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La política económica actual es la crónica de una crisis anunciada

Arturo Huerta González

Ante el hecho de que Banxico aumentó en 5 ocasiones la tasa de interés y la SHCP mantuvo su política de austeridad fiscal en el 2021 y se haya terminado con una inflación de 7.37%, evidencia el fracaso de dichas políticas para evitarla, por lo que los tomadores de decisiones tienen que revisar sus políticas.

El enfoque convencional siempre recomienda alzas de la tasa de interés y restricción del gasto público para disminuir demanda, la actividad económica, el empleo y los salarios, para así bajar las presiones sobre precios. La realidad actual evidencia que en México la inflación no es por presiones de demanda, pues no se ha incrementado el gasto público, ni el consumo de las familias, por lo que Banxico y Hacienda no deben seguir con las alzas de la tasa de interés, ni con recortes presupuestales, pues lo que ello está ocasionando es mayor caída de la inversión y de la actividad económica, lo que aumenta el desempleo, la escasez de productos y las presiones sobre precios.

Al tener Banxico como único objetivo la reducción de la inflación, tiene que hacer el diagnóstico apropiado de las causas de la inflación para poderla erradicar. Ellos mismos reconocen que la escasez de productos y el encarecimiento de importaciones presionan sobre la inflación, por lo que tendrían que bajar la tasa de interés para abaratar el crédito y facilitar la inversión para incrementar la productividad, la producción y sustituir importaciones. De igual forma, Hacienda tiene que flexibilizar la política fiscal para otorgar subsidios a la inversión productiva y expandir el gasto para aumentar demanda y crear las condiciones de rentabilidad para incentivar la inversión y el desarrollo manufacturero y agrícola, para encarar los cuellos de botella y la escasez de productos y así compatibilizar baja inflación en condiciones de crecimiento económico y alto empleo.

Al seguir Banxico con las alzas de la tasa de interés y Hacienda con la austeridad fiscal neoliberal, pasarán a comprometer la estabilidad del sistema bancario-financiero, debido a que incrementan el costo de la deuda y disminuyen el ingreso de empresas e individuos, por lo que aumentarán los problemas de cartera vencida. De tal forma, tales políticas económicas, ni lograrán la reducción de la inflación, ni la estabilidad del sector bancario-financiero.

El Congreso debe debatir la función que debe desempeñar Banxico. No puede solo seguir priorizando la reducción de la inflación con altas tasas de interés, que contraen la actividad económica y la generación de empleo, y que ni siquiera alcanzan el objetivo propuesto. La problemática económica del país, de fuerte caída de la esfera productiva y de alto desempleo y subempleo y de miseria, exige que la política monetaria y fiscal pongan como objetivos principales, compatibilizar baja inflación en condiciones de crecimiento económico y alto empleo.

Se debe dejar de lado los preceptos neoliberales de austeridad fiscal y alta tasa de interés, que solo favorecen al sector bancario-financiero, para proceder a instrumentar políticas económicas a favor de lo social. Se requiere de mayor gasto público, de mayor liquidez y menores tasas de interés para impulsar la inversión y encarar los problemas productivos y el desempleo que enfrenta la economía nacional. No saldremos de la crisis de no cambiar la política económica que la causó.

La austeridad neoliberal y el no endeudamiento seguido por el gobierno, junto a las altas tasas de interés de Banxico, han afectado a muchos que votaron por el actual gobierno.

No hay protestas, ni manifestaciones en contra de las políticas predominantes causantes de nuestros problemas. Ello es consecuencia de que el país y sus partidos políticos se han venido derechizando para ser bien vistos por el capital financiero y ser opción de gobierno. No se cuestiona la autonomía del banco central, ni su único objetivo de reducción de la inflación, que de hecho no cumple. Tampoco se impugna a la austeridad fiscal, ni a los tratados de libre comercio que han impulsado la desindustrialización y nos ha llevado a perder la autosuficiencia alimentaria en granos básicos y a menor crecimiento económico, a mayor desempleo y a bajos salarios. No se cuestiona lo disfuncional del sistema bancario-financiero, que gana lo que quiere, a pesar de que no impulsa el crecimiento económico y la generación de empleo. No hay propuestas alternativas de política a las actuales, por parte de los diferentes sectores afectados para salir de nuestros problemas.

Conforme siga el estancamiento, e incrementándose el cierre de empresas, así como los problemas de insolvencia, de desempleo y miseria, las manifestaciones aflorarán cuestionando a los tomadores de decisiones y se demandará cambio de rumbo.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975