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La Paz, una ciudad más humana

Renata Terrazas*

A las organizaciones civiles y a todas y todos los paceños
que construyen día a día una ciudad más humana

Del 24 al 26 de abril de este año se celebró en La Paz, Baja California Sur, el segundo congreso internacional titulado Ciudades Más Humanas, el cual se planteó como objetivo la construcción de espacios de diálogo en torno a los temas de mayor relevancia para La Paz, con miras hacia la construcción de una ciudad donde se garantice la calidad de vida de las personas.

Alrededor de temas sobre movilidad, derechos de grupos vulnerables, transparencia, buen gobierno y energía, entre otros, fluyeron las opiniones, ideas y sugerencias entre quienes asistimos al llamado de Cómo Vamos La Paz, organización sin fines de lucro basada en Baja California Sur.

El resultado fue el desarrollo de un diálogo entre gobierno y sociedad y entre la propia sociedad, sobre temas de interés para los habitantes de La Paz. Las mesas temáticas permitieron delimitar el espectro de la conversación y encaminar las discusiones hacia la identificación de problemas, retos y oportunidades, y la construcción de propuestas para garantizar una ciudad donde el respeto de los derechos de las personas sea una realidad.

La construcción de democracia requiere, más que cualquier otra cosa, la garantía de la libertad de expresión y la consolidación de espacios públicos donde las ideas corran libremente entre quienes participan en las discusiones de lo público. La base de una democracia no es el voto masivo sino el espacio público, y en él, el diálogo.

Característico del autoritarismo es el pensamiento compartido entre las personas, la carencia de crítica y la aceptación de cualquier idea dada por la autoridad sin ningún tipo de cuestionamiento. El autoritarismo significa también el repliegue de las personas hacia los ámbitos privados, como si tras las puertas de nuestras casas pudiéramos refugiarnos del poder absoluto.

Una vida democrática se refleja en la forma en la que las personas se apropian de los espacios comunes; tanto de los espacios físicos como los parques y las calles, como de los espacios sociales, aquellos en donde se discute de los asuntos públicos, los temas de gobierno. Una sociedad saludable sale a las calles, disfruta de caminar su ciudad, goza de los servicios públicos y abiertamente discute los problemas de su terruño. En lugares así el tejido social es fuerte y sienta las bases para la cooperación entre las personas.

Desde hace unos meses que he tenido la oportunidad de observar de cerca el desarrollo social de esta ciudad, he podido atestiguar un creciente interés de las personas en los asuntos públicos desde una perspectiva de ejercicio de derechos más que de sumisión a la autoridad.

Hace unas semanas pude presenciar la recuperación de un cruce peatonal en el cual la palomilla organizada, de manera muy creativa y artística, diseñó un mural y un cruce de cebras colorido; con el objetivo de visibilizar la prioridad del peatón en la ciudad, al tiempo que embellecían un punto importante del centro.

En esta ciudad, a lo largo de los últimos meses, he visto cómo han recuperado calles, cruces, banquetas y playas, cómo se han opuesto a la construcción de devastadores megaproyectos que fueron aprobados a sus espaldas por regidores corruptos y cómo hoy buscan atender los problemas más significativos desde el debate y la construcción de propuestas.

Desde hace años la región ha contado con organizaciones fuertes que luchan por la gestión democrática de recursos naturales, organizaciones socioambientales que buscan detener el crecimiento depredador a costa de la gente y la biodiversidad, sin embargo, la defensa de la calidad de vida de las personas es compartida cada vez más por un mayor grupo de personas que se han entendido como agentes de cambio.

La realización del congreso de Ciudades Más Humanas es un reflejo de este creciente interés entre los paceños de luchar por una ciudad a la medida de la calidad de su propia gente. Es una muestra de que la gente, aún en su hartazgo, continúa buscando la forma de ganar espacios y construir otras formas de hacer política.

* Investigadora de Fundar, Centro de Análisis e Investigación