo. Ella únicamente se limitó a verme con rareza, extendió la mercancía y dijo: —bueno, pues que te mejores.

Espero haber hecho algo de ruido en su mente, como ella lo hizo conmigo en aquella conversación. De la “neni” ya no supe nada, pero sigo teniendo contacto con otras tantas “nenis”, que se desarrollan entre los metadatos y las recomendaciones de voz en voz. Éxito a las “nenis”, y larga vida a nuestra lengua.

Como ha de sospecharse, es el turno de divagar sobre unas cuantas palabras que en el relato anterior se mencionaron. Comenzaremos por la más actual, que podría reconocerse como un barbarismo o bien un modismo. Pues es del común saber que el sustantivo: “neni”, surge de las redes sociales y sus graciosos influencers; pero también a causa de la economía del lenguaje. Hoy también se entiende como una suerte de acrónimo popular donde “neni” es: Nueva Empresaria de Negocios por Internet. Resulta inteligente, pues una palabra que apareció como sátira, ahora es un acrónimo que empodera un nuevo giro empresarial.

Pero como se leyó, a la empresaria por internet le pareció extraño oír sobre lo heterotípico y lo longilíneo, sin saber que al menos todos tenemos algo de eso.

Empezaremos por decir que la voz heterotípico es herencia de la pseudodesinencia helénica ετερο (etero> hetero): distinto; y τυπος (typos): tipo; más un sufijo ico. Lo cual nos indica llanamente lo que está desviado del tipo normal, como lo es alguien longilíneo. A su vez longilíneo, no es sino una persona delgada con extremidades alargadas, o puede ser el cuello y la cabeza largos, es decir, longitudinales, tal aspecto es una de las categorías de los biotipos. Habrá que añadir que, a partir de la pseudodesinencia de nuestra palabra heterotípico encontramos otras más, desde luego más comunes: heterodoxo, heterogéneo, heterosexual, heterodistrofia, o la muy socorrida en el grito: ¡abajo el heteropatriarcado!

¡“Nenis” y heterotípicos de todos los países uníos!, para ser más divertida y productiva nuestra lengua.

l.ricardogromero@gmail.com