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La pachanga de Gabino y la sabía virtud de conocer el tiempo

María Elena Yrízar Arias

El súperdelegado del gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, el treintañero Gabino Morales, tuvo una megafiesta con mil invitados, entre los cuales destacaba la diputada local del PAN Sonia Mendoza Díaz, presidenta de la mesa directiva del Congreso del Estado, Alejandro Leal Tovías, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, el magistrado Juan Paulo Almazán Cue. De los actuales diputados del Congreso potosino estuvieron en el festejo Martín Juárez, Beatriz Benavente, Charo Sánchez, Mauricio Ramírez Konishi, del PRI, Martha Barajas del Panal, Hervert del PAN, Paola Arreola del PT y Angélica Mendoza. Entre los presidentes municipales que se lucieron en el evento estuvo el Ciudad Valles, Adrián Esper Cárdenas y el de Matehuala, Alejandro Segovia, de Villa de la Paz Armando Torres, de Vanegas José Antonio García Rodríguez, Homero Mata, de Cedral (de Morena), Guillermo Martínez Guerra de Venado, Moctezuma Mario Díaz Hernández (PAN), Federico Monsiváis Rojas de Ahualulco y Paloma Bravo García de Villa de Zaragoza (PRI). Hubo empresarios, funcionarios federales, estatales, municipales y demás invitados de todas las regiones del estado. Hubo comida, mariachis, música, bebida, meseros, toldo gigante, mesas elegantes, entre otras cosas.

Nota del 6 de abril de la revista Proceso, de la autoría de Verónica Espinosa, dice así: “El super delegado del gobierno federal en el estado, Gabino Morales Mendoza, se celebró su cumpleaños número 30 con una mega comida a la que invitó a cientos de personas, entre amigos, funcionarios y políticos de distintos partidos además de Morena, quienes entraron al festejo mediante una pulsera con la frase ‘Me canso, ganso’”. Medios locales potosinos como el portal digital Astrolabio y el periódico Pulso publicaron detalles del convivio multitudinario con el que se festejó el súperdelegado Morales Mendoza, contra quien pesan denuncias penales por delitos sexuales ante la Fiscalía General de Estado, de cuyo proceso no se conocen avances.

Otra nota del 8 de abril, de CN13 Noticias, de Fernanda Padilla, dice: Asistentes a la fiesta de Gabino Morales, una burla para los potosinos: Diputados, quienes resaltaron que dicho evento reveló que los agentes políticos no están tan peleados como dicen estar. Edgardo Hernández Contreras, diputado por PVEM consideró que fue una burla para la ciudadanía ver desfilar en el evento a las autoridades de Seguridad Pública, mientras continúan los graves problemas de inseguridad en la entidad. Ahí se vio desfilar a toda la clase política, funcionarios estatales, federales. (…) Una muestra más de la burla de los potosinos porque además son actos proselitistas, (…) no tiene la culpa el cumpleañero, sino las personas que dejan su encargo por asistir a esos temas que traen tintes políticos, pero voy más allá, el tema de seguridad, saben ustedes que aparece una mujer calcinada en Ébano y los señores regocijándose en la foto.

Ángel Castillo, en un artículo llamado Las trampas del poder, asegura que Gabino Morales ha cometido un terrible error al convertir su fiesta de cumpleaños en un acto político en el que se reciclaron las más desprestigiadas prácticas del viejo régimen. Una incongruencia imperdonable. Una traición al Código de Ética de los Servidores de la Nación que está luchando esforzadamente para lograr la Cuarta Transformación de México. Fue un festejo de excesos y despilfarro que contradice la austeridad republicana que pregona el presidente de la República. Un jolgorio en el que el estilo cortesano de hacer política se entronizó. Un fandango en el que el culto a la personalidad subyugó a los presentes, como en las mejores épocas de la Presidencia Imperial.

Una caricatura de la autoría de Pingo, publicada en el periódico Pulso San Luis del domingo pasado, con el título de Ineludibles besamanos… pone a un Gabino sentado con expresión de satisfacción, con el brazo derecho extendido lleno de saliva en su mano de tanto besamanos que recibió de sus invitados.

Las reacciones anteriores obedecen al hecho de que Gabino Morales no es cualquier persona, es el hombre fuerte que representa al gobierno federal y a su amigo AMLO. Entonces, es una figura con imagen pública. Por lo tanto, lo que haga o deje de hacer, está sujeto a interpretación de sus actos o hechos, por las siguientes razones: Primero, representa a un gobierno que encabeza AMLO, que tiene como principal objetivo un gobierno austero, por lo tanto, debe comportarse como lo ha demostrado su amigo AMLO. En segundo lugar, ni es tiempo oportuno ni tiempo político para andarse exhibiendo en una pachanga de mil gentes, con el pretexto de su cumpleaños. “En términos vulgares, está quemando su pólvora antes de tiempo”. Porque si realmente quiere ser el candidato de Morena a la próxima gubernatura, lo menos que puede hacer es tan solo trabajar lo mejor que pueda y hacer su chamba bien, por un lado, y por el otro, no sacar la cabeza exhibiéndose, porque le pueden poner un coscorrón por andarla sacando antes de tiempo. En este momento, lo que debe hacer es trabajar calladito y sin hacer aspavientos.

En política, lo que parece, es. Así lo ratifico don Jesús Reyes Heroles. Entonces, pareciera que Gabino quiso medir sus fuerzas y demostrar innecesariamente su poder, a la usanza del más viejo priismo caduco cuando se destapaba una candidatura como el próximo candidato de Morena a la gubernatura del estado, con la referida pachanga. Pues la hizo pública y notoria. El problema aquí para Gabino Morales es que no ha entendido que es eso de austeridad republicana.

Después de verse las reacciones anteriores, es bueno recordar las sabias palabras de Renato Leduc, quien había sido el joven telegrafista que a los dieciséis años se embarcó con la División del Norte, era el telegrafista personal de Pancho Villa, había conocido al periodista norteamericano John Reed, fue testigo de grandes batallas y sufrió la derrota de la División del Norte. Después se desempeñó en San Luis Potosí como telegrafista. Al paso de los años, fue un poeta extraordinario, que inclusive fue esposo de la artista Leonora Carrington. Leduc, su obra más reconocida surgió a partir de que se le retó a componer un soneto en el que rimara la palabra tiempo, pues en español se carece de palabras que rimen con ella; de ahí surgió el soneto que comienza con la frase: “sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar y desatarse a tiempo”. Hay que recordar que existe hasta una canción llamada así, que cantaba José José.

En política, el conocer el tiempo es una virtud que debe manejarse con mucha prudencia y sabiduría, para saber lo que se debe hacer con él, con habilidad para saber cómo debe hacerse y virtud para aprovecharlo en buena forma. Porque de no hacerse así, entonces, el que se mueve antes, no sale en la foto, diría sabiamente don Fidel Velázquez, líder de la CTM. La mejor política es como la del cocodrilo, nada de pechito y sólo asoma los ojos, así sobrevive. Además, hay que ver cómo le fue a César Yáñez, cuando despilfarró en su boda en Puebla el 29 de septiembre del 2018 y AMLO fue muy criticado y todavía no era presidente de la República. Podría ser igual en San Luis Potosí. En política no hay buenos ni malos, sólo útiles o inútiles, aptos o ineptos, honestos o corruptos, que sirven a los demás o sólo se sirven de los puestos públicos. El pueblo demanda conductas congruentes con la cuarta trasformación del país, entonces, deberá sufrir las consecuencias de sus actos de poder y derroche. No es cuestión de quiénes fueron o no fueron, porque a la gorra, no hay quien le corra. Por eso fueron todos los oportunistas políticos.

mariaelenayrizararias@gmail.com